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Ser Bebé

A dormir bien, ¿se aprende o es un proceso natural?

A pesar de parecer un proceso tan natural, tan biológico (que lo es), en el sueño influyen muchos factores. Conseguir que el bebé duerma bien no debería ser un reto. El pequeño tendrá que aprender a dormir bien igual que aprenderá a comer, hablar o caminar, de una forma progresiva y natural.

¿Porqué es un proceso natural?

Como una computadora en fase de reposo, el metabolismo y la irrigación sanguínea del cerebro disminuyen, los músculos voluntarios se relajan y sólo continúan las funciones inconscientes como el latido del corazón, la respiración y la digestión. Es como si nuestro cuerpo se desconectara del mundo: estamos durmiendo.

Y en el cerebro, ¿qué pasa mientras tanto? Pues que las ondas cerebrales cambian y alteran su ritmo, variando según cada momento de la noche; unas áreas del cerebro disminuyen su actividad mientras otras la incrementan, casi igual que cuando estamos despiertos. Este cambio cerebral cumple una importante función reparadora del organismo, que si no se completa puede acarrear trastornos. Además, el sueño pasa por diversas fases que deben cumplirse, e incluso, hasta soñar tiene su papel.

También se aprende…

Aprender a dormir implica que el bebé se despierte una y otra vez, para que le ayudes a volver a conciliar el sueño y después dejes que, poco a poco, vaya madurando y durmiéndose solo. Es un procesos natural para el cual requeires paciencia. Forzar el aprendizaje del sueño es contraproducente. Cada niño evoluciona de diferente manera, igual que unos aprenden a caminar a los 12 meses y otros a los 15, no todos duermen de un tirón al mismo tiempo.

Por lo tanto…

No te sientas culpable de que tu niño duerma mal. ¡Libérate! Nadie los ha enseñado lo que es normal o adecuado para sus hijos. Respiren profundo, tomen las cosas con calma y consulten sus dudas con el pediatra. Para lograr que sus nenes duerman bien, deben transmitirles calma y seguridad. Aprender a dormir no es algo que se logra en días, con paciencia, cariño y mucha calma. Educar es duro, pero vale la pena.

Por Felipe Salinas

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