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Causas de labio leporino en recién nacidos

Este padecimiento puede afectar el desarrollo físico, mental y emocional de los pequeños. Conoce sus causas para tratar de prevenirlo.

Este padecimiento puede afectar el desarrollo físico, mental y emocional de los pequeños. Conoce sus causas para tratar de prevenirlo.

El labio leporino o fisura labial es uno de los defectos congénitos más frecuentes en recién nacidos, pues afecta a uno de cada 500 bebés. Si bien no es un padecimiento que ponga en peligro la vida de un niño, sí puede afectar en gran medida su calidad de vida, por ello es vital conocer sus causas para tratar de prevenirlo.

 

El inicio de la formación de la boca de un feto inicia en la tercera semana de gestación, pero la fusión del proceso nasal y del maxilar se produce hasta la quinta. A partir de esta etapa se detona la anomalía genética que origina el padecimiento.

 

La abertura suele aparecer en alguno de los lados del labio y, menos frecuentemente, en el medio. Algunos niños con el labio leporino también pueden tener el paladar hendido, 25% de los cuales también pueden presentar paladar hendido, y el 50% ambos padecimientos.

 

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Si bien no ha logrado identificar por completo qué lo causa, el origen del labio fisurado se encuentra en una mezcla entre factores genéticos predisponentes y factores ambientales que lo desencadenan. Es más frecuente en varones, pero se transmite más a partir de madres con casos bilaterales.

 

Los bebés son más propensos a nacer con labio leporino o paladar hendido si tienen antecedentes familiares de estas afecciones o de otras anomalías congénitas. Otras causas que se han identificado son el consumo de drogas por parte de los padres y el contacto con algunos virus o toxinas.

 

Además, se cree que hay algunos factores en el ambiente que reaccionan con ciertos genes específicos e interfieren con el proceso normal del cierre del paladar y el desarrollo del labio: algunos fármacos, drogas, productos químicos, plomo y deficiencias de vitaminas.

 

El labio leporino y el paladar hendido pueden afectar la apariencia de la cara y generar problemas con la alimentación y el habla, así como infecciones del oído de manera recurrente o severas. Probablemente la mayor afectación en los pequeños es en su autoestima, ya que suelen ser diferenciados en entornos sociales o escolares. ¡Cuídalos!

 

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