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Padres e Hijos

¿Y por qué todo mundo te dice que lleves al parque a tu hijo?

¡Descubre lo que tu hijo aprende cuando lo llevas al parque! Enlodarse, rasparse, caerse, correr por la hierba… son experiencias con mucho valor pedagógico para tu niño.

¿Qué características reúne el parque para ser tan valioso? Según los expertos en estimulación infantil, es un medio con dificultades nuevas a las que el niño se tiene que enfrentar. El suelo no es tan estable, el espacio es más amplio, tendrá que guardar mejor el equilibrio y descubrirá cosas que no están a su alcance en casa, como las piedras o el lodo. ¡Vale la pena para su desarrollo que lleves a a tu hijo al parque!

Solo hay que observarlos –rebozaditos en arena, agachándose una y otra vez, persiguiendo a las palomas– para darse cuenta de cuánto disfrutan. Aunque las ventajas no se limitan al aspecto lúdico; es un lugar idóneo para que el niño dé pasos esenciales hacia la evolución psicomotora, madurativa, social y del conocimiento de su entorno.

Esto es lo que aprende:

  1. Ya se puede mover para saciar su extrema curiosidad. Por ser un espacio para correr, saltar, subir, bajar… tu bebé se sentirá libre para desplazarse. Lo habitual es que los niños comiencen a caminar entre los 10 y 14 meses y que con ello, tengan la necesidad de conocer el medio. Subirse a un escalón, caerse y levantarse por sí mismo, guardar el equilibrio pisando un suelo irregular; sin nada se volverá más diestro para caminar.
  2. Su capacidad de manipular las cosas con las manos y los dedos se enriquece. Tomar objetos de forma más compleja le ayuda a ser más hábil. Al sujetarse en un columpio, agarrar las piedras o tocar la arena intenta concentrar su fuerza por primera vez en las manos.
  3. El parque también le brinda provechos fundamentales en cuanto a su evolución social. Si no va a la guardería, por primera vez se encuentra con niños que no son de su ambiente familiar; tendrá que aprender a estar con ellos. Hasta ahora, el cariño e interés que le ofrecían quienes estaban a su lado era gratuito, no tenía que esforzarse por conseguirlo. Solamente ten en cuenta que unos pequeños se desarrollan más deprisa que otros y no todos son tan osados; esto depende mucho de su temperamento. No obligues a tu hijo a jugar con los otros niños, mejor aguarda a que lo haga por sí mismo.
  4. La arena es el primer gran material no compacto que encuentran. La importancia de los juegos con arena está en que el pequeño no puede contenerla o sujetarla con las manos. Al manipularla, moviendo manos y dedos, desarrolla la habilidad de sujetar y presionar. Es un excelente ejercicio para conseguir independencia. Necesita experimentar con una textura que desconoce y le atrae. Poco a poco podremos comprobar asombrados cómo cada día es más experto en sus juegos. La experimentación con objetos, materiales y texturas nuevos favorece su maduración.