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Mitos sobre el desarrollo del bebé

Cuanto más duerma, más alto será. “Para que el pelo crezca fuerte hay que cortarlo mucho”. ¿Son verdad estas afirmaciones? Descúbrelo aquí.

Cuanto más duerma, más alto será. “Para que el pelo crezca fuerte hay que cortarlo mucho”. ¿Son verdad estas afirmaciones? Descúbrelo aquí.

Los mitos sobre los bebés pasan de generación en generación aunque no tengan ningún fundamento. Y ocurre incluso en estos tiempos, donde la ciencia tiene respuesta para casi todo. Pero, ¿es verdad todo lo que dicen?

1. Los niños prematuros son más saludables: la realidad es que en muchos casos los bebés prematuros superan de forma asombrosa dificultades relacionadas con su escaso desarrollo al nacer. Pero conseguir salir airosos de su lucha no significa que vayan a tener un organismo más fuerte en el futuro.

Lo que sí es cierto es que su velocidad de crecimiento y maduración comparada es mayor, que no mejor. Lo normal es que se enfermen un poco más, pero una vez que alcanzan la edad en que se igualan en desarrollo físico y neurológico, son prácticamente iguales que un niño nacido a término. Tanto su inteligencia como su fortaleza van a depender de factores genéticos y de estimulación.

2. Si es muy precoz al caminar, será un buen deportista: es un mito extendido, pero sin fundamento. Que un niño camine relativamente pronto no influirá en su psicomotricidad futura. La edad en la que el pequeño da sus primeros pasos y comienza a caminar viene determinada por muchos factores, entre los que destacan su grado de madurez y factores ambientales.

3. La longitud de las piernas revela la altura que tendrá de adulto: las piernas largas al nacer no aseguran una estatura por encima de la media. La altura que alcanzará un niño en la edad adulta depende de la herencia genética y está relacionada con la estatura de su familia, la alimentación, la salud y el estilo de vida. Así que la talla con la que nace un bebé no tiene por qué marcar la estatura que alcanzará de mayor: depende exclusivamente del tamaño de la cavidad uterina y de la nutrición durante el periodo fetal.

4. Los bebés saben nadar por instinto: si metes a un recién nacido en el agua te darás cuenta que realiza movimientos rítmicos de brazos y piernas que te recuerdan a la natación; además, al sumergirlos, se produce un cierre automático de las vías respiratorias por un reflejo de bloqueo de la glotis. ¿Significa que son expertos nadadores por instinto? La respuesta de los pediatras es no. Su reacción se debe a un mecanismo reflejo de protección, el llamado reflejo natatorio, que es temporal: desaparece en los primeros meses de vida.

5. Para que el pelo crezca fuerte hay que cortarlo: cortar el pelo es una decisión estética y no afecta ni a la calidad ni a la cantidad de cabello que tendrá en el futuro. El pelo tiene el mismo grosor tanto en la base como en la punta, pero debido al desgaste (lavado, peinado, roce…) sufre variaciones en las puntas. Por eso al cortarlo da la sensación de que es más grueso y más fuerte.