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Cuidados básicos del ombligo

La higiene correcta del cordón umbilical favorece su caída, su cicatrización y previene las infecciones, siempre y cuando utilices sólo los productos recomendados por el pediatra.

La higiene correcta del cordón umbilical favorece su caída, su cicatrización y previene las infecciones, siempre y cuando utilices sólo los productos recomendados por el pediatra.

Cuando nace el bebé, el profesional que atiende el parto corta el cordón umbilical que lo ha mantenido unido a ti durante los nueve meses de embarazo. La porción que permanece, se sujeta con un pinza de plástico especial hasta que se desprende; esto sucede entre los siete y los 14 días de vida, dejando el ombligo a la vista. Hasta que esto ocurra, es preciso limpiar la zona con mucho cuidado, procurar mantenerla seca y evitar movimientos bruscos que puedan romper o lastimar el cordón. Ante el mínimo síntoma de infección (secreción amarillenta, piel roja alrededor del cordón o en el área de la implantación, mal olor…) o si no se ha caído a las tres semanas, debes consultar al pediatra.

 

Equipo necesario

 

La higiene del ombligo del recién nacido, no requiere grandes preparativos. Necesitarás un recipiente pequeño y limpio, que llenarás con agua tibia y un chorrito de jabón líquido neutro.

 

También deberás tener una esponja (especialmente reservada para esta operación) y una caja de gasas estériles, se pueden comprar en farmacias. Los antisépticos más utilizados son el alcohol de 70º y la clorhexidina. Jamás uses polvos cicatrizantes, pueden producir reacciones cutáneas no deseadas.

 

1. La limpieza la puedes hacer con agua y jabón líquido neutro, con alcohol al 70% o con clorhexidina. No se debe usar Betadine, porque contiene yodo, que se absorbe a través de la piel y puede alterar los resultados del la prueba del talón (como el test de hipotiroidismo).

 

2. Lava tus manos. Luego empapa con agua jabonosa una esponja limpia (o una gasita estéril, si la herida no está muy sucia) y pásala con cuidado por el cordón, hazlo con movimientos de arriba abajo. Con la mano que queda libre sujeta la pinza, así podrás limpiar bien la zona que rodea el ombligo.

 

3. Sumerge una gasita estéril en agua y pásala por la piel enjabonada, dando pequeños toques. No olvides enjuagar la unión del cordón con la piel. Tal vez te asuste un poco su aspecto, pues parece muy delicado, pero tranquila, el cordón no tiene terminaciones nerviosas y a tu bebé no le duele, ni siquiera cuando se cae.

 

4. Con otra gasa seca el cordón umbilical, asegúrate que no quede humedad. Tras la caída debes mantener los cuidados unos días, sobre todo secar la herida después del baño, para favorecer la pronta cicatrización.