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Fibrosis quística en bebés

La fibrosis quística es una enfermedad genética que se manifiesta desde el momento del nacimiento afectando a muchos órganos del cuerpo del bebé.

La fibrosis quística es una enfermedad genética que se manifiesta desde el momento del nacimiento afectando a muchos órganos del cuerpo del bebé.

Foto: Pixabay

La fibrosis quística es una patología compleja, que afecta a muchos órganos del cuerpo, en especial a los pulmones y el sistema digestivo y hace que los niños que la padecen sean más vulnerables a padecer infecciones pulmonares repetidas.

Aunque en cada niño se puede manifestar de distintos modos y en distintos grados, la afectación pulmonar es la más grave y determina el pronóstico, pues las continuas infecciones deterioran el tejido pulmonar, y en ocasiones es necesario el trasplante. Por lo que muchos niños que nacen con esta afección alcanzan una supervivencia media de 40 años.

Esta enfermedad se trata de un proceso hereditario en el que uno de los dos padres puede ser portador del gen defectuoso y lo transmitan al hijo.

Este gen defectuoso produce secreciones espesas y pegajosas, llamado moco, que pueden bloquear los pulmones, lo cual hace que un bebé que padece fibrosis quística suela tener dificultades para respirar e infecciones pulmonares en años posteriores.

 

Foto: Pixabay

Síntomas de la fibrosis quística

Existen signos que, a edad temprana, pueden indicar que se trata de una fibrosis quística:

– Problemas respiratorios frecuentes o crónicos. Fácilmente confundidos con bronquitis, neumonías o patologías similares

– Tos y fiebres altas

– Cansancio

– Dolor de vientre

– Heces grasas y malolientes

– Bajo peso y complexión débil

Diagnóstico

Realizar un diagnóstico temprano es vital para que los tratamientos adecuados se desarrollen lo antes posible. El sistema ideal para la detección de todos los casos de nacimientos de afectados es la realización de un cribado neonatal, un sencillo análisis de sangre que puede indicar la posibilidad de una fibrosis quística.

También, se puede realizar un test de sudor. Se trata de un análisis de unas gotas del sudor del bebé, recogidas en una máquina especial, que determina la concentración de iones en el mismo. Si la concentración de sal en el sudor alcanza ciertos límites, es indicativo de una fibrosis quística.