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Riesgos de la automedicación

Por Diana Matozo

Aunque se usan de manera indistinta, los profesionales de la salud nos indican que ambos términos son diferentes. De acuerdo con la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (CAPEMVeL) la automedicación responsable es un derecho, mientras que la autoprescripción es un riesgo sanitario. Cuando una persona reconoce una situación manejable, como un dolor menstrual o pediculosis (infestación de la piel por piojos) puede utilizar un medicamento de venta libre (automedicación). Lo que es muy riesgoso es comprar sin receta (autoprescripción) medicinas cuya condición de venta la requieran (como los antibióticos, por ejemplo), pues normalmente éstas van destinados a tratar patologías más complejas o crónicas, que necesitan, obligatoria- mente, de la supervisión de un doctor.

Debido a la gran variedad de sustancias para combatir un mismo síntoma, algunos de nuestros amigos o familiares asumen el papel de médicos; lo curioso es que hay una gran tendencia por acudir a ellos, pues la experiencia de otros es algo a lo que le damos mucho reconocimiento. En nuestro país, sugerirles fármacos a los demás, es una práctica muy común a la que nos hemos habituado. Un estudio realizado por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México, señala que 74% de los mexicanos reconoce haber tomado alguna medicina sin que se las haya recetado un doctor. La gripe, dolores de cabeza y malestares estoma- cales, son los padecimientos que más se tratan por iniciativa propia. ¿Te suena familiar?, ¿entras en esta categoría?

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¿POR QUÉ NOS AUTOMEDICAMOS? Puede deberse, entre otros factores a:

-Lo caro de las consultas privadas y el elevado precio de los medicamentos. Sí, a veces urge destina ese extra de la quincena para pagar deudas u otras cosas de importancia, entonces creemos que nuestro padecimiento no amerita un gasto.

-La ineficiencia de los serviciospúblicos de salud, si estás afiliado a uno de ellos, una visita al doctor requerirá esperar en la clínica por varias horas, ¡antes de ser atendido!

-La costumbre de recurrir al botiquín de casa, pues conservamos medicinas que en algún momento sirvieron para terminar con síntomas similares a los actuales.

-La idea de que el padecimiento no es tan grave, pues además se puede combatir con alguna fórmula que no requiere receta. Entonces, vamos a la farmacia y pedimos que nos sugieran qué tomar.

-La poca importancia que se le da al historial clínico, si una medicina le sirvió a nuestra abuelita que tiene 90 años, ¡con mayor razón funcionará en nosotros!

-Exceso de confianza en el «médico» de cabecera”y no, no se trata de un profesional de la salud, es el amigo o familiar que siempre le atina a la hora de «recetarnos».

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CUIDADO, SÍ HAY RIESGOS

La venta libre de medicamentos va de la mano con el consumo excesivo, el adquirirlos sin necesidad de receta nos hace suponer que no son dañinos y los tomamos sin control. De acuerdo con la Universidad Pedagógica Nacional, algunos riesgos de la automedicación irresponsable son:

-Efectos secundarios. Medicamentos, complementos alimenticios y vitaminas podrían ocasionar reacciones adversas como intoxicación, dermatitis, lesiones renales o gástricas.

-Falta de efectividad. Podría ocurrir que ni siquiera te sirva lo que tomes, ¡porque lo tuyo quizá no es una simple gripe!

-Dependencia. Sientes la necesidad de administrarte cierta sustancia que te alivia momentáneamente, pero que no combate tu enfermedad, por lo que ingieres más.

-Desconocimiento de enfermedades graves. Un medicamento inadecuado podría encubrir síntomas de algo serio. Si tienes apendicitis, por ejemplo, y tomas algo para combatir el dolor, estarías retrasando el diagnóstico y el tratamiento ideal.

-Mezclas negativas. Si tienes una enfermedad para la cual sigues un tratamiento, consulta al doctor antes de añadir uno de venta libre (incluidas vitaminas o suplementos alimenticios).

 

AUTOMEDICACIÓN RESPONSABLE

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera una fórmula válida, siempre y cuando se lleven a cabo los siguientes lineamientos:

-Escucha a tu cuerpo ¿Sabes perfecto que lo tuyo es un resfriado? Ok, podrías consultar al farmacéutico para que te sugiera qué tomar (no aplica si tienes otros síntomas, padeces una enfermedad crónica o consumes otras medicinas).

-Lee cuidadosamente. En el empaque viene señalada la caducidad, el modo de uso, las dosis, los horarios y las contraindicaciones. ¡no ignores esa información!

-No te excedas en las dosis ni hagas mezclas. Aunque sean de venta libre y combatan un mismo padecimiento, no tomes varios de ellos a la vez (de una misma o de diferentes fórmulas) para, según tú, aliviarte más rápido, ¡eso no ocurrirá!

-Consérvalos en su empaque original y verifica si requieren refrigeración o algún cuidado especial.

-Habla con tu doctor. Si en definitiva no hay mejoría después de seguir la dosis recomendada por varios días, no intentes administrarte otro fármaco, ve de inmediato con un profesional de la salud para que te haga los estudios pertinentes.

 

ESTA NOTA PRIMERO SE PUBLICÓ EN FAMILIA SALUDABLE, ¡YA A LA VENTA!