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Ser Mamá

Sobrevive al Baby Blues, o tristeza posparto

La mayoría de las mujeres, en los días que siguen al parto, pasan por una fase de tristeza más o menos intensa, conocida con el nombre de «tristeza posparto» (en inglés, «Baby blues» ). Es más frecuente tras el nacimiento del primer hijo, aunque puede suceder en todos los partos. Suele ocurrir tres o cuatro días tras el nacimiento, cuando llegas a casa y tienes que poner en marcha tu vida con el bebé.

Por ello, se afirma que es un trastorno adaptativo, es decir, originado por los numerosos cambios que tienes que asumir. A ello se suma un estado físico delicado (no estás enferma, pero sí cansada y, tal vez, dolorida). Además, te surgen dudas de todo tipo.

CONSEJOS PARA SENTIRSE MEJOR

Verbaliza lo que te pasa. Cuéntaselo a tus seres queridos y no escondas lo que sientes. Hablarlo te hará sentir comprendida.

Descansa siempre que lo necesites. Aprovecha los ratos en los que el niño duerme para relajarte, lo demás puede esperar.

Delega. Hay muchas cosas que no tienes por qué hacer tú. No eres imprescindible y no puedes asumir todas las tareas. Hay que confiar en las personas más cercanas.

Pide ayuda y consejo a las personas de tu confianza, pero no permitas que te digan cómo hay que hacer las cosas. No pasa nada si cometes errores, de ellos aprenderás.

Date tiempo para recuperarte. Al menos durante seis meses no tendrás el mismo cuerpo de antes. Los cambios son lentos, pero tarde o temprano volverás a sentirte a gusto con tu aspecto.

También date tiempo para retomar la vida sexual. Necesitas tiempo para volver a la normalidad. Tu pareja debe entender que tardarás unos meses en sentirte plena, es algo temporal.

No permitas que el exceso de visitas condicione tu vida en estos momentos. Encárgale a tu pareja que controle la situación para que no se vean desbordados por demasiada familia. Seguro que ellos entenderán que quieren estar solos con el bebé. Y quien no lo entienda es porque no quiere lo mejor para ti.

Intenta no desatender tus cuidados más básicos aunque estés agotada: baño diario, alimentación, tu aspecto físico… Cuidarte hará que te sientas mejor.

No te sientas culpable. Esto no significa que no seas una buena madre, sino tan sólo que te estás adaptando a una nueva vida, y los cambios siempre cuestan.

No tengas miedo de perjudicar a tu hijo. Ninguna mujer con tristeza puerperal hace daño a su bebé. Las agresiones a los recién nacidos se producen por otros trastornos psiquiátricos más graves.

Si tienes dudas sobre los cuidados de tu bebé, pide consejo a personas que hayan pasado por tu situación. Si no conoces a nadie, acude a tu pediatra.