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Embarazo

Cómo evitar un parto prematuro

Se produce antes de la semana 37 de embarazo; si tu hijo nace antes de tiempo, puede presentar problemas de salud. Sigue estas recomendaciones para cuidarte

Por Mayra Martínez

Si tu niño nace antes de tiempo podría sufrir complicaciones como síndrome de dificultad respiratoria, hipertensión pulmonar, anemia, problemas de nutrición (un sistema digestivo inmaduro), inflamación intestinal, sangrado cerebral, hipoglucemia y alteraciones en la vista o lesiones oculares graves…) En muchas ocasiones se les coloca una sonda de alimentación a través de la nariz o la boca hasta el estómago. En el caso de bebés muy prematuros o enfermos, la alimentación se realiza a través de una vena hasta que el infante está lo bastante estable como para recibirla en el estómago. Tu bebé tendrá que estar en la incubadora por algún tiempo, rodeado de tubos y máquinas que le ayuden a salir adelante.

Prevenir el adelanto

Algunas de estas causas se pueden prevenir, otras se pueden diagnosticar y tratar a tiempo para impedir que el parto se adelante. En otros casos no se consigue determinar la causa.

Aliméntate bien

Come diario de una a tres pie- zas de fruta, al menos una ración de verdura o ensalada y evita el exceso de grasas saturadas (carnes rojas) y azúcares refinados (pan dulce, jugos comerciales…). Es importante que consumas una gran cantidad de ácidos grasos omega 3 (pescado azul, nueces, calabaza, vegetales de hoja verde oscuro…).

Indicaciones médicas

Tu doctor te recetará algún suplemento de ácido fólico durante al menos un mes antes del embarazo para evitar que el bebé tenga problemas del tubo neural. Mucha atención. Debes estar atenta a cualquier señal de amenaza de parto, descansar mucho y consultar ante cualquier duda, por mínima que sea.

Ve al dentista

Es importantísimo: un mal estado de la dentadura puede desencadenar un parto prematuro. Lo ideal es dejar perfectos tus dientes antes de la gestación.

Evita el cansancio y el exceso de trabajo

Necesitas dormir al menos ocho horas por la noche y realizar una pequeña siesta si es posible. Si estás embarazada no debes hacer un sobreesfuerzo para intentar mantener un rendimiento físico e intelectual como el que tenías antes de la etapa.

Lleva una vida tranquila

Si estás estresada tienes cuatro veces más posibilidades de tener un niño prematuro. Las hormonas se alteran y las defensas están más débiles para luchar contra una posible infección. Es útil practicar algún método de relajación o ir a clases de yoga si tu médico lo indica.

Acude a todas las consultas

Permite detectar los problemas que pue- dan surgir y tratarlos a tiempo. Para identificar un embarazo de alto riesgo es imprescindible tener un adecuado control prenatal y así llevar el parto a buen término.

Cómo evitar un parto prematuro
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SÍNTOMAS DE ALERTA

¡SI SIENTES ALGUNO, CORRE AL DOCTOR!

• Contracciones. Tu abdomen se endurece con regularidad y la tensión aumenta de manera progresiva. Así no sean dolorosas, son lo bastante intensas como para percibirlas y te obligan a interrumpir tus actividades.

• El flujo vaginal cambia su aspecto, está acompañado de sangrado o es de un tono rosado o marrón.

•Comienzas a experimentar una presión en la pelvis, como si el bebé estuviera empujando hacia abajo.

•Tienes un dolor intermitente en la parte inferior de la espalda y también puede presentarse asociado con el endurecimiento del abdomen.

• Sufres de cólicos o dolores similares a los que tenías antes o durante los días de tu menstruación.

 

ES IMPOSIBLE SABER CON EXACTITUD LA CAUSA DE LOS PARTOS PREMATUROS, PERO LAS MÁS FRECUENTES SON:

•Enfermedades renales, cardiacas, diabetes, anemias severas o alteraciones tiroideas no tratadas

•Embarazos múltiples o miomas uterinos

•Infecciones de las vías urinarias durante el embarazo

•Mala implantación de la placenta

•La edad materna: menos de 16 años o mayor de 35 años

•Preeclampsia

•Diabetes gestacional

•Hábitos tóxicos: tabaquismo, alcoholismo y uso de drogas

•Mala nutrición antes y durante el embarazo

•Presión arterial alta

•Presencia de proteína en la orina después de la semana 20

•Estrés físico

•Malformaciones fetales

•Un traumatismo (golpe fuerte, accidente de coche…)

 

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO POR PRIMERA VEZ EN LA EDICIÓN DE NOVIEMBRE DE LA REVISTA PADRES E HIJOS