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Ser Bebé

¡Al agua pato!

Chapotear en la alberquita inflable lo ayudará a prepararse para visitar la de los mayores.

Chapotear en la alberquita inflable lo ayudará a prepararse para visitar la de los mayores.

1. La piel del bebé es fina y delicada. Antes de meterlo al agua es aconsejable untar su cuerpecito con crema solar de alta protección FPS 50+ UVB/UVA.

2. Para que no se asuste, conviene meterlo en la alberquita poco a poco. Empieza por los pies, y cuando se haya acostumbrado a la temperatura del agua siéntalo pegado al borde, pero sin soltarlo en ningún momento.

3. Aunque la piscina sea pequeña, hay que sujetarlo para evitar resbalones. No conviene sumergirle la cabeza, pues podría tragar agua o entrarle en los oídos. Es mejor refrescarlo con una regadera de plástico.

4. Una vez que se haya familiarizado con la alberquita, puedes probar acostándolo boca arriba para que flote, con cuidado de no meterle la cabeza dentro del agua.

5. Al sacarlo del agua cuida que no se resbale. Cubre su cabecita y su cuerpo con una toalla para evitar que se enfríe y luego sécalo bien.

6. Antes de los seis meses no se debe meter a la alberca de mayores. A partir de entonces conviene consultarlo con el pediatra, pues el cloro puede irritarle la piel y las mucosas.

7. Una vez fuera del agua báñalo y refresca e hidrata su piel con un spray especial para después de asolearse.

Chapotear en la alberquita inflable lo ayudará a prepararse para visitar la de los mayores.