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Ser Bebé

10 mitos sobre la alimentación del bebé

?Dale cereales para que duerma mejor?, “Si le duele la pancita, dale un té”, son algunos consejos que una mami primeriza oye sin parar. Te contamos algunas de las falsas creencias que puedes escuchar y que, de ningún modo, benefician a tu peque. ¿Lo mejor? Acudir al especialista.

?Dale cereales para que duerma mejor?, “Si le duele la pancita, dale un té”, son algunos consejos que una mami primeriza oye sin parar. Te contamos algunas de las falsas creencias que puedes escuchar y que, de ningún modo, benefician a tu peque. ¿Lo mejor? Acudir al especialista.

1. Necesita sacar el aire después de cada comida: algunos bebés, especialmente los que toman biberón, tragan aire y pueden eructar. Otros, los que toman pecho, no suelen hacerlo tanto. De cualquier modo, no es necesario darle golpecitos en la espalda durante una hora. Solo, cuando termine, hay que frotarle la espalda durante un par de minutos. Si no lo hace, no hace falta seguir. Muchas veces un cambio de postura al acostarlos es lo que les hace expulsar el aire.

2. Hay que ser estrictos con las cantidades de leche o de alimento adaptado a su edad: es el propio niño quien regula las cantidades de alimento que necesita. Lo importante es conseguir un desarrollo de peso y estatura adecuados. Las cantidades que recomienda el médico están calculadas para que sobre. Nosotros solo tenemos que ofrecerle la comida y él decidirá hasta dónde llega. Hay que acabar con la idea de que los bebés gordos son los más sanos. Cada niño es distinto, con un desarrollo diferente y unas necesidades de alimentación específicas. Por estas razones, hay un amplio abanico de cantidades de alimento que se consideran normales.

3. Los cólicos se alivian con infusión de anís o manzanilla: aunque el anís estrellado parece funcionar con los adultos, para un bebé puede resultar fatal, ya que su principio activo, el anetol, puede provocarles convulsiones.
En cuanto a la manzanilla, no está demostrado que funcione, solo se sabe que altera el ritmo de comidas del pequeño. En cualquier caso, antes de darle a un bebé cualquier sustancia con fines terapéuticos, aunque sean naturales , hay que consultar con el pediatra que es quien conoce bien las propiedades del medicamento y las características del niño.
 

4. Si está nervioso, lo mejor es prepararle una infusión tranquilizante: es un consejo de amiga, mal informada. Darle a los bebés infusiones de tila, melisa u otro tipo de hierba para relajarlo no es recomendable. Aunque este tipo de productos se vendan en farmacias, no significa que se les puedan dar a un lactante sin problemas. Un bebé solo ha de tomar leche materna o biberón. 

5. Una papilla de cereales por la noche le ayuda a dormir: algunas mujeres sustituyen la última toma del día por un biberón o una papilla con cereales. Estos son menos que la leche materna porque no son más que harina. Hace tiempo se demostró que los niños no duermen más ni mejor por tomar cereales en la última toma de la noche. Los bebés no se despiertan por hambre sino por un tema de maduración. Una papilla espesa puede provocar digestión lenta y entorpecer el sueño.

6. Se deben esterilizar todas sus cosas: es cierto que la higiene es muy importante durante los primeros meses de vida del bebé, pero sin obsesionarse. El ser humano tiene un sistema inmunológico que lo protege de la mayoría de gérmenes de la naturaleza. Y este sistema está plenamente desarrollado en el recién nacido. Lo que hay que intentar es que sus objetos estén bien limpios para que el pequeño entre en contacto con un número reducido de bacterias que le ayuden a desarrollar sus propias defensas, pero sin provocarle una infección. Otra cosa son los niños prematuros, con ellos si hay que extremar la higiene, sobre todo en las primeras semanas de vida.

7. Hay que ofrecerle los dos pechos en cada toma: no conviene cambiar al bebé de pecho antes de que acabe con el que está. La leche del final es la que más le alimenta y sacia porque tiene más grasa que la del principio. Una vez que ha terminado y suelta el pecho, se le ofrece el otro pecho. A veces toman el segundo, a veces no; es el bebé el que decide. Sin embargo, un bebé muy chiquitín puede que quede saciado enseguida. No hay que obsesionarse con alternar los pechos en cada toma, se le puede dar primero el que parezca más lleno.

8. Conviene hervir el agua del biberón varios minutos: la Organización Mundial de la Salud recomienda hervir el agua con la que se prepara el biberón durante un minuto (desde que empieza a hervir). No es prudente hervirla durante más tiempo pues se ha comprobado que la ebullición del agua potable durante 10 minutos aumenta la concentración de sodio unas 2,5 veces y multiplica la concentración de nitratos, lo que puede implicar riesgos de salud para el bebé.

9. Tiene que tomar leche de continuación, por lo menos, hasta los 18 meses: durante el primer año la opción más parecida a la leche materna son las leches de continuación. Hay leche de inicio (desde el nacimiento) y de continuación (se puede dar desde los seis meses, aunque también se puede continuar con la de inicio). A partir de los 12 meses, los niños pueden tomar leche de vaca entera (la desnatada o semi no es adecuada antes de los dos, puesto que la leche materna tiene más grasa que la de vaca).

10. Si el bebé no hace popó todos los días, está estreñido: hacia los dos o cuatro meses, los niños que solo toman pecho no hacen popó todos los días. Pueden estar dos, tres días o más de una semana sin hacer. Eso sí, cuando al final hacen, sigue siendo blanda y muy abundante. Es algo totalmente normal, no hay que preocuparse y no esta estreñido. Lo estará si hace bolitas secas y duras, aunque haga tres veces al día. Este tipo de estreñimiento es mucho más habitual en niños que toman leche artificial que en los que se alimentan de leche materna.

?Dale cereales para que duerma mejor?, "Si le duele la pancita, dale un té", son algunos consejos que una mami primeriza oye sin parar. Te contamos algunas de las falsas creencias que puedes escuchar y que, de ningún modo, benefician a tu peque. ¿Lo mejor? Acudir al especialista.