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Padres e Hijos

Por esta razón debes de dejar de gritarle a tus hijos

¡Ya no le grites a tus hijos! Te decimos la razón

La mayoría de los padres piensan que deberían dejar de gritar a sus hijos pero luego, sin darse ni cuenta, se sorprenden a sí mismos recurriendo una y otra vez al grito. Parece que nuestros hijos no obedecen hasta que, hartos de repetir la misma orden, se la gritamos.

Todos los padres aspiran a tener una crianza más tranquila donde no haga falta gritar ni enfadarse, pero en ocasiones somos los mismos padres los que hacemos que las cosas se vuelvan complicadas. Sabemos lo importante que es para los niños nuestros principios y nuestros miedos, pero a pesar de las mejores intenciones puede que pierdas los nervios a las personas que más amas en este mundo: a tus hijos.

Ellos sienten miedo al principio y después rabia e impotencia. ¿Es miedo lo que queremos que sientan nuestros hijos? Seguro que no, nuestra intención cuando gritamos es que obedezcan, que aprendan, que hagan lo correcto, que nos respeten, etc… pero no queremos provocarles miedo. Por lo tanto, con nuestra actitud no conseguimos el efecto que queremos: el respeto se gana respetando, la obediencia se gana con paciencia, los aprendizajes requieren un tiempo y un esfuerzo y que hagan lo correcto dependerá en gran medida de nuestro propio comportamiento.

Gritar no hace que te vean como alguien con autoridad, sino como alguien fuera de control. Te hace ver débil. Siendo sinceros, estás gritando porque sos débil. Gritar, incluso más que que el castigo corporal, es la reacción de una persona que ya no sabe qué más hacer.