Categories
Ser Bebé

Desarrollo de los sentidos del bebé

El bebé experimenta en el útero un mundo de sensaciones y responde a los estímulos externos. Cada sentido (vista, oído, olfato, tacto…) se desarrolla a su propio ritmo.

El bebé experimenta en el útero un mundo de sensaciones y responde a los estímulos externos. Cada sentido (vista, oído, olfato, tacto…) se desarrolla a su propio ritmo.

Todos los estudios realizados sobre el desarrollo del bebé (a través de ecografías y otras pruebas de diagnóstico prenatal) y en prematuros y recién nacidos lo han dejado claro: el futuro bebé experimenta en el útero materno un mundo de sensaciones y responde, a su manera, a los estímulos externos e, incluso, sueña. A continuación descubre como se van desarrollando sus sentidos:

1. Tacto: se ha comprobado que el feto es capaz de percibir las sensaciones táctiles que vienen del exterior y reaccionar cuando la madre acaricia su pancita.

Cómo se desarrolla: Es el primer sentido que se pone en funcionamiento. La primera señal de sensibilidad aparece en torno a las siete semanas en una zona muy concreta: alrededor de la boca.

Durante las dos semanas siguientes, la región de la piel que es sensible a la estimulación táctil se extenderá progresivamente al resto de la cara, a las palmas de las manos y al tórax.

2. Vista: el recién nacido es capaz de seguir el movimiento de una luz y ve bien a una distancia de 30-35 cm, la que media entre sus ojos y los de la madre cuando toma el pecho.

Cómo se desarrolla: en torno a los 22 días de gestación en el embrión empiezan a hacerse evidentes unos pequeños surcos que poco a poco darán lugar a la estructura ocular. Son dos concavidades muy separadas que se van aproximando muy rápidamente.

El desarrollo de los párpados es independiente del de los ojos: a la octava semana, los párpados han crecido tanto que se han sellado, recubriendo los ojos, y a través de ellos solo se aprecia un pigmento negro: las retinas. El feto aún no ve, pero se sabe que sus ojos se mueven cuando duerme o cambia de posición.

3. Gusto: los sentidos del gusto y el olfato están muy relacionados y en el cerebro se perciben de una forma muy similar. Las sensaciones que siente el futuro bebé son el resultado de cómo huelen y cómo saben las sustancias que contiene el líquido amniótico.

Cómo se desarrolla:

a la sexta semana ya es reconocible la lengua y sus papilas gustativas comienzan a formarse una semana después. En el segundo mes ya tiene formada la boca y es capaz de abrirla y de tragar algo de líquido amniótico. A partir del tercer mes su sistema gustativo ya está activo y en torno al cuarto mes es capaz de distinguir diferentes sabores.

4. Olfato: es un sentido muy importante para la supervivencia del bebé. Gracias al olfato el peque encuentra el pecho materno después de nacer.
Si al recién nacido se le aproximan a ambos lados de la nariz dos trocitos de algodón, uno impregnado con leche materna y el otro con la de otra mujer, se vuelve antes hacia el algodón en el que aprecia el olor materno.

Cómo se desarrolla: a las cinco semanas comienza a dibujarse un esbozo de nariz en la primitiva cabeza del embrión. Se trata de dos puntos, las plácodas nasales, que se sitúan en la región frontal, pero aún habrá que esperar algunas semanas para que este órgano empiece a hacerse visible.

5. Oído: en el útero materno existe una intensidad sonora de entre 50 y 60 decibelios, lo que equivale al sonido producido por una conversación en tono normal. El feto distingue la voz de su madre entre la de otras mujeres: si se pone junto al abdomen una cinta grabada con la voz de mamá, su latido cardíaco aumenta, mientras que si la grabación es de otra mujer, no.

Cómo se desarrolla: el oído es el sentido que alcanza un mayor desarrollo intrauterino. Su formación comienza ya durante las primeras semanas y, curiosamente, no tiene lugar en la cara, sino en unas protuberancias situadas bajo su rudimentaria cabeza, los arcos braquiales (a ambos lados del cuello); poco a poco, los pabellones auditivos se irán desplazando desde ahí hasta su localización definitiva.