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Ser Bebé

El corralito

Es un lugar seguro donde puedes dejar a tu peque para que se mueva a sus anchas sin que corra peligro. Eso sí, no está de más echarle un ojito.

Es un lugar seguro donde puedes dejar a tu peque para que se mueva a sus anchas sin que corra peligro. Eso sí, no está de más echarle un ojito.

Es ideal en momentos breves en los que no puedes vigilar al niño. ojo, no conviene limitar sus movimientos a esa área pequeña. acotando su espacio de investigación al interior del corralito sólo frenarás su desarrollo natural.

 

Manual de uso

 

El corralito debe ser un lugar de entretenimiento, no de encerramiento. Es decir, el pequeño ha de tener en su interior juguetes seguros que pueda manipular, chupar, tirar, doblar, entre otras actividades.

 

1. Muchos niños se resisten a usarlo a partir de los ocho o diez meses. En ese caso, no hay que forzarlos: restringes su uso todo lo posible.

 

2. Tienes que moverlo siempre a la misma habitación donde esté el resto de la familia para que disfrute del mismo ambiente. Así puedes estar hablando con él mientras está jugando en su espacio interior.

 

3. Es importante colocar el corralito lejos de radiadores, muebles y estanterías (podría caer algo y hacer daño al niño). También hay que alejarlo de las corrientes de aire.

 

Juguetes

 

Tu hijo no estará más entretenido si le llenas de juguetes el corralito. No se trata de eso: es suficiente con unos cuantos y diferentes. Puedes ir cambiándolos día a día para que no se aburra. No conviene dejarle objetos grandes porque podría usarlos para trepar.

 

Igual de seguro y entretenido

 

Manta de actividades: las hay de muchos colores, con un montón de accesorios para estimular los cinco sentidos del bebé. Algunas tienen paredes bajitas y suaves para que el pequeño no huya gateando fácilmente.

 

Gimnasiomanta: se puede usar cuando el peque aún no gatee ni repte.

 

La hamaca: tiene la ventaja de que se puede llevar fácilmente de un lado a otro de la casa. Así, si tienes que cocinar, la puedes trasladar a la cocina, eso sí, alejada de la estufa, y hablar con tu retoño mientras cocinas.

 

Otras opciones más económicas: convertir su cuarto en un lugar seguro colocando una valla de seguridad en la puerta y retirando todo lo que pueda ser peligroso. Coloca una alfombra o manta mullida y limpia, y ofrécele juguetes: esta es la opción más barata para los niños que aún no gatean.