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Ser Bebé

5 cosas que hacen feliz al bebé

¿Por qué a los peques les encanta estar desnudos? ¿Por qué siempre quieren estar con mamá? No es casualidad que los bebés disfruten con estas cosas: todas ellas lo hacen feliz.

¿Por qué a los peques les encanta estar desnudos? ¿Por qué siempre quieren estar con mamá? No es casualidad que los bebés disfruten con estas cosas: todas ellas lo hacen feliz.

Observar a nuestro chiquitín y respetar lo que le agrada es una forma de alimentar nuestra relación y hacer feliz al pequeño. Estas son cincos cosas que a los bebés les encantan.

 

1. Estar desnudo
Hay peques que solo necesitan quitarse la ropa y el pañal para relajarse. En los bebés existe una permanente conexión cuerpo-emoción y, a falta de palabras, su cuerpo expresa todas sus emociones. Por eso lo necesitan lo más libre de ataduras posible.
Desnudos, los pequeños se muestran más receptivos y expresivos. Además, las sensaciones no llegan igual con ropa que sin ella. Y puestos a explorar, cuantos menos intermediarios entre ellos y el mundo, mejor.

 

2. La piel de mamá
El abrazo de mamá es la mejor solución para casi cualquier problema. Muchos estudios demuestran que el contacto directo piel con piel entre la madre y el hijo equilibra la temperatura corporal del bebé, su ritmo cardiaco y le ayuda a liberar endorfinas y oxitocina, la hormona del amor. Y no solo le beneficia a él: nosotras liberamos las mismas hormonas.
El contacto con nuestra piel relaja el sistema nervioso del bebé (expuesto continuamente a estímulos) y favorece nuestra relación con él. Los dos nos sentimos cercanos y amados.

 

3. La música
– La música es un estímulo para su aprendizaje: sus tonos graves y agudos estimulan las conexiones neuronales del bebé, reorganizan su cerebro y según el tipo (clásica, moderna…) le apoyan de una u otra manera.

Los sonidos armónicos, en los que predominan los tonos agudos, predisponen al bebé para el aprendizaje.
La melodía de tonos más graves (también puede ser clásica) lo relaja. Nuestras mismas voces son música para él: más aguda la de mamá, más grave la de papá.

 

4. El olor de mamá
Muchos bebés con dificultades para dormir se relajan cuando ponemos en su cunita una prenda nuestra. El olor de sus padres es lo primero que capta el bebé al nacer. El olfato está ligado a la supervivencia, y reconocer nuestro olor al nacer es vital. Si no lo hace, ¡el bebé está perdido! Aún no ve bien, pero sin embargo sí nos puede reconocer por el olor. Nuestro regazo es uno de los lugares más confortables para el pequeño, se siente muy seguro con nuestro olor.

 

5. Chuparlo todo
La boca es "el tercer ojo" del bebé: en esta etapa le ayuda a conocer el mundo que le rodea, incluso más que sus propios ojos. Al chupar, el niño reconoce los objetos por su sabor, textura, densidad, peso… Información que la simple mirada no puede aportar.
Los dos primeros años de vida la boca se comporta como un gran escáner que le permite generar, dentro de su cerebro, la imagen que hay fuera.