Categorías
Ser Familia

La vida después de la adopción

Pasar por todo el proceso de adoptar a un hijo podría ser un verdadero reto, pero nadie te cuenta lo que sigue, sobre todo si los niños que llegan a casa ya son mayores

Por Berenice Villatoro Vázquez

Desde hace algunos años, la maternidad o paternidad por adopción es más y más recurrente en nuestro país; incluso algunas leyes se han cambiado para que familias de todo tipo puedan encontrar a un infante para colmarlo de amor. Pero todavía sigue siendo un reto, muy pocos hablan de lo que ocurre cuando por fin el niño está en su cuarto y comienzan los problemas que tendría cualquier padre biológico: los berrinches, los regaños… es complicado debido a que sus orígenes pueden ocasionar que sufran de una forma por completo diferente a la que lo haría un hijo biológico, un detalle que nadie te menciona a la hora de adoptar.

Esto fue lo que le ocurrió al director Sean Anders, quien justo este año decidió compartir su experiencia con el mundo sobre lo que vivió después de que le entregaron a tres pequeños. En entrevista, el realizador de la cinta Familia al instante aclaró a Padres e Hijos que la razón que tuvo para abrir su corazón ante millones de personas fue porque pensaba que la mayoría de nosotros, los que no hemos adoptado, no entendemos muy bien lo que pasa en el entorno familiar al incluir, prácticamente, a desconocidos al hogar: “Quise cambiar la forma tan negativa en la que se ven las familias adoptivas en el mundo”, compartió el cineasta.

En esta producción, el actor Mark Wahlberg da vida a un hombre que adopta a tres niños latinos junto a su esposa (Rose Byrne) sin darse cuenta de que el momento más fuerte que vivirían sería después, cuando pasan una semana en casa y los problemas comienzan: “Muchas experiencias son comunes; por ejemplo, los hermanos mayores se ponen territoriales a la hora de que otra persona cuida a los menores, porque se colocan el rol de padre o madre. Lo hicieron por tanto tiempo que tratan de apartar a quien ahora se hará cargo de ellos ”, nos contó Anders.

Sobre los retos de la adopción platicamos con Alicia (su nombre fue cambiado por privacidad), una mujer que durante cuatro años luchó para que le dieran a un niño en adopción que resultó ser Pablo, de 6 años, quien desde el primer momento comenzó a romper todo lo que había a su paso, como reflejo de lo que había vivido anteriormente en casas hogar. “Piensas que estás lista, que todo será muy fácil pero no es así; por ello, cuando alguien menciona que una mamá es la que tiene biológicamente a sus hijos me molesto, no saben lo que se requiere para ser una mamá de corazón y lo mucho que nos esforzamos para estar juntos”.

La vida después de la adopción
iStock

MÉXICO TIENE QUE ADOPTAR

Los números indican que México no es un país que busque la adopción. Tan sólo, hasta principio de año, se sabía que 1.6 millones de niños carecen de familia y únicamente se han registrado poco más de 1,200 solicitudes de personas interesadas en convertirse en sus padres, de las cuales nada más 440 fueron aprobadas. Aunque los requisitos para adoptar son básicos, muchos de estos solicitantes pasan hasta cuatro años peleando con una burocracia que no es muy distinta a la que se ve en las producciones como Familia al instante, situación que puede bajar los ánimos hasta al más decidido de los humanos.

¿QUÉ HAGO PARA ADOPTAR?

Recurre a las oficinas del DIF en cada estado para comenzar con el proceso de adopción de un menor; si no te es posible, apoya a alguna de las 700 casas hogar distribuidas en México, donde encuentras chicos de los 0 y hasta 17 años.

REQUISITOS

  • Ser mayor de 25 años de edad.
  • Tener solvencia económica para proveer sustento y educación al adoptado.
  • Integrar documentos que aparecen en el sitio: http://sitios.dif. gob.mx/transparencia/transparencia_focalizada/adopciones/
  • Si el menor tiene más de 12 años también debes contar con su consentimiento.
  • Para las parejas, ambas partes deben estar de acuerdo en recibir al pequeño y contar con una relación estable superior a los dos años.
ESTE ARTÍCULO SE PUBLICÓ POR PRIMERA VEZ EN LA EDICIÓN IMPRESA DE LA REVISTA PADRES E HIJOS DE DICIEMBRE