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Para que sepa darse felicidad, estimula su inteligencia emocional

Nacer con un cociente intelectual (CI) alto no es sinónimo de éxito, de hecho, quien tiene un alto cociente emocional (CE) tiene más probabilidades de triunfar porque sabe que darse bienestar significa darse felicidad. 

El primer año de vida no sólo implica el cuidado de tu bebé y la satisfacción de sus necesidades, sino que es fundamental estimular el desarrollo de su inteligencia emocional (IE), un aspecto de la inteligencia que hasta hace poco no era tomado en cuenta.

Estrategias para estimular la IE

Te damos los secretos para llevar a la práctica el desarrollo de la inteligencia emocional. ¡Toma nota!

1 . Reconocimiento y diferenciación de las emociones básicas. «Para que el bebé empiece a familiarizarse con las emociones, lo primero que debes hacer es ponerles nombre, etiquetarlas: ‘Estás contento porque ya comiste’, ‘te sientes enojado porque te quitaron tu muñeco’, ‘lloras porque tienes hambre’, así, de una manera sencilla, le enseñas a reconocer e identificar sus estados emocionales.

Otra método consiste en dibujar caritas de personas que expresen alegría, tristeza, enojo, y cuando tu retoño manifieste alguna de esas emociones, llévalo frente a la carita correspondiente y dile: ‘Mira, tú estás contento como este muñequito’.

2. Relacionar gestos con sentimientos. Es importante que el niño aprenda a identificar emociones en otras personas, de este modo desarrollará la empatía. Haz gestos de sorpresa, tristeza, cólera, alegría, temor…, ponte frente a un espejo para que él pueda observar cómo cambian los ojos, la boca, las cejas y la frente.

3. Créale una imagen positiva de sí mismo. Es vital que, desde su nacimiento, tu hijo tenga una imagen positiva de sí mismo. Intercambia con él mensajes corporales de amor. Un abrazo, un beso, una caricia, un arrullo, una palabra de aliento son el principio de una comunicación cálida y real. Lo mismo sucede cuando le demuestras que lo quieres y aceptas tal y como es, de manera incondicional.

4. Oriéntalo. Una vez que tu hijo crezca un poco más y sepa reconocer sus emociones, dale reglas básicas para enfrentarse a ellas. Una buena norma es: «Cuando externes tu enojo no puedes hacerte daño a ti, ni los demás, ni a las cosas». Explícale lo que sí puede hacer. Por ejemplo: correr, dar puñetazos a una almohada, arrugar un periódico, etc. Hacer esto no es malo, al contrario, manifestar lo enojado que uno se siente es saludable, siempre que se exprese de manera aceptable.

Por Felipe Salinas