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4 puntos para una lactancia ideal del recién nacido

Dar el pecho es fácil si se empieza bien desde el principio, y ahí es fundamental el papel de los profesionales que atienden el parto. El pediatra Carlos González nos explica todo lo que necesitamos saber.

Dar el pecho es fácil si se empieza bien desde el principio, y ahí es fundamental el papel de los profesionales que atienden el parto. El pediatra Carlos González nos explica todo lo que necesitamos saber.

1. EL CONTACTO DE PIEL A PIEL ENTRE MADRE E HIJO ES FUNDAMENTAL APENAS NACE

María ha llegado al mundo. La enfermera la colocó sobre el abdomen de su mamá para que la sienta y la huela, y ella solita, sin ayuda, ha ido trepando hasta el pecho y se ha puesto a comer con una técnica perfecta, como si llevara toda la vida haciéndolo. Los bebés tienen esa asombrosa capacidad durante los primeros meses, luego dejan de hacerlo de forma instintiva, y meses más tarde lo hacen de nuevo de forma consciente. Esta historia es real y es la forma más sencilla y natural de iniciar la lactancia materna. El problema es que no siempre la llegada del nene comienza en los brazos de su mami. Por eso, hace más de 20 años la UNICEF lanzó su iniciativa Hospital Amigo de los Niños, hoy Humanización de la Asistencia al Nacimiento, para acreditar a los centros que favorezcan la lactancia.

El bebé debe estar en contacto, piel con piel, con la madre durante, al menos, una hora tras el parto, pues se ha comprobado que así mantiene una temperatura más estable, respira mejor y casi no llora, gracias a lo cual no pierde energía ni oxígeno.

Los recién nacidos tienen un fuerte instinto para empezar a comer del pecho de su mamá. Al colocarlos sobre su madre, ellos mismos buscan el pecho, se dirigen hacia él, lo estimulan con la mano y la boca, y finalmente co mienza a succionar. Luego suelen estar varias horas aletargados y casi sin succionar. Durante este tiempo hay que darles todo tipo de facilidades para que se alimente, pero sin obligarlos si no quieren. Lo mejor es que mamá se acueste boca arriba, con el bebé boca abajo, para que éste encuentre el pecho por sí mismo.

 

2. EL PECHO SE DA A DEMANDA

Comer a demanda significa: sin horarios y en cuanto el bebé lo pida. Y no quiere decir que debas esperar a que llore (eso sólo sucede cuando el niño tiene mucha hambre), hay que ofrecerle el pecho en cuanto lo busque. Pero, ¿cómo saberlo?, unas cuantas señales de hambre son cuando hace ruiditos, movimientos con los labios y la cabeza o aumenta su actividad general (se despierta y se mueve mucho). En ese momento, ponlo al pecho. Todos los recién nacidos pierden peso, y cuanto más veces coman, menos peso eliminarán y más leche producirás. Los nenes suelen comer diez o 12 veces, aun más, en 24 horas (exceptuando esas primeras horas en que están aletargados). En las semanas iniciales las tomas son largas, igual 15 o 20 minutos en un pecho; con el tiempo, el niño va adquiriendo práctica.

 

 

3. EL BEBÉ DEBE ESTAR LAS 24 EN LA MISMA HABITACIÓN QUE MAMÁ

Esto sería ideal, pues tiene muchas ventajas. La mamá podría darle el pecho a su hijo a libre demanda. Un recién nacido ?en promedio? puede despertarse, moverse, buscar el pecho y si en diez o 15 minutos no le hacen caso, se vuelve a dormir. Asimismo, un bebé que está separado de su mami perdería varias tomas y, por tanto, ganaría menos peso; además, los dos están más tranquilos. En México se insiste por que en los hospitales el niño esté más con la madre.

 

4. LA LECHE SALE DESDE EL PRIMER MOMENTO

Cuando el bebé tome pecho en la sala de parto ya tendrás leche y en cada toma te saldrá más. La de los primeros días es rica en defensas (inmunoglobulinas y leucocitos) y se llama calostro. Pero esa diferencia no es más que una curiosidad científica: es leche. Decir «no tienes leche, sólo tienes calostro», es tan absurdo como, «no tienes un coche, tienes un BMW». La subida de la leche, es esa súbita sensación de plenitud que muchas madres experimentan a los tres días del parto, y se debe a la inflamación que sufre el pecho, el cual se pone en funcionamiento: formación de nuevos vasos sanguíneos, edema de los tejidos… Si el niño no succiona lo suficiente, la leche acumulada hace que se hinchen los senos y duelan; por el contrario, si come lo suficiente, no habrá retención ni dolor.

No hay que darles agua, suero glucosado ni fórmula, salvo en los casos que haya un motivo médico. El bebé tiene el estómago muy pequeño, si lo llenas con agua no le cabrá la leche. Tampoco debes ofrecerle chupón, al menos en el primer mes. Para tomar del biberón, o usar chupón, hay que mover los labios de distinta forma. A los mayorcitos no suele darles problema, pero los pequeñitos pueden acostumbrarse y luego al intentar succionar el pecho, lo harían como si fuera chupón, con lo que apenas saldría leche o se saldría de la boca. «Rechaza el pecho llorando», dice la mamá, sin embargo, llora porque intenta comer y no puede.

Los hospitales que favorecen la lactancia y el apego con el bebé reciben una acreditación del UNICEF: brindan ayuda a las madres en el posparto inmediato para poner en práctica la lactancia materna y los cuidados del recién nacido, favorecen la lactancia materna exclusiva y sin horarios, procuran el contacto permanente madre-hijo durante la estancia hospitalaria, entre otros más.

* Algunos bebés comen a los pocos segundos, pero otros, agotados por el esfuerzo del parto y a veces mareados por la anestesia, pueden tardar de 20 a 40 minutos o, incluso, hasta más de una hora.