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Ser Bebé

Lindas manitas

Desde el primer momento, el bebé utiliza sus manitas para sentir el mundo que le rodea. ¿Lo que más le gusta? Agarrar a mamá.

Desde el primer momento, el bebé utiliza sus manitas para sentir el mundo que le rodea. ¿Lo que más le gusta? Agarrar a mamá.

Son tan tiernas? Las manos regordetas de un bebé son comestibles, de hecho, a ellos les encantan y no paran de chuparlas. Los primero meses aún no sirven para mucho más, pero poco a poco, el pequeño irá avanzando en el control de todo su cuerpo, y también de las manos, una de las partes que le otorgarán mayor autonomía.

El mundo está en sus manos y para ayudarle a descubrirlo, permítele que juegue y explore hasta que se ensucie. Después habrá tiempo de limpiar.

Para comer: antes de aprender a utilizar la cuchara, el chiquitín necesita tomar los alimentos con los dedos. No sólo supone un gran estímulo en el desarrollo de la psicomotricidad fina, sino que además le ayuda a establecer una buena relación con la comida. Prueba sentar al pequeño en su periquera y despreocúpate de lo que caiga al suelo o en la mesa. Déjale alimentos pequeñitos que pueda juguetear con sus manos: unos granos de maíz, varias uvas o trozos de plátano y manzana. ¡Verás cómo disfruta!

Para construir: alrededor del año, empezará a amontonar cosas, meter unas dentro de otras, romper papel, etc. Para que el chiquitín pueda mejorar esta habilidad manual, primero habrá tenido que desarrollar la motricidad gruesa, es decir, todo lo que tiene que ver con el movimiento global de su cuerpo: arrastrarse, girar sobre sí mismo, gatear? Eso le da habilidad suficiente para empezar a usar sus manos con un sentido. De ahí la importancia de que el pequeño vaya evolucionando sin saltarse las etapas.

Para agarrar: entre los ocho y diez meses, el bebé ya podrá agarrar pequeños objetos con el pulgar e índice. Es lo que se denomina movimiento de pinza. Puede ser una buena ocasión para ofrecerle nuevos juegos. Colócale diversos objetos alrededor, unos más grandes y otros más pequeños (como un cochecito, una goma?), y pídele que los introduzca en un bote. De esta manera, juega y lo pasa bien, al mismo tiempo que aprende a mover sus deditos por separado.

Para pintar: resulta beneficioso que empiece a practicar la pintura, o el barro, con los dedos para después garabatear, antes de empezar a escribir. Así, el pequeño también trabaja, aunque sea de forma inconsciente, la expansión del brazo y el codo, lo que será necesario cuando tenga que comenzar a trazar sus primeras letras. Es un modo divertido y creativo de mejorar su destreza manual y, de paso, experimentar. Sentir la consistencia y la temperatura de la pintura en las manos y dibujar con ella hará ¡volar su imaginación!