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Cuidar a los nietos ayuda a los abuelos a vivir más tiempo

Cuidar a los nietos ayuda a los abuelos a vivir más tiempo

Mucho se ha hablado de la carga que representa para los abuelos cuidar a sus nietos. Por un lado están aquellos defensores del apoyo a la familia, que indican que los abuelos se sienten útiles de cuidar a los pequeños de la casa; por otro lado, están aquellos que sienten que nos es obligación de los adultos mayores la educación de los nietos…

Cuidar a los nietos ayuda a los abuelos a vivir más tiempo

Sin embargo, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Basel, Suiza, los abuelos que cuidan o conviven más tiempo con sus nietos viven, en promedio, cinco años más que aquellos que no lo hacen.

Aunque pareciera que el cariño es la razón principal, la verdad es que es la energía que transmiten los pequeños y la destreza de correr detrás de ellos, es lo que mantiene activos y joviales a los adultos mayores.

Vívelo con tu hijo…

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Reduce el desarrollo de Alzheimer

Asimismo,  los cuestionamientos constantes que hacen los niños favorecen, indican los expertos, el incremento de la estimulación cognitiva, lo que reduce el desarrollo de enfermedades como Alzheimer o demencia.

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A tomar en cuenta

Los investigadores advierten que ello no quiere decir que los abuelos deban pasar la mayor parte del día con los niños, pues se trata de que disfruten el tiempo con ellos, no de que se estresen por sentirse responsables de su educación.

Los abuelitos pueden compartir con tu hijo valiosas enseñanzas.

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«Mi hijo siempre llora cuando me voy», ¿qué hacer?

Aunque a unos les afecta más que a otros, todos los bebés atraviesan esta etapa de miedo a lo desconocido o a alejarse de mamá y lloran en cuanto ella se va. ¿Qué puedes hacer para ayudarlos a transitar esta etapa?

Es lo que se conoce como la fase de la angustia de la separación. Hacia los 8 meses, muchos bebés sociables y abiertos se vuelven más apegados a sus padres (en particular a mamá) y lloran cuando no la ven.

¿Cómo ayudarlo?

1. No lo regañes. Es normal que no quiera que lo cargue otra persona, ni quedarse con ella aunque la conozca.  Incluso las personas conocidas pero que no ha visto últimamente puede incomodarlo en esta etapa de inseguridad.

2. Cuando estés con él en casa, evita dejarlo solo en una habitación, mejor háblale desde donde estés para que sepa que sigues ahí y que enseguida vuelves.

3. Dale libertad para que pueda recorrer la casa solo y que así vaya adquiriendo confianza de explorar otros lugares por sí mismo.

4. Platica con la persona que lo cuida acerca de esta etapa en tu hijo. Es especialmente difícil dejar a tu bebé a cargo de otra persona. Es importante que la persona que lo cuida sea comprensiva, tenga paciencia, sea alegre e imaginativa (sepa cómo distraerlo) y sobre todo, que disfrute de la relación con tu bebé.

5. Antes de irte, es buena idea que te des un rato para estar en el mismo especio con quien cuidará de tu bebé y él, para que él sienta que es alguien de tu confianza. Luego despídete con calma, dale un beso, un abrazo y márchate con tranquilidad.

6.Transmítele serenidad al niño, si le muestras que estás tranquila se sentirá más cómodo, si te ve inquieta,  ansiosa, llorando, preocupada… él llorará más.

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El momento en que tu hijo entiende que es parte de una familia

El momento de entender qué es eso llamado familia y que él es parte de una familia ha llegado. Te contamos cómo tu hijo comienza a identificar quién es abuelita o abuelito, su tía, sus primos… Igual que la importancia y el papel que cada uno toman en su vida.

Parte de una familia

Hay una certeza que va mucho más allá de entender o no entender: para un niño pequeño su familia lo significa todo, lo es todo. Su salud, bienestar y desarrollo emocional dependen de ese grupo tan cercano de personas que lo cuidan y lo quieren.

Sin embargo, a esta edad no comprende conceptos tan enrevesados como tío, sobrino, primo… y no digamos ¡suegra! Aunque ni falta que le hace comprender tales conceptos. Le es suficiente con saber lo que es una mamá, un papá, una abuelita y un hermano.

Claro que entender que abuelita es la mamá de mamá sobrepasa su capacidad de comprensión. “A ver, ¿no son los niños los que tienen mamá? ¿Es que alguna vez mi mamá fue tan pequeña como para tener una? Además, las mamás son jóvenes, así que ¿cómo va a ser mi abuelita una mamá? ¿Y cómo va a ser una mamá si es una abuelita?

Aunque eso es lo de menos, porque ellos sí “saben” (y perfectamente por supuesto) quién es su abuelita: esa señora que los quiere y los mima y a la que no cambiarían por otra. Porque para un niño (y en buena parte también para un adulto) los vínculos de parentesco no son una cuestión de razonamiento, sino de emociones.

Él sabe a quién querer

Los padres (o quien haga esa función) ocupan el primer lugar en esa escala de personas importantes, luego vienen los hermanos, los abuelos y, en un grado más lejano, los tíos y primos.

A los tres e incluso cuatro años de edad, los niños no tienen claro el parentesco que los une con sus tíos y sus primos; pero, aunque no tengan en mente que la tía Lola es la hermana de mamá, sí perciben el trato que sus padres dan a esa persona.

Puede que la importancia de los parientes de segundo y tercer grado no parezca tan clara como la de los padres, sin embargo, cumplen un papel importante, porque aportan al niño el sentimiento de seguridad que supone el percibir que pertenece a un clan más amplio, a una familia que le da raíces, que lo quiere y con la que puede contar, disminuyendo las sensaciones de soledad y abandono que rondan a todas las personas, especialmente a los niños.

Por ejemplo, en un mundo a veces propenso al vértigo de la soledad y el anonimato, los abuelos suelen cumplir un papel destacado, pues permiten a los niños tener una vivencia de continuidad en el tiempo. Los abuelos son los representantes más cercanos y visibles de ese clan familiar del que hablamos, de ese grupo vinculado por el calor de unos sólidos lazos y unas profundas raíces; quienes muchas veces cumplen la función de padres porque son sus cuidadores principales.

La familia se quiere y con eso le basta

Lo que hace a un niño saber (es decir, sentir) que forma parte de una familia no es tener en la cabeza un árbol genealógico, sino vivenciar que un especial lazo afectivo lo une con unas cuantas personas, aquellas que lo cuidan y satisfacen de modo constante sus necesidades.

Esta es una relación que ahora es de fuerte dependencia y que establece un modelo que va a condicionar sus relaciones para el resto de su vida. Porque la familia aporta al niño seguridad básica, o sea, la íntima convicción de que este mundo podrá satisfacer sus necesidades y deseos.

Eso le da también la capacidad de establecer en el futuro relaciones íntimas satisfactorias y, en general, buenas relaciones con los demás. Esta relación especial con los más cercanos se llama apego; cuanto mejor cumpla la familia su función, más sano será este en el pequeño.

Por esto, tu función como mamá o papá es garantizar a tu hijo mucho contacto físico; él desea proximidad e interacción con esas personas con quienes forma apego. Se apoya en ellas para explorar el mundo. Busca su ayuda, sobre todo en momentos de ansiedad y tristeza, y siente angustia al separarse de ellas (aunque a esta edad ya pueden soportar separaciones de cierta duración). 

Por Luciano Montero, psicólogo

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Te invitamos a mirar este video acerca de los beneficios de convivir con la familia. Una investigación realizada por la Universidad de Harvard por 75 años acerca de la FELICIDAD reveló que la FAMILIA es uno de los aspectos que más genera esta sensación en las personas; en este video te decimos por qué…

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Abuelos y nietos, ideas para estrechar más su vínculo de amor

La relación entre los abuelos y nietos es muy especial: según estudios en psicología, ambos tienen la capacidad de aprender y descubrir a un ritmo muy similar, por lo cual su relación está llena de respeto y confianza.

Pero hay algo de lo que los abuelos tienen noción y los niños no: es sobre el paso del tiempo. Para un niño, puede ser lo mismo 10 minutos que una hora; es decir, no les preocupa el tiempo. Tal vez sea por eso que los adultos nos desesperemos más fácilmente.

Y también es por eso que para los abuelos el tiempo que tienen para disfrutar a sus nietos parezca tan breve. Hay abuelos que no pueden esperar para el siguiente fin de semana para que sus nietos los visiten, o las vacaciones, para poder cuidar de ellos un poco más.

Por eso, si eres abuelito, es muy importante que sepas cómo aprovechar al máximo el tiempo que tengas con tus nietos. Te decimos cómo:

Ideas para estrechar más su vínculo de amor

Inclúyelos en tu rutina: ¿vas a prepararles un rico postre? Antes de hacerlo, piensa en cómo podrían ayudarte sin que sientas que pueda ser peligroso para ellos. Pueden intentar unas galletas, o hacer bocadillos sencillos.

Muéstrales tus recuerdos y juega al mismo tiempo: consigue un álbum e imprime algunas fotos con recuerdos importantes para ti, y cuéntales anécdotas con relación a esas fotografías. Pídele a tus nietos que te ayuden a pegarlas, ¡y también incluye dibujos de ellos!

Hagan un árbol genealógico con recortes: ¡qué importante en que los niños conozcan su historia familiar! Por eso, consigue una hoja bond grande, plumones, colores o pinturas, y juega con tus nietos a hacer el árbol genealógico de su familia. ¡A ellos les encantará!

Vean una película juntos: ¿tienes una película favorita de cuando eras niño? Vela con tus nietos y, después, diles que te compartan cuál es la favorita.

Tomen la siesta juntos: descansar en armonía les servirá y aumentará su confianza. Indícale a tus nietos que te avisen a la hora en que ellos despierten para que no se queden solos.

Por Josselin Melara

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El respeto a los abuelos, ¡un valor que no se debe perder!

Pueden ser consentidores y cariñosos, o bien, distantes y solemnes. Los abuelos son esenciales en el cuidado de los hijos y fuente de grandes valores para ellos. Justo por eso el respeto hacia los abuelos es importante, aprendamos a cultivarlo. 

Se estima que en nuestro país, alrededor de tres millones de abuelitos se hacen cargo de los nietos mientras papá, mamá o ambos, salen a trabajar. Por lo tanto, el papel que desempeñan y el impacto de los «abues de hoy» va mucho más allá de la imagen tradicional que conocemos e, incluso, para muchos niños representan sus segundos padres.

La edad promedio más joven para convertirse en abuelo es a los 40 años, por lo que la distancia generacional se ve disminuida y los vínculos con los hijos de sus hijos pueden ser más estrechos y de mayor comunicación, además de este factor, con el incremento de la esperanza de vida, muchos padres pueden conocer en persona no sólo al bisnieto, sino también al tataranieto.

Inculcar el respeto a los abuelos

Existe un cuento narrado por Jorge Bucay que habla sobre la disputa que había en un pueblo para dejar vivir o no a un árbol que comenzaba a crecer junto al más viejo. Entre las opiniones divididas, los habitantes fueron con el sabio para pedir un consejo y éste les hizo ver que tanto uno como el otro se necesitan para cumplir su propósito: el primero para renovar y el segundo para retirarse.

Y aunque hemos hablado de que los abuelos de hoy no necesariamente implican una connotación de vejez, las personas de la tercera edad que podrían considerarse como abuelitos colectivos de alguna manera integran la herencia de nuestra sociedad.

Por ello, un elemento para la formación de valores básicos en sus pequeños es la de instruirles el respeto hacia la vejez en general, por encima de cualquier discapacidad o apariencia propias de esta edad, y reconocer su valor por la experiencia de vida y trayectoria, tal como ocurre en ciertas culturas donde los más longevos de la comunidad son los grandes consejeros y merecedores de tributos.

Consejos para mejorar la relación con los abuelos

Existen algunas situaciones que podrían afectar la relación de respeto con los abuelos y que conviene reflexionar para mejorar la dinámica entre abuelos y nietos, tales como:

El abuelo difícil. De repente el abuelo o la abuela no manifiestan una disposición cariñosa hacia los nietos, y aunque no se podría hacer un diagnóstico general del por qué ocurre esto, lo importante es evitar la construcción de una mala imagen de ellos hacia los niños, y tal vez justificarlos con algún elemento propio de su edad que les esté ocurriendo, por ejemplo: que se comporta así porque padece algún dolor o porque ha perdido alguna habilidad y eso, a veces, lo hace particularmente irritable.

La relación de papá o mamá con los abuelos. Es común que existan abuelitos que de pronto determinen reglas de conducta hacia los niños, interfiriendo y contradiciendo a las que ya han establecido papá y mamá. Sobre este escenario, resulta prudente que ustedes acuerden un límite siempre y cuando sea de manera afectiva. Según sea el caso, pueden consultar a un profesional para convertir esta situación en una oportunidad de comunicación.

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10 cosas que puedes hacer estas vacaciones para darle amor a tu hijo

Aprovecha este tiempo libre en casa, con tu hijo y familia para llenarlos con tu amor, hacerles saber que son lo más importante que tienes en tu vida. Te compartimos estas 10 ideas para darle amor a tu hijo.

¡Es el momento! Ahora que estás tranquila, sin la prisa de la escuela, los deberes en el trabajo, la presión de tu jefe, el tránsito vehicular y todo lo demás de tu cotidianidad, te será más natural transmitirles tu afecto, porque no estas pensando en los miles de pendientes; te sientes más en calma. Así que… respira, trae a tu cabeza los sentimientos bonitos que tu hijo, tu pareja, tu familia te inspira y recuérdales que estás ahí para ellos. ¿Cómo? Es muy fácil…

  1. Deja que duerma contigo en tu cama y abrázalo ahí acostados.
  2. Juega con ellos almohadazos y llénalos de mordizcos, cosquillas y besos.
  3. Salgan a pasear al perro, a llevarlo al veterinario a una revisión, a correr junto con él; báñenlo y revuélquense con él.
  4. Cocinen postres; deja que tu hijo experimente con ingredientes, pregúntale qué le gustaría ponerle a la receta.
  5. Juega con tu hijo a lo que a él le gusta; aprovecha para conocerlo más, pregúntale de sus amigos, pídele que te cuente qué hace en su día a día, qué siente, qué piensa…
  6. Vean películas en casa acurrucados en un sofá, preparen palomitas, mini hamburguesas, papitas, platanitos o camote frito.
  7. Hagan un picnic en casa o campamento con su tipi, cuenten historias chistosas o de miedo, platícale de tu infancia, de tus travesuras, de tus papás, tus amigos…
  8. Invita a los abuelos a desayunar a tu casa o vayan todos a un restaurante; hagan una tarde de cine o una mañana de caminata por un parque; piensa en eso que no has hecho aún con ellos y hazlo junto con tu hijo.
  9. Lleva a tu hijo a la colonia donde vivías de pequeña, muéstrale tu escuela, el parque donde jugabas, tu calle…
  10. Desayunen, coman o cenen en casa, prepara la mesa, ponla bonita, cocina algo especial; se trata de que tu hijo recuerde sus vacaciones como un tiempo en que él, mamá, papá y sus abuelos están unidos, en familia. Y si son solo tú y él, es lo mismo; el caso es que tu niño sienta que las vacaciones son para estar en familia, demostrarse su amor y llenarse de memorias repletas de felicidad.

Y asegúrate de decirle… ¿Sabes que te amo? Pues sí, eres el regalo más sorprendente y maravilloso que la vida me pudo dar. Gracias por ser parte de mi vida. Te amo.

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Cómo pasar unas increíbles vacaciones con los abuelos

Cómo pasar unas increíbles vacaciones con los abuelos

Por Josselin Melara y Mayra Martínez

Pasar las vacaciones con los abuelos es una excelente opción para los niños. Son un periodo ideal para visitar a la familia, especialmente si viven en algún lugar lejano. Y es una gran oportunidad para que tus hijos convivan más con los abuelos, y disfruten de hacer otras actividades en un escenario diferente.

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Cómo pasar unas increíbles vacaciones con los abuelos

Los abuelos suelen ser consentidores, pero también tienen la suficiente experiencia para saber que cuidar de los niños también es una gran responsabilidad, sobre todo si estos se quedan en su casa.

Como papás, es importante que consideres las posibilidades que los abuelos tienen para cuidar de sus nietos, y que a pesar de que se queden con ellos, no dejas de ser responsable de su bienestar.

Por ello, toma en cuenta estas pautas para que tus hijos pasen unas lindas vacaciones con sus abuelos:

  1. Pon límites sin imponer: es importante que comuniques a los abuelos las rutinas y horarios de los niños para que no se descuiden, y también considerar su dieta.
  2. Ayuda en casa: dile a tus hijos que deben ayudar a los abuelos en los quehaceres, y que deben respetar los objetos y muebles que hay en su casa.
  3. Llamadas telefónicas diarias: es importante que estés en comunicación con los abuelos y con tus hijos si no estás con ellos. Pregunta cómo van las cosas y si necesitan de algo.
  4. Incluye actividades: recuerda que en la casa de los abuelos posiblemente no haya juguetes ni juegos. Por ello, en el equipaje de los niños incluye juegos y actividades con las que todos puedan divertirse.
  5. Si salen de viaje con los abuelos: es importante que tengan la documentación de los niños por si llega a ocurrir una emergencia.

A los abuelos les encanta consentir con golosinas y postres, pero es importante que no se excedan y pasen por alto tu autoridad.

¿Tus hijos visitan seguido a sus abuelos?

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Por qué es importante compartir momentos en la mesa

Por qué es importante compartir momentos en la mesa

Por Rodrigo González y Mayra Martínez

Es una oportunidad perfecta para socializar y relajarnos de las presiones cotidianas al expresar nuestras ideas e interactuar con los demás.

Por qué es importante compartir momentos en la mesa

Compartir los alimentos con quienes quieres tiene muchos beneficios:

  1. Es una oportunidad perfecta para socializar y relajarnos de las presiones cotidianas al expresar nuestras ideas e interactuar con los demás.
  2. Ofrece un sentido de contención y familiaridad.
  3. Puede evocar sentimientos profundos de satisfacción y seguridad.
  4. Se pueden desarrollar cualidades como la empatía y la comprensión, ya que en una reunión alrededor de la mesa se suelen expresar diversos puntos de vista.
  5. Puede ayudar a entender el concepto de igualdad y promoverla.

Prepara las hamburguesas más ricas…

El secreto para una hamburguesa jugosa

Conductas altruistas

Por otro lado, una investigación de la Universidad de Amberes en Bélgica consistió en encuestar a 466 estudiantes belgas a quienes se les preguntó con qué frecuencia mantenían comidas familiares caseras durante la infancia y observar cómo impactó esto en su comportamiento hacia los demás. Se observó que aquellos que lo habían hecho con mayor frecuencia en la niñez obtuvieron mejores puntajes en conductas altruistas, particularmente ofreciendo sus asientos en el transporte público, ayudando a sus amigos a mudarse y trabajando como voluntarios.

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¿Tu suegra tiene «hijitis»?

Cuando alguien o algo rompe la intimidad de la pareja o la dinámica de la familia, significa un problema al cual hay que ponerle un alto inmediato. Si tu suegra suele llamar por teléfono a cada hora, no sale de tu casa, los acompaña a todos lados y por lo general, se queja de alguna enfermedad para «garantizar» su compañía, mira estos consejos de la experta.

Lorena Mendoza Sosa, terapeuta infantil y juvenil en NeuroIngenia explica que si tu suegra habla varias veces al día para saber cómo está su hijo o hija pero a ninguno de los dos les ocasiona molestia no hay mayor problema; para ustedes es una dinámica familiar normal.

Pero si sientes que sus llamadas diarias te sacan de tus casillas porque son una constante interrupción (tu pareja no pone atención en las charlas contigo por estar en el chat con su mamá, no pueden terminar de ver una película juntos porque debe constestar las llamadas…), sí necesitas arreglarlo. Porque la intimidad de la pareja es importante para afianzar sus lazos emocionales y crecerlos.

Mira lo que una pareja necesita para tener una familia estable y feliz

TU TAREA: nunca pongas a tu pareja a elegir un bando: o tu familia o nosotros. Aunque no te guste, ellos siempre van a ser su familia, sean como sean, con ellos creció.
Pedirle lealtades lo pone entre la espada y la pared; esto no es sano ni para él ni para la relación. Evita darle esta mala experiencia. Prefiere acordar, hablar, empatizar y
aceptar; es mejor siempre arreglar cualquier situación juntos que separados.

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¿A quién se parecerá tu bebé?

¿A papá, mamá o a quién se parecerá tu bebé? Las leyes genéticas pueden darnos una respuesta, ¡a veces, completamente inesperada!

De los genes recibidos y de sus infinitas combinaciones surge una selección única que nos hace diferentes a nuestros padres, aunque recogemos muchos de sus rasgos más significativos (también los más ocultos). Pero, ¿qué es exactamente lo que heredamos? ¿Qué heredará tu bebé de ti, tu esposo y sus familias? Veamos  a quién se parecerá tu bebé.

«Mi hija Laura, que va a cumplir seis meses, es una fotocopia de su hermano mayor. Sin embargo, ninguno de los dos se parece a mí. ¿Cómo es posible?», María Machado

Generalmente, el aspecto físico, incluidos gestos y expresiones, viene determinado por los genes que heredamos directamente de nuestros padres y que ellos, a su vez, han recibido de nuestros abuelos. Sin embargo, también puede darse el caso de que un pequeño no se parezca a nadie de su familia (incluso entre hermanos mellizos), ni siquiera a su madre.

La razón es la posibilidad de que durante la concepción, los genes hayan mutado o se hayan combinado de una manera diferente y novedosa; tal suceso deriva en que el aspecto del niño varía con respecto al resto de su familia.

«En la familia de mi marido todos tienen la nariz larga y aguileña. A mí me gustaría que mi hijo heredara mi nariz respingona. ¿Qué posibilidades tiene de que saque una u otra?», Beatriz Espinosa

Existen rasgos característicos que se transmiten directamente de padres a hijos, incluso durante muchas generaciones, y que prevalecen sobre otros: los hoyuelos, la nariz recta, el mentón pronunciado, los labios gruesos, los rostros ovalados o de pómulos marcados.

Pero no puede afirmarse que una “marca de la casa”, como en este caso la nariz aguileña del padre, vaya a ser heredada con toda seguridad; pueden intervenir otros genes de la madre igualmente potentes. Además, durante el primer año de vida, el rostro cambia y sus rasgos definitivos no se apreciarán hasta pasados varios años.

«Yo soy muy morena de piel y cabello, al contrario que mi pareja. Nuestro bebé nació rubio y nos extrañó mucho, ya que siempre habíamos pensado que mis rasgos prevalecerían sobre los de su padre», Fátima Puerto

La pigmentación de la piel y del pelo es poligénica y acumulativa; no depende de un solo gen sino de la combinación de muchos genes de diferentes tipos heredados de varias generaciones. Aunque el color oscuro, normalmente, tiene más peso, es posible que en este caso haya más cantidad de color claro en la mezcla de genes paternos y maternos.

La variación está en función de la cantidad de genes de uno u otro tipo que haya recibido. Si el bebé hereda de toda su familia muchos genes de pelo o piel oscuros, tendrá más melanina, por tanto, será moreno. Cuantos más genes de cabello rubio o piel clara haya acumulado, más rubio y pálido será. Lo que sí se hereda directamente es el pelo pelirrojo, porque tiene un gen independiente que, aunque es recesivo, se manifiesta casi siempre.

«Mi marido es muy alto y fuerte y, de pequeño, fue un niño muy grande. Por el contrario, yo soy bajita. Mi hijo de ocho meses está dentro de la talla y peso normales, ¿será como su padre?», Inés Cabrero

En la talla y el peso de una persona influyen muchos genes heredados de sus padres, incluso de varias generaciones atrás. Cada uno tiene una característica diferente, lo que origina numerosas combinaciones. La suma de todos ellos configura la constitución que tiene el bebé.

Pero, ¡ojo!, también influye la alimentación. El niño puede tener genes para ser muy alto, pero si no está bien alimentado, no se desarrollará correctamente. Ahora bien, si sus genes indican que será bajito, por mucho que coma, su constitución siempre será la que le dicte su ADN.

«Mi hija Julia, de diez meses, tiene los ojos azules, pero su padre y yo los tenemos cafés. ¿Es posible que haya heredado los ojos de su abuelo, quien también los tenía azules?», Ana Coronado.

El color de los ojos no depende solo de un gen, sino de la combinación de dos genes, cada uno aportado por un progenitor. Tanto la madre como el padre tienen un par de genes, cada uno con tres combinaciones posibles: dos genes de ojos oscuros (dominantes), dos de ojos claros (recesivos) o uno de cada tipo.

Un bebé puede heredar cualquiera de ellos y formar su propio par. Si los dos que recibe son genes recesivos, tendrá los ojos claros; si ambos son dominantes, los tendrá oscuros y si son diferentes, seguramente prevalecerá el del color oscuro.

«Yo aprendí a caminar desde los nueve meses de edad y hablaba perfectamente a los 18. ¿Puede mi hija ser tan precoz como yo?», Cristina Segura

Desengañémonos, no existe un gen específico que se herede y determine que un niño vaya a comenzar a caminar o a hablar a cierta edad. Lo que sí existe es una predisposición genética, la cual facilita que unos bebés muestren una maduración del sistema nervioso más rápida o una mayor precocidad intelectual.

Cada bebé tiene su propio patrón de desarrollo psicomotor, que viene determinado por la combinación de genes maternos y paternos. Sin embargo, de nuevo, los aspectos ambientales y educativos desempeñan un papel importante, ya que pueden potenciar o, por el contrario, reprimir esa predisposición genética.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN JUNIO DE 2017, FUE REDACTADO POR ROCÍO GUTIÉRREZ.