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Ayuda a tu hijo a prevenir la diabetes

La diabetes infantil cada vez invade más los hogares; mucho tiene que ver la genética, pero también los hábitos de salud familiares. El secreto: combatir la obesidad

Por: Jessica López Cervantes Fotos: iStock

Desde hace pocos años se ha detectado un aumento del número de niños y jóvenes que padecen diabetes tipo 2, lo que antes sólo ocurría en edad adulta. La herencia es un factor de riesgo asociado ( 30% de los padres de esos niños padecen diabetes tipo 2); pero además suele haber otra causa: que son pequeños con sobrepeso cuyos papás sufren también de obesidad. Por ello es importante detectar qué niños poseen esta predisposición para evitar que lleguen a ser diabéticos definitivos; tienen que ser tratados por un endocrinólogo que controle su obesidad y siga la evolución de la glucosa en sangre.

 

PREDISPOSICIÓN

Cuando la dieta de la mamá es pobre en proteínas y rica en grasas durante los periodos de gestación y lactancia se produce en sus hijos mayor predisposición a la diabetes en edad adulta. Esta conclusión resultó tras varios estudios epidemiológicos realizados a los descendientes de madres que sufrieron seis meses de hambruna (bajaron la ingesta de calorías diarias de 1300-400 a 300-400) en la zona de Holanda al terminar la Segunda Guerra Mundial. Sus hijos, que ahora tienen más de 60 años, han sido más propensos a enfermedades cardiovasculares, obesidad, hipertensión y diabetes. Según los resultados, los ayunos o reducción de ingesta de alimentos son tomados por el organismo del bebé y del recién nacido como una agresión nutricional intrauterina ante la cual se defiende alterando la expresión de algunos genes, mismos que se manifiestan sólo hasta llegar a la edad adulta.

EL DIAGNÓSTICO

Se confirma mediante una prueba conocida como “sobrecarga oral de glucosa”. Para realizarla se determina la glucosa de la sangre en ayunas y después se le da al niño un suplemento de azúcar. El nivel de glucosa en sangre se valora a la primera, segunda y tercera hora tras la ingesta del suplemento. Si es positiva hay que hacer un seguimiento, ya que entre el cinco y 10 % puede evolucionar a diabético. A veces salen falsos positivos: son niños con enfermedades infecciosas sometidos a estrés.

INDISPENSABLES PARA PREVENIR LA OBESIDAD INFANTIL

1.-LACTANCIA MATERNA.

Aunque te sorprenda, la lactancia natural es una medida eficaz de prevención durante, al menos, los primeros seis meses de vida. Además, se recomienda no introducir alimentos complementarios antes de los cinco meses.

 

2. EJERCICIO.

Incrementa la actividad física cotidiana: utilizar escaleras, caminar, jugar en el parque… Anima a tu hijo a practicar algún deporte o actividad física que le guste. Si es necesario, inscríbelo en alguna de aquellas actividades que pueda practicar por lo menos dos veces por semana.

 

3. CONTROL DEL PESO.

Haz un seguimiento de las gráficas de percentiles en cada visita al pediatra.

 

4. DIETA EQUILIBRADA.

Aumenta su consumo de alimentos vegetales: frutas, verduras frescas y legumbres. No abuses de frituras, pan o comida rápida. Apéguense a una alimentación basada en el Plato del Buen Comer.

 

5. DALE AGUA en lugar de refrescos o jugos artificiales.

 

 

OBESIDAD, PRIMERA CAUSA DE DIABETES

Lo primero que debes saber es que la obesidad es una enfermedad crónica. En el caso de los niños, igual que en adultos, se trata de una acumulación excesiva de grasa en el cuerpo. A largo plazo el niño no podrá soportar esta sobrecarga y sufrirá enfermedades asociadas con ella: respiratorias, cardiovasculares, hipercolesterolemia e incluso diabetes.

 

¿POR QUÉ APARECE?

La obesidad aparece principalmente cuando el niño come más alimento del que necesita. En esos casos se habla de un balance positivo entre lo que se ingiere y lo que se gasta, y la parte de comida “que sobra” provoca un depósito de grasa conocido como sobrepeso. Con el paso del tiempo este exceso de peso tiende a instalarse y hacerse cada vez mayor, hasta convertirse en obesidad.

 

¿CUÁLES SON SUS CAUSAS?

• Ambientales: el estilo de vida sedentario, hábitos alimentarios poco saludables…

• Genéticas: los niños obesos suelen tener padres y familiares obesos, pero no siempre es así. Aunque hay factores genéticos que influyen en el desarrollo de la obesidad, no son los únicos y, por tanto, no se puede decir que sea una enfermedad hereditaria.

• Enfermedades: poco frecuentes, como el síndrome de Cushing (trastorno hormonal por exposición excesiva al cortisol) o hipotiroidismo.

 

¡COME GALLETAS!

Lo más probable es que tu hijo se sienta atraído por las golosinas, pastelitos y galletas que contienen azúcares y grasas; tampoco se trata de eliminarlos por completo. No te preocupes, puede consumirlos siempre y cuando mantengas la moderación y dejes que los otros grupos de alimentos estén presentes en equilibrio y suficiencia. Recuerda que hay alimentos producidos para brindar placer. Es bueno que tu niño ingiera los productos que le agradan, pero no debes permitir que sea lo único que coma ni que lo haga varias veces al día.

 

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO POR PRIMERA VEZ EN LA EDICIÓN DE NOVIEMBRE DE LA REVISTA PADRES E HIJOS

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