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Juegos en la bañera

Juegos en la bañera

Juegos en la bañera

Disfruta de este momento y potencia el desarrollo psicomotor de tu pequeño.

A todos los niños les gusta el agua?¿a todos? No, hay muchos que preferirían vivir sucios toda su vida antes que entrar en la bañera. Por eso te proponemos dos juegos que te ayudarán a que le pierda el miedo. El objetivo es que se diviertan en el agua y vean que allí no ocurre nada malo.

 

1. Chapoteo con los pies

 

Si dispones de bañera, entra en ella con tu bebé. Que él se siente entre tus piernas con su espalda apoyada en tu pecho. Así se sentirá protegido.

 

Chapotea con tus manos, sin levantar mucha agua. Después toma las suyas y enséñale a realizarlo con ellas (grita con entusiasmo cuando veas saltar las gotas). Cuando domine esta parte, hazlo con los pies y observa si el pequeño te imita. Si le cuesta trabajo, siéntalo sobre tus piernas con sus pies tocando el agua: De esta forma le saldrá casi espontáneo. Pero si no es así, toma sus piernitas y muévelas.

 

Cuando chapotear se haya convertido en un juego, salpícale la carita poquito a poco. Al principio suele molestarles, pero si lo haces en un ambiente de diversión y ofreciéndole la seguridad de tu cuerpo, se convertirá pronto en un juego que no querrá abandonar.

 

2. Burbujitas dentro del agua

 

El objetivo final es que el niño se sumerja en el agua.Pero eso de introducir completamente la cabeza y no respirar le cuesta mucho. Debe empezar poco a poco.

 

Antes de meter la cabeza tiene que aprender a no tragar agua. Lo mejor es enseñarle a soplar bajo el agua porque mientras lo hace no puede tragarla.

 

Entra en la bañera y juega con él a hacer burbujitas en el agua. Primero hazlo fuera: enséñale cómo tomas aire por la nariz y cómo lo expulsas por la boca. Jueguen al lobo de los tres cerditos y pídele que haga de lobo y sople, sople y sople fuera del agua. Después acerca tu boca al agua y sopla dentro de la misma, haz burbujitas en la superficie. Pide al niño que lo repita.

 

Luego anímalo a soplar con la nariz dentro del agua. Cuando esto le resulte fácil, anímalo a meter por fin voluntariamente la cabeza. «¡Y ahora?¡chapuzón!».

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