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Ser Bebé

Listo para…gatear

Lo más importante no es la técnica que use para gatear, sino que aprenda a desplazarse. Esto favorece la visión, el tacto y el equilibrio.

Lo más importante no es la técnica que use para gatear, sino que aprenda a desplazarse. Esto favorece la visión, el tacto y el equilibrio.

Un bebé con seis o siete meses ya puede mantenerse sentado solo, sin agarrarse de nada. Antes de lanzarse a gatear, tu pequeño pasará un tiempo experimentando sus huevas habilidades. Descubrirá que, además de sentarse, puede deslizarse, reptar asentando la pancita y los brazos, girar sobre sí mismo en el suelo o simplemente balancearse, midiendo sus propias fuerzas. Y un día, cuando se sienta seguro, empezará amoverse hacia algo que haya llamado su atención. Después su curiosidad y su deseo de autonomía harán el resto y se arrojará a explorar el entorno.

 

Para gatear, hay que pensar

Y es que la chispa que prende la coordinación de los movimientos tiene que saltar de un hemisferio del cerebro al otro. Para que todas las conexiones estén bien establecidas y funcionando a pleno rendimiento deben transcurrir unas semanas.

 

Gatear no es imprescindible

Sí, sí, como lo has leído. Es lo más habitual, pero no ocurre nada si tu bebé no lo hace. No tiene nada que ver ni con su inteligencia ni con el desarrollo de su cuerpo. Lo importante es que aprenda a caminar, no a gatear, y su hijo está sano dará su primer paso alrededor de los 18 meses.

 

Pónselo fácil

Si tu pequeño es de los que no puede evitar curiosear e investigar todo lo que lo rodea, facilítale la labor sentándole encima de una alfombra suave o un tapete de juegos, pues estos estimularán sus sentidos y lo mantendrán entretenido. Y si no, ponlo en una superficie lisa y cálida, como es el suelo de madres.

 

¿Necesita zapatos?

La verdad es que no, al contrario, es mejor que el bebé vaya descaso, así sus dedos pueden moverse a su antojo. Además, de este modo aprende a sujetarse mejor y va obteniendo información de las superficies que pisa: si es suave, rugosa, áspera…

 

Finalmente, antes de que el pequeño se ponga de panza sobre el suelo, colócate a su altura y revisa el entorno con ojos de “gateador” para eliminar cualquier peligro: suciedad, objetos pequeños perdidos, fisuras o astillas en el piso o enchufes descubiertos.