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Lactancia

5 problemas en la lactancia y su solución

Durante los primeros días pueden surgir complicaciones. Todas tienen solución y no son motivo para abandonar esta maravillosa experiencia.

Durante los primeros días de lactancia pueden surgir complicaciones, sobre todo si eres mamá primeriza. No te angusties. Todas tienen solución y no son motivo para abandonar esta maravillosa experiencia.

Existen circunstancias añadidas, por una enfermedad del niño o de la madre, o por otros motivos, que pueden entorpecer el inicio de la lactancia. Lo ideal es empezar a amamantar cuanto antes y, si en el hospital no te sido posible, buscar ayuda al llegar con tu bebé a casa; puedes preguntar a una enfermera o a un grupo de lactancia. No te rindas, intenta estas soluciones.

Aquí los problemas más frecuentes de lactancia que tiene solución:

1. Mamas congestionadas:

Los pechos se hinchan por dos motivos: la acumulación de leche y la inflamación de los tejidos. Muchas veces se juntan los dos factores y uno u otro predomina según el caso. Cuando predomina la acumulación de leche, el mejor tratamiento es sacarla. Pero cuando predomina la inflamación, el sacaleches es contraproducente, pues lo único que consigue es atraer el líquido hacia el pezón y dejar la zona todavía más hinchada, lo que comprime los conductos e impide que salga la leche.

Por eso, en la ingurgitación suele ser más útil sacarse la leche con la mano que con un sacaleches. Con la mano, el pezón y la areola no se hinchan más, sino que se vacían. Muchas veces, es necesario comprimir durante diez minutos la zona de la areola para desbloquear los conductos y poder sacar la leche.

2. Pezones planos e invertidos:

Los bebés, en general, pueden mamar aunque el pezón sea plano o invertido. El pezón sirve, sobre todo, como señal táctil que le indica a tu hijo dónde debe succionar. Si todo el pecho es redondo como una pelota, sin nada que sobresalga, sí le costará más encontrar el sitio exacto; pero lo encontrará si le ayudas. La mayoría de los pezones que son planos o invertidos, salen por sí solos a lo largo del embarazo sin necesidad de hacer nada y sobresalen totalmente normalmente en el momento del parto. Y si no, los saca el niño en pocos días al succionar.

3. Sale mucha:

Durante los primeros días, a veces, hay un cierto exceso de leche que pronto se corrige. Cuando el bebé no succiona bien, por una mala posición o por culpa del frenillo, el cuerpo de la mamá responde produciendo un exceso de leche, que sale a chorro y hace que el pequeño se atragante. Poco a poco, la toma se normalizará, igual que la cantidad de leche que produces.

4. Sale poca:

El peso de tu bebé es lo único que te puede decir si de verdad come suficiente, o no. Si tu hijo engorda, no importa lo blandos que parezcan los pechos o lo poco que goteen: si engorda es que está comiendo, y punto. Si no engorda, conviene buscar un profesional o una asesora de un grupo de madres que te ayude a encontrar la causa del problema y, mientras tanto, sacarte la leche y ofrecérsela a tu bebé.

5. Infecciones del pezón:

Normalmente, las grietas solo duelen mientras el niño succiona, pero siconsigues una buena posición te dejarán de doler. Cuando el dolor persiste e incluso aumenta, aunque tu bebé suelte el pecho, puedes sospechar que el pezón está infectado. Antes se pensaba que eran infecciones por hongos (cándidas), pero parece que en casi todos los casos no son hongos, sino bacterias.

Todavía no está claro cuál es el mejor tratamiento en estos casos: una pomada antibiótica, o antibióticos por vía oral, o incluso lactobacilos por vía oral. En todo caso, es preciso buscar la causa, que suele ser una mala posición.

Aunque la lactancia es un proceso natural, es normal tener dudas
y también molestias si el bebé no toma bien. Una buena opción es resolverlas
en acudir a un grupo de apoyo a la lactancia.

FOTO GETTY IMAGES

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