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Los reflejos del recién nacido

Minutos después de nacer, el pediatra examina los reflejos del bebé. Algunos son llamativos, como el impulso de caminar. Otros nos resultan normales, como el de succión y búsqueda del pezón. Pero ¿qué son los reflejos?

Minutos después de nacer, el pediatra examina los reflejos del bebé. Algunos son llamativos, como el impulso de caminar. Otros nos resultan normales, como el de succión y búsqueda del pezón. Pero ¿qué son los reflejos?

Un reflejo es una respuesta automática, involuntaria y probablemente defensiva que el individuo da ante una supuesta agresión (como cerrar los párpados cuando algo viene hacia nuestros ojos). Cuando esta respuesta está mediada por el pensamiento se convierte en un acto voluntario y deja de ser un reflejo.

Respuestas primitivas

1. La mayoría de las reacciones del recién nacido son respuestas primitivas que formaban parte de las habilidades de nuestros antepasados. Hoy no las usamos, pero han quedado grabadas en nuestros genes y se manifiestan precisamente cuando el ser humano aún no se ha completado neurológicamente: en el momento de nacer.

2. Salvo los de búsqueda y succión, que sí tienen una función específica (alimentarse), los demás reflejos no parecen servir para nada. Con todo, hay teorías que tratan de explicar su utilidad pero no tienen base científica y no deben tomarse al pie de la letra.

3. La existencia de los reflejos es un indicador de vitalidad y de que el sistema nervioso del recién nacido funciona bien. Tan importante como observar que están presentes al nacer es comprobar que van desapareciendo con el tiempo (la mayoría, durante los primeros meses de vida). Eso es señal de que el bebé está evolucionando correctamente.

¡Conócelos!

1. De arrastre: cuando se pone al bebé sobre su pancita, mueve las piernas como si quisiera avanzar arrastrándose.

Cuánto dura: desde los primeros días hasta los tres meses.

Por qué lo hace: hay quien afirma que con este reflejo el bebé ensaya los movimientos que más tarde necesitará para gatear. Pero lo cierto es que, desde los tres meses hasta que empieza el gateo, el niño no vuelve a realizar movimientos de este tipo.

2. De succión: si le colocas el pezón en la boca, o incluso un dedo, lo chupa enérgicamente.

Cuánto dura: está presente desde el nacimiento, hacia el tercer mes se intensifica y en torno al sexto desaparece. A partir de entonces la succión se convierte en un acto voluntario.

Por qué lo hace: mediante la succión, el recién nacido consigue el alimento que necesita.

3. De prensión palmar: cuando algo roza la palma de su mano, el recién nacido lo agarra con fuerza.

Cuánto dura: desde que nace hasta los cinco o seis meses.

Por qué lo hace: es un reflejo arcaico ya que, aunque permite al bebé agarrarse y sujetarse, no lo hace de forma voluntaria. Por otro lado, se cree que puede favorecer el vínculo entre padres e hijos (el pequeño agarra con fuerza el dedo que estos le ofrecen).

4. De paracaídas: si lo cargas de lado y lo inclinas bruscamente hacia delante, el bebé abre los brazos como si quisiera agarrarse.

Cuánto dura: desde los tres a los doce meses.

Por qué lo hace: podría serle útil para sujetarse en caso de caída y también para aprender a incorporarse.

5. De búsqueda: si se le roza la mejilla o la comisura de los labios con los dedos o el pecho, instintivamente el bebé gira su cabeza en esa dirección en busca de comida.

Cuánto dura: desde el primer día de vida hasta los cuatro meses. A partir de entonces, el bebé se vuelve automáticamente hacia el pecho porque ya reconoce su tacto y olor.

Por qué lo hace: es un reflejo de supervivencia, su instinto le guía hacia donde está el pezón para alimentarse.