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Ser Mamá

Claves para mantener sano a tu bebé (Parte 1)

DE NUESTRO CONTINUO CONTACTO CON LOS EXPERTOS EN CUIDADO INFANTIL, TE COMPARTIMOS LAS MEJORES IDEAS PARA QUE TU PEQUEÑO CREZCA SANO

Edición: Jessica López Cervantes

Ser mamá primeriza no es fácil, máxime cuando por doquier circula tanta información –a menudo contradictoria– sobre los cuidados que requiere un bebé. Calma: no necesitas correr de un consejero a otro para mantener la buena salud y bienestar de tu hijo; con seguir estos sencillos tips tendrás frente a ti al niño más sano y feliz del mundo.

1. AMAMÁNTALO

Entre más tiempo le des pecho –la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos seis meses de lactancia–, mayores serán los beneficios para tu bebé, pues la leche materna está llena de anticuerpos que fortalecerán su sistema inmunológico y lo protegerán contra el desarrollo de alergias e infecciones.

2. CREA UN AMBIENTE A PRUEBA DE BEBÉS

Los accidentes son una de las principales causas de hospitalización infantil, y más de la mitad ocurren en el hogar. Por eso te recomendamos no dejar a tu hijo solo ni un segundo. Mantén las sustancias tóxicas y los objetos pesados o punzocortantes fuera de su alcance. Además, asegúrate de emplear toda clase de dispositivos de seguridad, como alarmas anti- incendio, monitores para bebés, protectores de contactos eléctricos, rejillas para impedir que trepe o baje escaleras…

3. DESPÍDETE DEL TABACO

El humo del cigarro está asociado a la muerte súbita del lactante, a problemas respiratorios y alergias, entre los que destaca el asma; a varios tipos de cáncer y a deficiencias intelectuales en los niños.

4. DI NO A LA AUTOMEDICACIÓN
Para que el sistema inmunológico trabaje en forma eficiente es necesario darle la oportunidad de hacerlo: se recomienda que le des a tu bebé medicamentos para controlar síntomas como fiebre, tos, diarrea y dolor, pero siempre después de agotar medidas físicas (que el mismo pediatra te puede sugerir); es decir, como último recurso y por prescripción médica, nunca por tu cuenta.

5. PREPARA BIEN LA LECHE DE FÓRMULA

Algo tan cotidiano como preparar el biberón tiene su ciencia: hazlo conforme a las instrucciones precisas del fabricante, ya que si agregas menos polvo del indicado, tu bebé se quedará con hambre y podría tener deficiencias y problemas de nutrición. Si la mezcla queda demasiado espesa, tu pequeño podría sufrir problemas digestivos y hasta deshidratación.

6. CONTROLA LO QUE TOMAS
Al amamantar, recuerda que todo lo que bebes tiene un impacto directo sobre la alimentación de tu hijo. Evita los excesos de cafeína y alcohol: no más de tres tazas de café o té al día y evita consumir alcohol.

Claves para mantener sano a tu bebé (Parte 1)
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7. PROTÉGELO DEL SOL

Los rayos solares son buenos para el sano desarrollo del sistema óseo, pero para la piel de un bebé pueden ser devastadores. Aplícale una crema con factor de protección solar número 30 como mínimo. De hecho, lo mejor sería evitar la exposición a los rayos del sol en las horas en que son más intensos, o sea, entre las 12 y las 16 horas; en su defecto, emplea toda protección posible: gorras, ropa ligera para cubrir la mayor superficie posible de piel…

8. LÁVATE LAS MANOS

Hazlo tan sólo por haber llegado de la calle, tras manipular dinero u objetos de uso común… en suma, por la simple razón de que lo vas a tomar en brazos y puedes transmitirle gérmenes patógenos. Y, claro, no olvides lavar siempre tus manos después de cambiarle el pañal y antes de preparar sus alimentos.

9. RETARDA LA ABLACTACIÓN HASTA EL SEXTO MES

Durante los primeros seis meses de vida los humanos no necesitamos más alimento que la leche materna –o de fórmula, en su caso–, así que no te precipites y ofrezcas a tu bebé comidas sólidas dentro de este periodo; podrías provocarle serias reacciones alérgicas.

10. APAPÁCHALO CADA VEZ QUE PUEDAS
El contacto físico surte efectos insospechados en el desarrollo psicológico de cualquier niño; no sólo le dice que es querido y digno de cuidado –lo que ya es mucho para su salud mental–, sino que aumenta su capacidad de conectar con las personas, en especial con sus seres cercanos.

11. ASEGÚRATE DE QUE DUERMA BIEN
Hasta los dos años, los bebés necesitan dormir al menos 13 horas todos los días. Los niños que se ven impedidos para cubrir tal cuota de sueño no sólo son más irritables, sino que padecen alteraciones en su apetito y humor. También pueden volverse más propensos a contraer enfermedades infecciosas más seguido.

12. OFRÉCELE SUFICIENTE AGUA
Tan pronto como tu bebé esté listo para ingerir líquidos además de la leche materna o fórmula –pregúntale al pediatra cuándo–, dale agua natural para saciar su sed: no optes por jugos ni bebidas azucaradas, no le ayudarán. De lo contrario, sus dientes correrán un riesgo mayor de presentar caries.

¡Aquí la segunda parte!

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO POR PRIMERA VEZ EN LA EDICIÓN IMPRESA DE OCTUBRE DE LA REVISTA PADRES E HIJOS