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¿Disciplinar a tu hijo desde los 7 meses de nacido? Sí, te decimos cómo lograrlo

Entre que no quiere comer, tender su cama, levantar sus juguetes, apagar la pantalla, dejar el celular, ponerse los zapatos, vestirse, dejar de correr por la casa… Toda una batalla diaria ocurre cuando de disciplinar a tu hijo se trata. ¿Qué hacer?

Probablemente este recurso que estamos por compartirte te sea de mucha utilidad en el tema de disciplinar a tu hijo.

LA CLAVE ES ESTABLECER RUTINAS

Las rutinas ayudan a los niños a saber de llevar un orden y ser ordenado, cumplir reglas y tener límites; le dan estructura. Por ello, si desde bebé lo acostumbras a las rutinas, cuando niño no te costará trabajo que te haga caso cuando le pidas que mantenga sus juguetes en una caja o que se lave los dientes o que cuando es tiempo de comer no se juega o que hay un límite para usar la tablet.

Aunque, esto no significa que si tienes un hijo mayorcito las rutinas no te sirvan, solo que quizá necesites más paciencia con él.

Las rutinas lo disciplinan desde bebé

Todavía hasta su sexto mes de vida es necesario que te doblegues cada vez que tu bebé quiera dormir o comer. A partir del séptimo mes podrás empezar a atenderlo siguiendo un orden (a: cuando despierte, darle de comer; luego, cambiarle el pañal; después jugar con él y por último, acostarlo para que se vuelva a dormir. Y lo mismo cada día, introduciendo de manera gradual actividades como el baño, el paseo en carriola, etcétera.

¿Cómo trabajarlas?

  1. Las actividades más importantes a incluir en las primeras rutinas son: desayuno, comida y cena; refrigerios, sueño nocturno y, al menos, una siesta. Si logras que tu
    hijo esté satisfecho en todo esto, será más fácil que se adapte luego a un determinado orden.
  2. Establece las rutinas en las horas que requieren una mayor organización, como la mañana, antes del trabajoguardería y la tarde-noche, previo a la hora de dormir. Esto redundará en menos batallas con el pequeño.
  3. Si tienes algún niño mayorcito (de cinco años en adelante), involúcralo en la planeación de las rutinas.
  4. Elabora carteles que ilustren lo más simple posible la secuencia de las actividades a realizar por tu pequeño (y por ustedes los padres, de preferencia). Esto será un
    recordatorio y motivador permanente para todos.
  5. Incluye en la rutina algo de tiempo libre para tu niño, con el propósito de que también dé rienda suelta a su espontaneidad y aprenda a entretenerse por sí mismo.
  6. Coloca recordatorios para el peque (por ejemplo, en las puertas de su cuarto) de lo que tiene que hacer en determinado periodo de tiempo. También puedes hacer
    sonar el reloj despertador para indicar que el tiempo de cierta actividad, como el juego, se ha agotado.
  7. Ya que tu niño esté bien adentrado en la rutina, prémialo cada vez que haga algo sin ayuda ni recordatorio; por ejemplo, cuando guarde un juguete después de usarlo.
  8. Recuerda, un niño necesita tomarse su tiempo para asimilar todas las nuevas cosas que lo rodean, no puede responder con la rapidez que tú quisieras ya que su
    aprendizaje es gradual, sé paciente con él.

Por Felipe Salinas