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12 estrategias que hacen que tu hijo entienda con un «buen regaño»

De un lado de la moneda está el castigo y del otro, el refuerzo positivo. Los niños suelen responder mucho mejor a esta segunda alternativa. Pero necesitas aprender algunas estrategias para que tu hijo entienda. 

La idea es estimular las conductas contrarias a la mala acción, de tal manera que al ser mucho más frecuentes y habituales, neutralicen las incorrectas. Esto aplica sobre todo a cuestiones recurrentes: si tu niño miente de forma regular y dice que se lavó los dientes cuando en realidad no lo ha hecho (o insiste en no levantar los juguetes que usó), la táctica consiste en aplaudirle, reconocerlo y premiarlo cuando sí lo haga; ¡funciona estupendamente!

HAZLO DESDE EL CORAZÓN

  1. Habla con él en un tono firme pero tranquilo, en un momento en el cual ambos estén en calma.
  2. En la charla, necesitas dejar claros los límites que no debe rebasar y las consecuencias de hacerlo. Sé constante al aplicarlos y procura que tanto tú como tu pareja estén de acuerdo.
  3. Las consecuencias no consisten en castigar a tu hijo o en hacerlo sufrir, sino en que remedie su “mala acción”. Debe saber que todo acto implica una consecuencia positiva  o negativa.
  4. Con los más grandecitos, las consecuencias pueden ser previamente negociadas para que se comprometan más y sepan que son tomados en cuenta en la familia.
  5. Hazle saber que no lo regañas por lo que es, sino por lo que hace; no le pongas ningún adjetivo calificativo negativo, evita etiquetarlo (ve a la página 46, encontrás los tips para lograrlo).
  6. Confía en su capacidad para lidiar con las adversidades. Recuérdale que siempre estarás a su lado en las dificultades.
  7. Déjale claro que lo amas incondicionalmente, haga lo que haga, pero que tú eres el adulto responsable de cuidarlo y educarlo.
  8. No pierdas de vista que estás formando a un ser humano que requiere no sólo que le digas lo que no debe hacer, sino cómo hacerlo mejor de forma positiva.
  9. Se vale decir: “Esto no fue correcto, pero no sé cuál será tu consecuencia. La pensaré y te digo en una hora”. Date tiempo para calmarte.
  10. Ten en mente que todo castigo requiere una explicación para que tu niño entienda su error; también debe implicar un esfuerzo, una lección y una reparación del daño.
  11. Nunca lo humilles, amenaces o dañes con palabras o golpes, aún cuando tenga un mal comportamiento.
  12. Mantén la calma, respira, aplica el regaño y termina con un abrazo y un “te amo”.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR JESSICA LÓPEZ CERVANTES.