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Mitos y realidades sobre el empacho

Mitos y realidades sobre el empacho

Mitos y realidades sobre el empacho

¿Has escuchado sobre el empacho? Te contamos de qué se trata y cómo tratarlo.

El empacho es una palabra que le hemos escuchado mucho a nuestras madres y abuelitas. En nuestro país, que es rico en creencias y tradiciones, se ha relacionado mucho este malestar con el mal de ojo o el espanto, por lo cual se recurre a métodos caseros o curaciones alternativas para aliviar a nuestros pequeños.

 

No está mal consultar a madres que han pasado por esta situación y proponen formas alternativas a la medicina clínica para tratar el empacho. Sin embargo, es importante estar informadas, saber qué es y cómo se trata de manera correcta.

 

El empacho es una indigestión que se produce cuando un bebé ha comido mucho o ha ingerido alimentos que no le sientan bien. Se manifiesta como un dolor agudo y puede provocar pesadez, dolor abdominal, náuseas, vómito, palidez, dolor de cabeza, diarrea y falta de apetito. 

 

En ocasiones, el bebé parece llorar sin motivo alguno, no duerme adecuadamente y parece asustado. Es por esta razón que se le asocia con el mal de ojo.

 

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Foto: iStock

 

El remedio más popular para tratar el empacho es sobar al bebé, es decir, darle un masaje que consiste en dar una serie de pellizcos en la piel de la espalda, en los costados y cintura. Este tipo de masajes lo hacen personas que ya han tratado el empacho y saben hacerlo de manera correcta.

 

También recomiendan darle al bebé infusiones de hierbabuena o de anís, los cuales estimulan los nervios cercanos a la columna y logran calmar el dolor y la inflamación.

 

Otra alternativa es colocar un paño húmedo con agua tibia en el vientre del bebé. Este ayudará para aliviar las molestias intestinales. 

 

Es muy importante vigilar la dieta y la higiene del bebé para evitar este tipo de malestares. Si las molestias de tu bebé persisten, recuerda que siempre lo ideal es consultar a su pediatra.

 

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