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Ser Bebé

5 claves que indican que tu peque está listo para sentarse

Existe la creencia mientras más rápido logre un bebé sentarse es mejor. Sin embargo, acelerar su desarrollo no es bueno para tu hijo. Aquí te decimos por qué.

Existe la creencia mientras más rápido logre un bebé sentarse es mejor. Sin embargo, acelerar su desarrollo no es bueno para tu hijo. Aquí te decimos por qué.

Los especialistas recomiendan evitar sentar al bebé antes de que esté preparado para ello, es decir,  antes de que sus músculos le permitan realizar dicha posición, algo que ocurre entre los siete y los diez meses, casi al mismo tiempo en que los peques comienzan a gatear. Con frecuencia se piensa que  sentado desarrolla los músculos que necesita para conseguir hacerlo solo. Pero es todo lo contrario.

 

¿Por qué es un error presionarlo?

 

¿Por qué debería sentarse un bebé que aún no es capaz de hacerlo por sí mismo? Haz la prueba: acuéstate y levanta las piernas, como hacen los bebés, sujeta tus pies y mantén la posición algunos minutos. A continuación, siéntate en un sillón tipo hamaquita. ¿En cuál de las dos posturas notas que trabajaban los abdominales? ¿En cuál no haces ningún esfuerzo? ¿En cuál trabajaba la musculatura lumbar? ¿En cuál estaba laxa? Paradójicamente, cada vez que sentamos al bebé le quitamos la oportunidad de desarrollar los músculos que necesita para sentarse, gatear y ponerse en pie.

 

¿Cuándo es el momento adecuado para sentar al bebé?

 

Estará preparado para sentarse cuando se pueda incorporar haciendo fuerza a través de su pancita, movimiento con el que tonifica entre otros los músculos oblicuos. Lo ideal sería que no adelantáramos la postura, que llegara a ella por sí solo, pero eso hoy es casi imposible porque hay que sentarlo en la periquera o en la silla del auto.

 

Desarrolla su habilidad

 

Ponle ropa cómoda y colócalo en un espacio abierto que le permita explorar y ejercitar su cuerpo. El suelo, o un parque cuando aún no gatea, son una buena opción.

 

Y si ya aprendió a sentarse…

 

Estar sentado es cómodo, le permite libertad manual, lo ve todo desde más arriba. Pero le impide desarrollarse. Si le hemos sentado e intentamos de buenas a primeras volver a acostarlo, llorará porque no ha desarrollado los músculos que le dan autonomía. Así que después de un buen rato sentado, puedes colocarlo nuevamente en el suelo, a través de juegos, hasta que recupere la seguridad de su cuerpo en el suelo y el placer de descubrir todo lo que puede hacer desde allí: rodar, intentar gatear, etc.