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Frases que NO debes decir a tu hijo cuando «no puede» hacer algo

Las palabras que usas para corregir, acompañar, motivar o calmar será su diálogo interno que lo acompañará durante toda su vida. Entonces ¿qué frases usar y no debes decir a tu hijo cuando se enfrenta a un reto? 

Ojo! Eso no significa que tu rol sea el mismo que una porrista que sólo quiere hacer sentir bien y animar, es más bien una oportunidad para generar frases en su mente que lo lleven a dirigir sus acciones.

Cuando te enfrentas a un reto en tu día a día, cometes un error o te sientes confundido escuchas una voz interna. Es algo dentro de tu mente que a veces te anima y a veces te hace sentir un poco peor con frases como “¡Claro! Siempre es lo mismo conmigo”.

¿De dónde viene ese diálogo? Se construye en los primeros años de vida, es una interiorización de las frases que otros nos repitieron. Durante la infancia la brújula moral se va creando conforme los límites son marcados, los impulsos manejados y la motivación externa se convierte en interna.

Lo mejor, antes de decir algo, es observar ¿a qué reto se enfrenta? ¿qué es lo que lo lleva a creer que “no puede” hacerlo? ¿es realmente un reto más difícil de lo que puede lograr? Y lo más importante, como decía María Montessori, ¿cómo lo puedes ayudar para que lo haga solo?

NO debes decir a tu hijo

“Ya, yo lo hago”

Con esta frase estamos comunicando que efectivamente, el niño no puede hacerlo. Habrá veces que el reto sea muy difícil para la etapa evolutiva en la que está y necesita que nosotros lo hagamos. En esos casos, es más aconsejable decir algo como “cuando te enfrentas a un reto, puedes pedir ayuda” o “yo te puedo ayudar, seguro luego lo vas a poder hacer tú solo”.

“No digas no puedo”

Cuando un niño dice “no puedo” hay que observar si realmente necesita que lo hagamos nosotros o está buscando un camino fácil para algo que realmente ya sabe hacer. Una buena idea es guiarlo con palabras específicas paso a paso por lo que debe hacer para lograrlo, siempre siendo muy claros. Por ejemplo: “para ponerte el calcetín primero ábrelo, mete primero tus dedos y luego acomódalo para que cubra tu pie”.

“O lo haces o no hay…”

Condicionar las acciones esperando una recompensa o intentando evitar un castigo es muy efectivo a corto plazo porque los niños “obedecen”, pero realmente no se está ayudando a crear una disciplina interna que lo ayude a largo plazo.

Busca cambiar este discurso por una motivación, frases como “yo sé que estás cansado pero ya casi acabas” o “estoy segura que tu puedes con esto” lo ayudan a superar la frustración entendiendo que lo debe hacer, no por algo que viene sino porque eso se debe hacer. Más adelante esto es lo que nos ayuda a mantenernos en un camino para alcanzar nuestras metas.

En suma, lo ideal es hacer conciencia y reflexionar hoy sobre los mensajes que das a tus hijos. ¿Qué diálogo interno estás formando? Y lo más importante,
cómo puedes ayudar a fomentar su autoconfianza.

Por Lic. María Cristina Fernández, Gerente Pedagógico de Advenio

FOTO GETTY IMAGES

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