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Ser Bebé

Feliz en su sillita

Cada bebé es diferente, pero a casi todos les gusta ver lo que pasa a su alrededor.

Cada bebé es diferente, pero a casi todos les gusta ver lo que pasa a su alrededor.

La sillita, también llamada gandulita o silla-mecedora, le da la oportunidad al pequeño de estar en el bullicio familiar y, al mismo tiempo, estar tranquilamente acostado mirándolo todo, jugando o echándose una siesta. Se puede convertir en su sitio favorito, después de los brazos, claro.

 

Resulta muy útil porque se puede trasladar de una habitación a otra fácilmente o incluso hacer trayectos cortos a pie: de la recámara a la sala, por ejemplo. Algunas llevan ruedas en la parte de adelante para trasportarlas por la casa aún con mayor comodidad.

 

¿Cómo son?

 

El chasis es de metal o de plástico. Algunas tienen un sistema de plegado con doble bloqueo de seguridad para que no se cierre accidentalmente.

 

Está revestida con un material blandito. Lo más normal es que sea de algodón, que permite la traspiración o de plástico, para limpiarla con facilidad.

 

El respaldo es rígido y suele inclinarse en varias posiciones (también tiene un sistema de bloqueo). De esta forma, puedes reclinar al chiquillo para que duerma o dejarlo un poquito más horizontal para jugar.

 

Los modelos van desde el más sencillo hasta el más sofisticado, con música o vibración. Pero como más se entretendrá el bebé es siguiendo con la mirada todo lo que haces.

 

Tips

 

1. Prevenir accidentes

 

El niño debe permanecer siempre atado. El sistema de sujeción es sencillo: una correa que rodea la cintura o dos tirantes y otra que se pasa entre las piernas. Se trata de que él no se resbale hacia abajo.
No coloques la silla en algún lugar alto (sofá, mesa). El suelo es lo más seguro.
Al trasladar al niño cerciórate de que la sillita no se ladee.
Si la sillita es a la vez mecedora (la mayoría lo son), fíjate en que el modelo tenga la base reversible, es decir, que pasa de fija a mecedora.

 

2. ¿Cuándo pongo a mi bebé?

 

Puede usarse desde el principio y muchas veces es la solución definitiva para calmar a un nene que llora en su cunita o moisés porque se aburre y, sencillamente, quiere estar y disfrutar del resto de la familia.

 

3. No olvides

 

La silla-mecedora no se puede utilizar nunca en el automóvil. Es momento de dejar de usarla cuando el niño se vuelva muy activo, intente salirse de ella o sea capaz de balancearla con su propio impulso.
No tires las indicaciones del fabricante: en ellas especifican el peso máximo recomendado. Cuando el bebé lo rebase, debes desechar la silla.