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Ser Bebé

Desarrolla la inteligencia de tu bebé

¿Te gustaría que tu hijo fuera feliz e inteligente? Puedes hacerlo, siempre que ofrezcas a tu bebé lo que necesita para el desarrollo de su cerebro.

¿Te gustaría que tu hijo fuera feliz e inteligente? Puedes hacerlo, siempre que ofrezcas a tu bebé lo que necesita para el desarrollo de su cerebro.

Todos los niños están programados genéticamente para ser inteligentes. Se divierten aprendiendo. Desde el primer día. Y si los papis lo apoyan, todo debe de ir bien. Los recién nacidos pueden ser los primeros de la clase. Pero antes de eso tienen ante sí un emocionante primer año de vida y muchas de etapas que superar.

Mucha confianza

La confianza es esa palabra mágica que hace que tanto los niños como los adultos sean capaces de dar lo mejor de sí mismos. La alegría de vivir y de aprender es algo natural en los bebés sanos. Lo que necesitan para desarrollar todo su potencial es seguridad.

Cuando los bebés perciben la cercanía y la protección constante de sus papás o de las personas que le cuidan, se sienten estimulados a descubrir y entender el mundo. Solo así se sienten seguros.

Sus pequeños cerebros trabajan de una forma especialmente efectiva cuando se sienten queridos y tranquilos. Cuando aprenden sin estrés ni ansiedad y asimilan toda la información que les ofrece el entorno.?Los niños que tienen que ocuparse de comprobar que no están solos no tienen capacidad para procesar todos los descubrimientos que hacen en el día a día.

Vínculo fuerte con mamá y papá

Establecer una unión estrecha, un vínculo fuerte con papá y mamá, es fundamental para el desarrollo de cualquier niño, pero es mucho más importante durante el primer año.

¿Y cómo se establece ese vínculo? Cuando el niño se siente comprendido y ve sus necesidades de comida, calor, cariño y estímulos rápidamente satisfechas. ?La naturaleza se ha encargado de que todos los padres sientan de una forma intuitiva lo que necesitan sus hijos. El vínculo se forma cuando los padres confían en esa intuición, en un intercambio con su bebé a través del contacto físico, visual y de las palabras.

El amor que los padres le dan a su hijo les es devuelto: cuando su bebé les sonríe, o cuando les dedica algunos balbuceos de alegría al acariciarlo y jugar con él. También al sentir que pueden calmar a su hijo cuando llora y al observar los pequeños progresos que hace en su desarrollo.