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10 tips para bañar a un recién nacido

El momento ideal para el primer baño es cuando han transcurrido 24 horas del desprendimiento del cordón umbilical.

El momento ideal para el primer baño es cuando han transcurrido 24 horas del desprendimiento del cordón umbilical.

Los primeros días con un recién nacido entre los brazos pueden parecer angustiantes, pero unas cuantas “instrucciones” te ayudarán a gozar a plenitud esta etapa. A continuación te presentamos el “Manual de baño del recién nacido” ¿Lista?

 

Duración ideal: el primer mes, cinco minutos; después puedes alargarlo a 10, ni más (para reducir el riesgo de enfriamientos y resfriados), ni menos (así el bebé tendrá la oportunidad de disfrutarlo).

 

La mejor hora del día: si el bebé es menor de seis meses, por la mañana. Si es mayor, por la tarde o noche, para que el baño lo relaje.

 

Frecuencia: si tu bebé disfruta de la hora del baño, hazlo a diario, pero si es invierno o no le encanta el agua, báñalo tres veces por semana, alternando con rutinas de limpieza diarias con toallas húmedas, en las áreas que se ensucian más, como los genitales.

 

Artículos necesarios: un termómetro para comprobar la temperatura del agua, una toalla para colocar en el fondo de la tina (si esa parte no tuviera antiderrapante), tres a cuatro litros de agua tibia en un recipiente adicional a la tina, una toallita facial o esponja, jabón neutro o especial para bebés, una toalla con gordita para secar al bebé, un pañal, pomada antirrozaduras y ropita para vestir al pequeño.

 

Temperatura ambiente recomendada: entre 20 y 22 grados centígrados.

 

Llenado de la tina: el agua debe tener una altura de ocho a 10 centímetros respecto del fondo.

Procedimiento: desviste al bebé y asea sus genitales, si es necesario. Empieza por lavar la parte superior de su cuerpo: con una mano debajo de su axila izquierda (de modo que su nuca se apoye en su antebrazo) y tu otra mano sujetándolo por ambos tobillos o por debajo de los glúteos, sumérgelo en el agua. Apoya al bebé en el fondo de la tina y con una manos sostengo semisentado. Con la otra mano, enjabona la parte frontal de su cuerpo, humedece la esponja y pásala por su cuello, pecho, vientre, brazos, axilas y manos. Ahora, siéntalo, voltéalo boca abajo ( en un ángulo de 45 grados) y lava su espalda, cuello, la nuca y orejas. Enjuaga con el agua de la que tienes en el recipiente aparte y voltea al bebé nuevamente boca arriba.

 

Lava la parte inferior: enjabona la mano que tienes libre y pásala por sus piernas, los pliegues de la ingle y pies. Después, asea sus genitales, sin olvidar los glúteos y el ano. Para enjuagarlo, incorpóralo y sobre las zonas que no están sumergidas vierte un poco del agua que tienes reservada. Voltéalo, levántalo y deja caer más agua limpia sobre su espalda y glúteos. Cárgalo con ambas manos y llévalo directo a la toalla.

 

La carita: deja caer sobre su frente un chorrito de agua limpia, procura que no entre en los ojos, oídos o boca.

 

La cabeza: a los recién nacidos no es necesario enjabonarles la cabeza, así que solo deja caer un poco de agua en la parte de atrás de su cabeza y frota su cuero cabelludo con la esponja.