Categorías
Ser Familia

Pros y contras de que los abuelos cuiden a los hijos

De los tres millones de niños que permanecen en casa, el 61% están bajo el cuidado de sus abuelos, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Pero, ¿qué tan bueno es esto tanto para los niños como para los abuelos, o incluso para los mismos padres?

Los expertos afirman que es muy importante en la toma de esta decisión dar a los abuelos la alternativa de decidir si quieren o no cuidar de su nieto, sin obligarlos, pues finalmente ellos estarán invirtiendo tiempo de su vida al cuidado de los niños y, quizá, sacrificando actividades que les gustaría realizar. Además, todos estarán bajo un acuerdo.

En este sentido, también es importante que todos tengan claro las reglas y los límites, tanto los padres deben evitar rebasar la línea del abuso, como los abuelos saber hacer respetar sus propios límites para jamás sentir que están abusando de su “buena voluntad”. Para ello, la comunicación es muy importante.

Responsables de la crianza de los niños, ¿sí o no?

A favor:

  • Conocen al pequeño desde su nacimiento. Por eso, cuidar de él puede surgir –en la mayoría de los casos– como algo innato y espontáneo. Y, además, lo quieren con locura.
  • Son figuras cercanas y estables que le ofrecen al pequeño seguridad y estabilidad aun cuando los los padres no estén cerca.
  • Algunos estudios revelan que les traen beneficios físicos. 

En contra:

  • Existen diferencias generacionales que pueden interferir a la hora de instaurar normas y hacer que padres y abuelos choquen.
  • Al ser mayores, son más propensos a sentir cansancio físico, por lo que requieren de más tiempo para llevar a cabo las diferentes tareas que precisa el cuidado de su nieto.

Evitemos abusar

Ya han terminado la etapa de crianza y se encuentran en otro momento de vida, donde el cuidado de los nietos no tiene que ser una tarea primordial. Por esa razón, si están dispuestos a cuidar de tu hijo, deberías facilitarles la tarea con:

  • Una comunicación efectiva y afectiva (muchas veces los criterios son diferentes). Hay que ponerse de acuerdo con ellos sobre qué cosas puede hacer el niño y qué no («no se comen caramelos», «nada de tele», etc.) para ofrecerle un espacio de armonía y seguridad al pequeño.
  • No se trata de ser inflexibles. Es necesario cierto grado de flexibilidad ante algunos temas en los que ellos no pueden cambiar criterios y que, sin embargo, no harían daño al niño.
  • Procura que su casa esté lo más cerca posible de la guardería (cuando empiece a asistir) o del parque, para evitar a los abuelos desplazamientos que supondrían un esfuerzo extra.
  • Define lo mejor posible los roles y las funciones de ustedes como padres y de ellos como abuelos.

Por Felipe Salinas