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Tamiz ocular

Tamiz ocular

Tamiz ocular

Existen exámenes que son vitales para asegurar el desarrollo visual de tu bebé o detectar tempranamente cualquier anomalía.

La vista es el sentido que más tarda en madurar, pero también el principal proveedor de información del cerebro durante el primer lustro de vida. Es por ello que durante los primeros años de tu hijo debes cerciorarte de que le hagan los estudios que revisen las diferentes estructuras de sus ojos.

El primero de estos exámenes será la exploración externa (que se hace después de su nacimiento), para comprobar que sus cejas y párpados estén completos y que no tengan cataratas o alguna otra alteración congénita visible en la parte frontal del ojo.

Su primero estudio oftalmológico

El tamiz oftalmológico es el otro estudio que completa la primera revisión ocular, pues a diferencia del anterior examen, este revisa la parte posterior de los ojos del pequeño a las cuatro semanas de su nacimiento.

Para su realización, el oftalmólogo emplea un instrumento llamado oftalmoscopio, el cual, a través de una serie de lentes y una lamparita, detecta las alteraciones que, por ocurrir en las estructuras oculares posteriores del ojo (nervio óptico y retina), no son aparentes a simple vista, pero pueden producir baja visión o ceguera a tu bebito.

De acuerdo con la reforma que se le hizo al artículo 61 de la Ley General de Salud, en enero de 2013, este examen debe ofrecerse en todos los hospitales de México. En caso de que el tuyo no lo realice, pídele a tu doctor que te recomiende un oftalmólogo (si tiene la subespecialidad de pediatría, mucho mejor) que pueda efectuárselo a tu nene. Una manera de prevenir las infecciones oculares es limpiar sus pestañas con la espuma de un champú antilágrimas, después de frotar una pequeña cantidad de éste en tus dedos.

Dos exámenes pediátricos que no deben olvidarse

Aun cuando a tu niño no le detecten ningún problema en los estudios, es importante que te fijes que su pediatra incluya en sus revisiones el reflejo rojo, un examen que consiste en colocar la lámpara del oftalmoscopio frente a la pupila para producir un destello rojizo. Aunque esta maniobra no te da un diagnóstico preciso, es muy recomendada por las Academias Americana y Mexicana de Pediatría, porque cuando el reflejo que se produce en la pupila es blanco, suele ser un signo de una patología ocular grave, como un tumor, cataratas o retinopatía.

Además de este examen ?agrega el entrevistado? es importante que el pediatra realice en sus consultas periódicas algunas otras pruebas que confirmen que tu bebé (después de los cuatro meses) es capaz de mirar con los dos ojos un objeto al mismo tiempo y seguirlo con la visión.

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