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Ser Bebé

7 cosas que debes saber sobre la seguridad e higiene del chupón

Acaba siendo el mejor amigo del bebé, pero si no se usa bien puede entorpecer la lactancia.

Acaba siendo el mejor amigo del bebé, pero si no se usa bien puede entorpecer la lactancia.

El chupón cumple una función mucho más importante que ser un elemento típico de la canastilla del bebé: quizá se convierta en el primer objeto de consuelo del peque. Hay quien piensa que el chupón no tiene ninguna ventaja para el recién nacido y mucho menos para un bebé mayor. No es así. Los lactantes tienen muy desarrollado el reflejo de succión y la mayoría desea seguir haciéndolo después de haber tomado pecho o el biberón y estar saciados, y el chupón se lo permite.

 

Muchos expertos en lactancia aconsejan ofrece el pecho al niño cuando está inquieto aunque no tenga hambre, porque el calor y el contacto con la mamá lo tranquiliza. Recurrir al chupón puede ser una opción válida y no hay que tener miedo, no causan problemas médicos y psicológicos, sino que cumplen la función de satisfacer la constante necesidad de succión del pequeño. Para elegir el mejor, toma las siguientes consideraciones en cuenta:

 

1. Debe estar hecho de una sola pieza (todo de goma) o de un máximo de tres (tetina, base y anillo) perfectamente ensambladas para que no puedan separarse y ser tragadas por el bebé.

 

2. Si tiene varias piezas, el escudo debe ser de plástico y la tetina de látex o silicona y no superar los 3.3 cm de diámetro.

 

3. La base debe tener los bordes redondeados con dos agujeros para facilitar la respiración y ser lo bastante grande para que el pequeño no pueda meterse todo el chupón en la boca y corra el riesgo de asfixiarse. También debe tener un anillo para poder sacarlo de la boca.

 

4. El chupón no debe sujetarse con una cadena o cordón alrededor del cuello del peque. Tampoco conviene atarlo a la cuna o al cochecito porque podría enrollarse con él y ahogarse. Es mejor dejarlo suelto o, engancharlo a la repita con un broche especial para chupones.

 

5. Se debe esterilizar durante los dos primeros meses por precaución, sobre todo para eliminar los gérmenes que puedan aparecer debido a los restos de leche. Es importante lavarlo frecuentemente con agua y jabón y enjuagarlo bien antes de dárselo y cada vez que se caiga al suelo ose ponga en una superficie que no esté demasiado limpia.

 

6. Conviene renovarlo con frecuencia porque la tetina se ablanda con el uso y las lavadas, la goma se pasa y puede romperse, con el consiguiente riesgo de que el bebé se trague los pedacitos.

 

7. Es mejor no recurrir a él para que se duerma.

 

Finalmente, recuerda que jamás de debe comprar un chupón en un establecimiento que no ofrezca suficientes garantías, porque no todos los que se venden son válidos. Un chupón seguro debe cumplir con las normas de calidad y seguridad fijadas por la institución responsable, que figurarán en su envase.