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Cesárea, el after

El proceso de recuperación del parto tras una cesárea es más lento. Aquí te decimos los cuidados que necesitas después de esta intervención

Por Jessica López Cervantes Asesoría Dr. Juan de Dios Rodríguez, ginecoobstetra

Aunque no existen las molestias derivadas de la episiotomía, el proceso de vuelta a la normalidad es más largo que en el parto natural porque exige los cuidados de una cirugía abdominal. Especialmente en los primeros 15 días el cuerpo está muy resentido, por eso deberás recobrar tu ritmo de vida habitual de una forma más pausada. Para afrontar mejor este periodo es importante que sigas todas las pautas marcadas por el médico y, sobre todo, que te armes de paciencia.

EL PRIMER BAÑO

Date un baño antes de recibir el alta, siempre que estés acompañada. El momento ideal para hacerlo es antes de la curación, teniendo cuidado de secar bien la herida.

 

LA COMIDA

Después de la cesárea, realizada con anestesia epidural, es normal que se produzca una paralización transitoria del intestino. Por ello se recomienda que no comas al menos entre 6 y12 horas. Después, tras someterte a una prueba de tolerancia a líquidos, se te administrará una infusión o un caldo. Más adelante se incorporarán los alimentos de forma progresiva: primero una dieta ligera y, pasados dos días, alimentación normal.

 

LOS MOLESTOS GASES

La aerofagia es uno de los efectos secundarios más molestos. La mejor forma de evitarla es no tomar alimentos demasiado pronto. Tampoco debes hablar demasiado porque al hacerlo entra aire en el estómago y este no puede eliminarlo con fluidez a causa de la reciente intervención. Si los gases te producen dolor, realizar un movimiento de adelante a atrás, similar al que se produce al sentarse en una mecedora, puede ayudar a aliviarlos.

 

LA CICATRIZ

Es normal que las primeras semanas tras el parto la herida produzca comezón, tire hacia adentro y toda la zona que la rodea se note adormecida: se debe a que las capas de la pared abdominal sobre las que se practica la incisión se recuperan a distinto ritmo y tiran unas de otras. Aunque la cicatriz no se cura por completo hasta los seis meses, ya tiene mejor aspecto a los tres.

En cuanto a los puntos, generalmente son reabsorbibles y suelen eliminarse hacia los 40 días luego del parto. Es esencial hidratar la zona herida a diario. Los geles y cremas disminuyen notablemente el proceso inflamatorio, ayudan en la cicatrización, reducen la coloración, impiden la formación de un queloide (cicatriz abultada en la piel) y mejoran la textura de la lesión.

 

CÓMO PROTEGERLA

  1. Procura descansar mucho y no cargar peso durante toda la cuarentena, porque si se hace fuerza sobre el abdomen podría soltarse algún punto.
  2. Es habitual que los puntos tiren y duelan al toser o estornudar. Si se protege la cicatriz con las manos, situando los pulgares por encima de la herida, se reducen las molestias.
  3. Al sentarte o levantarte de una silla conviene flexionar bien el cuerpo hacia delante, mantener las rodillas dobladas y proteger el abdomen con las manos.
  4. Al amamantar pon al bebé sobre un almohadón para protegerte.

HIGIENE

Las pautas para curar la cicatriz de la cesárea son las mismas que se aplican para cualquier herida: debes lavarla con agua y jabón y mantener el apósito limpio y seco. Tienes que evitar los antisépticos que contienen yodo, en especial si estás amamantando. Ante cualquier duda debes consultar con el médico.

Cesárea, el after
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LACTANCIA

Para dar el pecho al bebé sin que se resienta la zona de la incisión debes adoptar la postura en la que te encuentres más a gusto. Al principio, la postura más adecuada suele ser en la cama, acostada de lado, pero también puedes hacerlo sentada, con la espalda bien apoyada y poniendo un cojín de lactancia o, en su defecto, una almohada debajo del brazo que sujeta al niño para que no sobrecargues el cuello y los hombros. Lo más importante es que te encuentres relajada, cómoda y en un ambiente tranquilo.

FAJA

¿Sí o no? Si la sutura se ha realizado con grapas o puntos no reabsorbibles, debes evitar ponértela mientras estos no se retiren, ya que las fajas están elaboradas con una serie de tejidos sintéticos que no permiten la transpiración de la herida. Una vez cicatrizada la lesión, y si te sientes más cómoda con la faja, puedes usarla el primer mes para disminuir la tensión producida en la herida (hay que tener claro que esta prenda no favorece la recuperación de la musculatura). Después no es recomendable. En cuanto al tipo, la mayoría de los especialistas sugieren utilizar la de tipo tubular, con velcro.

 

HÁBITOS QUE DEBES ADOPTAR

  1. Para levantarte de la cama, lo idóneo es colocarte primero de lado y después apoyarte en el codo para así incorporarte.
  2. Al toser o estornudar conviene sujetar la herida con ambas manos, situando los pulgares encima de la cicatriz y el resto por debajo.
  3. Para cambiar de pañal o de ropa al pequeño se aconseja utilizar una mesa alta. Si no cuentas con una debes hacerlo en la cama; lo mejor es sentarte frente a él y evitar los giros de cintura.
  4. Al acostar a tu bebé arquea la espalda manteniéndolo pegado a tu pecho, flexiona mucho las rodillas y colócalo en la cuna, estirando los brazos cuanto te sea posible.
  5. Importante: vigila y cuida las reacciones de tu cuerpo. Acude al médico ante alguna duda.

 

ESTE ARTÍCULO SE PUBLICÓ POR PRIMERA VEZ EN LA EDICIÓN IMPRESA DE LA REVISTA PADRES E HIJOS DE NOVIEMBRE