Categorías
Así Crece

«¿Por qué debo hacer tarea, mami?», esta es la razón por la que existe la tarea escolar

¿Tu hijo te ha hecho esta pregunta y tú le has respondido «porque sí, es para que aprendas, porque es tu obligación»? Según este estudio, ¡no estás muy alejada de la verdad! Y hacer tarea guarda para tu hijo una importante lección. Te contamos.

La revista Journal of Research in Personality publicó una investigación en la que revela que hacer la tarea escolar tiene un efecto muy positivo en el desarrollo de los niños.

Este estudio analizó a 2760 estudiantes en Alemania, en el periodo de transición de la primaria a la secundaria,  durante tres años. Todos los estudiantes respondieron un cuestionario que evaluaba cómo habían entregado sus últimas 10 tareas de matemáticas y lengua; y se cruzaron sus respuestas con los informes que entregaron sus padres acerca de la responsabilidad de sus hijos y una métrica de la misma.

Tras el análisis, se encontró que los niños que hacían la tarea con constancia tenían un incremento en el factor de responsabilidad, mientras aquellos que no cumplían con la tarea reportaron poco nivel de responsabilidad en su personalidad.

¿Y, por qué debo hacer tarea, mami?

Aunque el resultado del estudio pueda resultar evidente, adquirir sentido de la responsabilidad desde esta temprana etapa ayuda a tu hijo a desarrollar otras tantas virtudes para una vida adulta equilibrada y exitosa.

Así, si bien las tareas puedan ser una carga tanto para el niño como para sus padres que las deben revisar diariamente, aportan a tu hijo auto-control, planificación, organización, ejecución y persistencia. Así también con la confiabilidad, puntualidad y escrupulosidad.

¡Y todas estas virtudes tu hijo las está asimilando con sólo hacer tarea! 

Fuente: Psyciencia

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer:

El éxito económico no depende de las calificaciones, revela estudio

Categorías
Así Crece

«¿Quién soy, mami?», te decimos cómo ayudar a tu hijo a conocerse a sí mismo

Al plantear esta pregunta, entramos al terreno de la autoestima, así que en otras palabras, el tema de esta ocasión es cómo nutrir la autoestima de tu hijo de tal manera que lo ayudes a conocerse a sí mismo y al mismo tiempos a aceptarse y respetarse. ¿Empezamos? 

Cómo ayudar a tu hijo a conocerse a sí mismo

Este objetivo va mucho más allá de llamar a nuestros hijos campeón o princesa y es que si lo reflexionamos un poco ¿qué mensaje enviamos cada que les llamamos así? Claro que la intensión es que sean mensajes positivos, pero se nos escapa que llamar a un niño “campeón” constantemente, le manda el mensaje de que esperamos que siempre gane. ¿Quiere decir eso que siempre está a prueba?

¿No lo estamos predisponiendo para que ponga en primer lugar la lucha, el dominio, la competitividad y que quizá deje de lado otros valores como la compasión, la solidaridad y la generosidad? ¿Y qué hay de las “princesas”? Al llamar princesa a una niña ¿en qué estamos poniendo el acento? ¿En la belleza, el glamour, quizá la superficialidad? Claro que el concepto de princesas de hoy en día incluye ser guerreras, pero no dejan de ser estereotipos; lo mismo que los campeones.

Lo que realmente nutre la autoestima de un niño es recibir el genuino reconocimiento de todas las características que conforman su personalidad por parte de sus padres, TODAS. Esto quiere decir que realmente conozcamos a nuestros hijos, que nos involucremos con ellos, con sus deseos y necesidades, con sus sueños y temores.

¿Qué no eso forma parte de ser un ser humano? Conocer profundamente a nuestro hijo nos permitirá conocer sus cualidades y fortalezas para apoyarlas, así como identificar sus características negativas y sus debilidades (sí, por muy perfectos que veamos a nuestros hijos, también los tienen) para ayudarlos a manejarlas de la mejor manera posible.

Un riesgo que corremos como padres es pretender dar a nuestros hijos aquello de lo que carecimos en nuestra propia infancia; y no me refiero necesariamente a cosas materiales. Puede ser que de niñas nos quedamos con ganas de ganar alguna competencia de natación y nos empeñamos en que nuestra hija lo haga porque consideramos que es algo muy bueno.

O qué tal que de niños queríamos aprender a tocar algún instrumento musical e inscribimos a nuestro hijo a clases de piano también porque es muy bueno. Nadie en su sano juicio cuestionaría los beneficios que a la formación de los niños aportan el ejercicio o la educación musical, pero el error está en anteponer nuestras expectativas a las reales aptitudes y deseos de nuestros hijos. El panorama empeora cuando queremos dirigir los pasos de nuestros hijos por el camino que nosotros “sabemos que le conviene” o el que han recorrido miembros de generaciones anteriores de la familia.

Es todo un desafío mantenernos lo más neutrales que nos sea posible y acompañarlos a que descubran qué de la enorme riqueza que ofrece este mundo les hace felices, sin que les impongamos nuestras expectativas, sueños, deseos, etc.

En la medida en que podamos reconocer sus cualidades, virtudes, y habilidades propias, sin lamentar que no tengan aquellas con las que nosotros soñamos, estaremos enseñándoles a reconocerse y aceptarse tal como son; estaremos nutriendo y reforzando su autoestima y contribuyendo a que en un futuro no busquen desesperadamente la aceptación de otras personas, pues habrán recibido el mensaje de que así como son, su genuina forma de ser, está muy bien.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer también:

Enseña a tu hijo a no ceder a los chantajes de sus amigos