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Fomenta en tu hijo el sentido del humor

Reír y provocar risa es uno de los mejores inventos para socializar y lidiar con situaciones difíciles. ¿Qué hace reír a tu chiquitín?

Reír y provocar risa es uno de los mejores inventos para socializar y lidiar con situaciones difíciles. El sentido del humor te ayuda a no tomarte las situaciones de vida tan a pecho y tener una actitud positiva para dar solución a los conflictos que se te presenten. Por eso, es importante fomentar en tu hijo el sentido del humor. 

Fomenta en tu hijo el sentido del humor

Un niño con sentido del humor es capaz de hacer amistades duraderas, ser querido por sus iguales y extender esa «buena onda» a sus relaciones adultas para administrar con mayor éxito las frustraciones, evitar los conflictos y, en definitiva, sufrir menos y disfrutar más. Además, el sentido del humor está relacionado con la inteligencia, la autoestima, la creatividad y la resolución de problemas.

Al principio…

En los primeros meses la risa de los bebés se estimula con juegos físicos (cosquillas, etc.,) pero muy pronto, a los seis o siete meses, cuando los bebés empiezan a entender un poco el mundo que les rodea, les encanta ver lo conocido dado la vuelta, es decir, comienzan a disfrutar de la esencia misma del humor.

Cuando los pequeños se dan cuenta de algo «chistoso» es una señal clara de que están desarrollando habilidades intelectuales importantes. Por eso es buena idea celebrar sus risas.

Guapo como papá, gracioso como mamá

Los papás y mamás que se ríen fácil y frecuentemente con sus hijos entienden que el humor es una herramienta sin igual a la hora de relacionarse con sus pequeños, y muy útil también para imponer disciplina evitando el conflicto.Además, la complicidad que crean las risas y los buenos momentos es una especie de lenguaje íntimo.

¿El sentido del humor se aprende o hereda?

Algunos niños parecen haber nacido con un carácter chispeante y positivo y otros en cambio parecen serios desde chiquitines, sin embargo los expertos en psicología infantil afirman que el humor puede ser enseñado y aprendido. En esto se parece a un músculo que debe ser trabajado regularmente. Y no se trata de apuntar al peque a un curso de monólogos para bebés? el truco: ser su mejor modelo. Esto no quiere decir añadir a la ya difícil tarea de ser padres la obligación de ser graciosos. Es mucho más sencillo y liberador: permitirnos hacer el ridículo (sí, eso que nos pide el cuerpo a veces y nuestro mundo adulto nos coarta).

Sin prisa (pero con risa)

Lo bueno de la paternidad es que tenemos años para desarrollar nuestro propio sentido del humor mientras nuestro público crece: podemos empezar con un material sencillo de humor físico cuando son bebés, para luego pasar a cantar ?Que llueva, que llueva? con una ridícula voz de pato, continuar con una escena en la que nos ponemos un zapato en la cabeza y un sombrero en el pie.

La casa familiar no tiene que convertirse en un programa de comedia pero conviene recordar que ser padres no tiene que ser grave ?con tanto consejo sobre cómo cuidar al bebé- y que hay mucho espacio para el juego y la diversión.

FOTO GETTY IMAGES

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