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Ser Bebé

Decálogo de la estimulación

Diez ingredientes imprescindibles para ayudar a tu bebé a desarrollar todo su potencial durante el primer año de vida.

Diez ingredientes imprescindibles para ayudar a tu bebé a desarrollar todo su potencial durante el primer año de vida.

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3. Diversión: uno toma en brazos al bebé y piensa: «¿Qué hago?». La respuesta es sencilla: ¡Diviértete! esto es, jamás conviertas el juego en una obligación. Los niños disfrutan con todo lo que hagamos con ellos, especialmente si nosotros disfrutamos también. El juego debe ser espontáneo. Es algo natural en los bebés y es fundamental que tú también lo sientas así.

4. Seguridad: para animarlo a aprender, también hay que proporcionarle un entorno seguro y adecuado a su edad. Sin exagerar. La autonomía conlleva, a veces, situaciones que a los padres pueden parecernos peligrosas. Pero si les trasmitimos nuestros miedos, podemos alterar la confianza en sí mismos y en el mundo en el que se desenvuelven.

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6. Comunicación: una buena charla siempre resulta estimulante y no hay que esperar mucho para asombrarse con las primeras respuestas del bebé, sobre todo si sigues estos tips: hablarle mucho y desde el primer día. Pero, ¿qué decirle? Pues, para empezar, cuéntale lo que ves: «¡Qué boca más bonita tienes! Y esa naricita tan pequeña…». Es más importante el tono y la melodía que lo que realmente dices. Acerca tu cara a la suya y dile cosas mirándole a los ojos, canturréale mientras le meces suavemente.

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8. Juegos: los bebés nacen con muchas respuestas reflejas que van desapareciendo cuando empiezan a controlar sus movimientos. Para no desaprovechar ese potencial, céntrate en estos dos aspectos: fomenta las experiencias, olfativas, auditivas, visuales… Cámbiale de escenario para que descubra nuevos ambientes, olores y sonidos; permítele explorar con la boca objetos que no puedan dañarle; acaríciale con una pluma; anímalo (según vaya creciendo) a probar alimentos con texturas y sabores diferentes.

9. Aplausos: todas las personas actuamos y aprendemos por un refuerzo emocional. Necesitamos de una motivación para esforzarnos en lo que hacemos, saber que podemos obtener éxito. Y los niños, también, necesitan de este éxito, en la forma de reconocimiento por parte de los adultos. Celebrar su empeño. Aprecia cada esfuerzo y anima al niño a realizar el siguiente. Hay que valorar el camino recorrido y no solo la meta. Felicitarlo por sus logros. Siempre que haga algo bien, díselo.

10. Autonomía: el recién nacido no es consiente de su autonomía, no sabe que es una persona distinta a su madre. Para reforzar esta idea dale su espacio.  El niño suele pedir una atención constante y exclusiva por parte de sus padres, pero también necesita su espacio. Deja que haga solo aquello que ya es capaz de resolver por sí mismo. Por ejemplo, gatear hasta alcanzar la pelota. La recompensa llega cuando sonríe por haber logrado tomarla él solito.

Diez ingredientes imprescindibles para ayudar a tu bebé a desarrollar todo su potencial durante el primer año de vida.