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¿Tienes un hijo homosexual? Ámalo de forma incondicional

¿Tienes un hijo homosexual? Ámalo de forma incondicional

Aceptar las diferencias conviene para poder amar plenamente a todos los que nos rodean, a la familia, a la pareja, los amigos, incluso, a los hijos, quienes con más razones necesitan sentirse aceptados por sus papás. ¿Tienes un hijo homosexual? Estos consejos son justamente para ti. 

Ámalo de forma incondicional

Para amar plenamente, necesitamos aceptar la idea de que todos somos humanos.

No te aferres a la «perfección» ya que solo sentirás mucha frustración al encontrar que la realidad no corresponde a tu realidad. Si tu hijo «no es como lo esperabas», incluso desde que nació, quizá lo querías con ojos verdes como los de su abuelo, o de cabello chino como tú, pero tal cual es es hermoso; ¿cierto? Su esencia es lo que vale y es tu hijo. No pelees contra la realidad.

Trabaja tu propio temor. ¿A qué le temes realmente?

Quizá al qué dirán, a no saber cómo tratarlo o qué decirle, a que desconoces qué es ser homosexual, incluso puedes sentirte culpable. Busca información del tema, recurre a expertos que te orienten en qué decir y cómo acercarte a tu hijo. Principalmente, platica con tu hijo: conócelo, escúchalo, deja que te diga cómo se siente; porque probablemente él tenga aún más miedo que tú.

Mira cómo empoderar a tu hijo

Cómo reforzar la autoestima de tu hijo

Ponte en sus zapatos. ¿Cómo te sientes tú cuando una persona te juzga o pretende cambiarte?

Evita actuar igual con tu hijo, porque para él ya es difícil sentirse «distinto»; imagina cómo lo haría sentir el «rechazo» de papá o mamá, o de los dos. Además, al ser aún muy joven, le está costando aceptarse a sí mismo; tu amor ahora necesita reflejarse en la contención emocional, guía, escucha, respeto, comunicación, empatía. Quizá sea el momento en que le haga falta más que nunca que pienses más en él que en ti.

Valóralo más que antes

Aunque la sociedad cada vez está más receptiva a la homosexualidad, aún hay reproches, críticas, prejuicios, tabúes… A tu hijo le espera un trabajo interior fuerte y necesita de sus pilares para empoderarse, vivir feliz, sin culpas porque en realidad no tiene por qué sentirlas. Él ahora necesitará todos los recursos emocionales que puedas enseñarle para defender su autenticidad, ser genuino y sentirse bien consigo mismo.

Dale la seguridad de que lo amas y lo seguirás amando

Es un sentimiento que necesita tenerlo bien claro porque eso impulsará su autoestima: «si mis padres me aceptan tal cual soy, todo lo mundo lo hará». Los hijos construyen su percepción del mundo a partir de lo que aprenden en casa y de lo que viven ahí: si sienten amor y aceptación no dudarán de que afuera es posible tenerlo.

Ama a tu hijo 

Todo lo que vives te trae lecciones de vida para que seas mejor persona, humana y papá o mamá. Quizá te toca cambiar algunas creencia que ya no te sirven para ser feliz y hacer feliz a tu familia. La aceptación hacia los demás comienza por aceptarte a ti mismo tal y como eres, con tus virtudes y defectos.

Sé feliz con lo que el universo te regala, no le pongas adjetivos, sólo recíbelo y mira todas sus bondades. Tu hijo, tal como es, es el regalo que el universo te dio para sacar lo más bello de ti, amar plenamente. ¡Y claro que tu tienes mucho amor para darle!

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Afrodita, Artemisa, Atenea… ¿qué diosa de la antigüedad te rige como mamá?

Existe la teoría de que las mujeres tienen una serie de deidades protectoras y dadoras de talentos, también de algunas cuantas debilidades; que surgen cuando más las necesitan, por eso, cuando ya son mamás, se transforman en una gran fortaleza dentro de ellas. ¿Te gustaría saber cuál es la diosa de la antigüedad que te está ayudando a ser la mejor mamá? 

Conoce cuáles son tus diosas internas y cómo liberarlas

Perséfone:

Es la joven que deja la niñez para entrar a la vida adulta. Se presenta en todas durante la pubertad y marca el momento de arriesgarnos y experimentar. Riesgo:  quedarse instalada en la eterna adolescente. Solución: empezar a activar a las otras diosas.

Démeter:

Es la madre protectora y nutridora. Se activa cuando damos a luz o cuando soñamos con quedar embarazadas. Riesgo: es un arquetipo muy fuerte en nuestra cultura; se puede convertir en el único objetivo de vida. Solución: activar a Hestia para aprender a atender nuestras necesidades.

Hera:

Es la esposa y dueña del hogar. Vela por la familia. Se activa cuando nos casamos o en periodos en los que necesitamos arraigo, confort y seguridad. Riesgo: si percibe peligro sobre su posición de esposa, puede llenarse de furia y rabia, provocando la caída de lo que tanto le importa. Solución: activar a Atenea para poder desarrollar un pensamiento objetivo y racional que permita el equilibrio.

Artemisa:

Competidora en buena lid, solidaria con las causas femeninas, luchadora social. Amante de la vida natural y sin complicaciones. Esta diosa suele desarrollarse mucho en algunas mujeres y bastante poco en otras. Riesgo: adentrarse demasiado en el mundo femenino, natural o social, olvidando su persona y hasta llegando a odiar lo masculino. Solución: activar las cualidades representadas por Afrodita, Démeter o Hera le permiten obtener un buen equilibrio.

Atenea:

Es nuestra parte racional, la estratega, la líder y guerrera. Está muy dominada por actitudes masculinas y es la que suele hacernos destacaren el mundo profesionalo intelectual. Riesgo: este es otro arquetipo riesgoso porque su fuerza nos puede hacer quedar atrapadas en él. Solución: equilibrar el pensamiento racional con la pasión y emotividad de Afrodita.

Afrodita:

Diosa del amor y la pasión. Ella encarna nuestra cualidad de amante seductora, de mujer que enamora y conquista. Requiere de un compañero sentimental que siempre la haga sentirse bella y amada. Riesgo: buscar satisfacer sólo la parte superficial de esta fuerza y caer en relaciones pasajeras, numerosas y vacías. Solución: equilibrar la pasión con el pensamiento racional de Atenea, el amor maternal de Démeter o el interés social de Artemisa.

Hestia:

Muy espiritual. Deseosa de encontrar las respuestas en su interior. Proclive al misticismo, a lo intuitivo y esotérico. Esta fuerza aparece en momentos de dolor, búsqueda o gran madurez en nuestras vidas. Riesgo: quedar demasiado encerrada en sí misma e ignorar lo que hay alrededor. Solución: un buen contrapeso es activar a Artemisa para dar el sentido práctico y material.

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Instinto maternal, la fuerza que te ayuda a cuidar de tu bebé

Hay mujeres que afirman que decidieron ser madres cuando el instinto maternal llamó a su puerta, otras dicen haber tenido ese deseo desde siempre y algunas más, que no lo han sentido, ni lo sentirán. También, hay quien afirma que el verdadero instinto maternal aparece en cuanto se mira la carita del bebé; aunque, en realidad, ese torrente de sentimientos que nos despierta el recién nacido tendría más que ver con el vínculo y el amor que sentimos hacia él.

¿Qué es entonces el instinto maternal? ¿El deseo de tener hijos? ¿Ese sexto sentido que afirman tener muchas madres para detectar que su bebé las necesita? ¿Es algo reservado solo a las mujeres, o los hombres también sienten algo especial que los lleva a ser padres?

La realidad es que los expertos no se ponen de acuerdo ni en cómo definirlo. En general, los autores aseguran que si entendemos como instinto maternal la idea de que todas las mujeres quieren ser madres, este no existe; pero si, por el contrario, nos referimos al instinto como la cualidad para cuidar al bebé sin experiencia previa, acertamos. El debate está servido.

¿Impreso en los genes?

La psicóloga Natalia Valverde, del Centro Calma de Madrid, España, explica que “para algunos estudiosos del tema, tener hijos es la meta biológica por excelencia de las mujeres y donde encuentran su máxima plenitud. Sin embargo, otros piensan que el deseo de tener hijos nos viene dado por la sociedad”. Por ejemplo, la reconocida filósofa francesa Elisabeth Badinter, madre de tres hijos, afirmó desde 1981 que “al contrario que los animales, los humanos no poseen instinto maternal y que este es un mandato cultural”.

La socióloga israelí Orna Donath ha desatado un encendido debate en las redes sociales con su libro Madres arrepentidas. Orna, de 41 años, harta de que le digan que se arrepentirá de no haber tenido hijos, ha declarado que “el instinto maternal no existe y que hay una fuerte presión social para ser madre”. La socióloga afirma que “el sentimiento de protección que desarrollamos por un bebé no tiene por qué ser equivalente al instinto maternal y que, en todo caso, si existiera no sería algo exclusivo de las mujeres, pues la prueba está en las parejas gays que adoptan hijos”.

La doctora Ersilia González Carrasco, pediatra neonatóloga del Hospital Severo Ochoa, en España, también opina que el papel de la biología es indiscutible, “ya que al fin y al cabo somos animales con roles de reproducción para la supervivencia de la especie”. Por su parte, Mar Escarpa, responsable de matronas del mismo hospital, añade que “en las mujeres, este instinto es una respuesta biológicamente condicionada por las creencias, la cultura y la sociedad. Por eso, cada vez son más las mujeres que ven el hecho de convertirse en madres como una elección y no como algo incuestionable dentro de sus vidas”.

Entre ambos argumentos, el biológico y el cultural, la especialista Natalia Valverde opina que tanto uno como otro son las dos caras de la misma moneda: “por un lado, está nuestro instinto de procrear, las mujeres venimos al mundo preparadas para quedarnos embarazadas y cada mes, desde la menarquia a la menopausia, la menstruación nos lo recuerda. Por otro lado, qué duda cabe, la presión social está ahí y parece que el mensaje es que si no tienes hijos, no eres normal y algo te pasa…”

¿Un vínculo único?

La otra acepción del instinto sería la que lo entiende como vínculo y que tiene que ver con lo que el pediatra y psicoanalista inglés Donald Winnicott llamó “preocupación maternal primaria”, que es un estado emocional en el que la madre reciente no hace más que pensar en su bebé. Además, le aparece una sensibilidad especial para detectar lo que le pasa y así poder calmarlo y darle lo que necesita (“¡es increíble, me despierto segundos antes de que mi pequeño llore! Parece que tuviera un sexto sentido”, dicen muchas madres). Todo surge de manera espontánea, sin preparación previa.

“Esto suele ocurrir así la mayoría de las veces, pero puede ser que la madre no sienta una unión especial con el recién nacido o perciba que no lo entiende – explica Natalia Valverde-. Aunque normalmente, con el tiempo, va conociendo a su hijo y lo va queriendo cada vez más”. La experta también opina que el instinto maternal tendría, en realidad, más que ver con el vínculo y el sentimiento de protección hacia los hijos que con el deseo de ser madre: “el vínculo madre-hijo (o padre-hijo) es un instinto biológico que garantiza la supervivencia y la protección de la especie. Es algo inconsciente. No se provoca, sino que ocurre. De hecho, los lazos emocionales son cruciales para el desarrollo del bebé porque capacitan a los padres para preocuparse por su cuidado”.

Quizá, por ello, se han escrito ríos de tinta acerca de la importancia de fortalecer este vínculo desde la gestación (hablando al bebé aún en gestación, poniéndole música, acariciando la pancita…), sobre todo, no despegándose del recién nacido desde el mismo momento en que llega al mundo. El ginecólogo francés Michel Odent, conocido por impulsar la necesidad de que madre e hijo hagan piel con piel ya en el quirófano, asegura que esta práctica favorece enormemente el vínculo y además ayuda a iniciar la lactancia.

¿Creación biológica?

En todo este proceso de apego, en el que la madre y el bebé se van enamorando uno del otro día a día, también juegan un papel muy importante las hormonas. El trabajo realizado por un grupo de Neuroanatomía Funcional (NeuroFun) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Jaime I de Castellón, en España, llegó a la conclusion de que hormonas como los lactógenos placentarios y la prolactina generan en la mujer algunos cambios en la función mental durante la etapa de gestación, que provocan se incremente la motivación para proteger, alimentar y cuidar a los hijos.

La doctora Fermina Liza Román Alameda, en su blog Psicología perinatal afirma que “lo que conocíamos antes como instinto materno, hoy día sabemos que no es otra cosa que la liberación hormonal, siendo la oxitocina o la popularmente llamada “hormona del amor” la protagonista de los sentimientos y cualidades maternales necesarias para defender y preservar la vida del bebé que acaba de nacer. El estrógeno y el cortisol también intervienen en los vínculos de apego”.

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15 consejos para demostrarle amor a tu hijo

15 consejos para demostrarle amor a tu hijo, quizá la forma de expresar cariño a tu hijo no es la más adecuada, mira aquí cómo reforzar su autoestima y la comunicación en casa.

Lo que debes hacer como papá

Como papá tu misión es estar al pendiente de tu hijo y a la vez, saber cuándo soltarlo para que sea una persona feliz e independiente, siempre de la mano del amor, paciencia y empatía.

15 consejos para demostrarle amor a tu hijo

1. Abrázalo al regresar a casa antes de hacer cualquier otra cosa.
2. Dile cumplidos acerca de su apariencia para reforzar su autoestima.
3. Ofrécele ayuda cuando esté cansado.
4. Avísale si un día llegarás tarde por él.
5. Pregúntale si quiere algo de la tienda y llévaselo.
6. Ofrécele sus alimentos y bebidas favoritas (que sean nutritivas).
7. Tómale fotografías en ocasiones especiales y ponlas en un lugar especial de la casa.
8. Cuando hablen, bájate a su nivel, tócale las manos y míralo a los ojos.
9. Pregúntale cómo se siente en varios momentos del día, al despertar, al salir de la escuela, después de comer…
10. Siempre dile “por favor” y “gracias”.
11. Evita cualquier tipo de violencia.
12. Reconoce sus emociones y ayúdale a canalizarlas mejor.
13. Ayúdale a resolver conflictos hablando.
14. Maneja límites, no permitas que tod en tu casa sea «sí» o «no».
15. Habla con él sobre estrategias para manejar los problemas cotidianos.

Asegúrate de que en tu casa exista un equilibrio para que todos los miembros de la familia vivan en armonía.

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Tips para enseñar a tu hijo a afrontar el estrés

Saber afrontar el estrés que causan algunas situaciones del día a día y de la vida misma, ayudará a tu hijo a resolver los conflictos de la adultez y llevar una vida exitosa y de bienestar. Es una habilidad emocional que como padres no podemos dejar pasar. 

Tips para enseñar a tu hijo a afrontar el estrés

De acuerdo con información de Healthy Chlidren, «el temperamento de los niños varía y, por lo tanto, estos son bastante diferentes en su capacidad para enfrentar el estrés y los problemas diarios. Algunos niños son de trato fácil por naturaleza y se adaptan fácilmente a los acontecimientos y a las nuevas situaciones. A otros, los cambios en sus vidas los desestabilizan.

«Todos los niños mejoran su capacidad de manejar el estrés si han tenido éxito al manejar desafíos anteriormente y si sienten que tienen la capacidad y el apoyo emocional de la familia y los amigos. A los niños que tienen un sentido claro de su capacidad personal y se sienten amados y apoyados, generalmente, les va bien».

En este sentido, conviene ayudar a tu hijo con estas acciones:

  1. Ponle pequeños retos a cumplir, acordes con su edad y acompáñalo en su proceso de cumplirlos.
  2. Hazlo sentir aceptado tal como es y ayúdalo a potenciar sus talentos.
  3. Respeta su tiempo de aprendizaje y desarrollo en todo sentido.
  4. Escucha sus emociones, sus anécdotas de vida, sus problemas, sus angustias.
  5. Enséñalo a lidiar con sus propias emociones.
  6. Asegúrate de que sienta tu amor; vigilia su alimentación, pregúntale cómo está, conoce a sus amigos, sus gustos y disgustos. Dile «te amo».
  7. Dale una familia estable, aunque tu pareja y tú estén separados, tu hijo necesita percibir que hay armonía entre sus padres.
  8. Enséñale a tomar decisiones, poco a poco, orientándolo a conocerse a sí mismo, saber lo que quiere, elegir y sentirse seguro de sus decisiones.
  9. Motívalo a superar sus miedos, pero nunca obligándolo, sino siendo empática y un ejemplo (supera los tuyos).
  10. Dale los recursos para que se sienta con la suficiente confianza de ser él mismo donde sea y con quien sea; ayúdalo a desarrollar habilidades sociales, como empatía, respeto, tolerancia, asertividad; también, a ser resiliente, que es la capacidad de saber que es capaz de salir airosos de cualquier situación adversa.
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Para disciplinar a tu hijo, suelta el poder y dale más amor

Disciplinar consiste en favorecer hábitos saludables y establecer límites que permitan regular en forma positiva el comportamiento de tu hijo. En este proceso de enseñanza, papá y mamá necesitan “romper con muchos paradigmas de su propia crianza. ¿Estás lista para hacerlo?

El primero de estos paradigmas es creer que la disciplina requiere gritos, insultos o hasta golpes. También, evitar caer en el extremo de la permisividad, «donde la figura de autoridad se ve diluida y los niños crecen sin una clara referencia de límites concretos y sin las bases para una ética y moralidad en su conducta”, advierte la experta en psicología educativa Alma Rosa Martínez.

Gritar y golpear son formas de violencia que enseñan que generar miedo y dolor es una vía para controlar la conducta. En este sentido, la disciplina es la cualidad que nos ayuda a conseguir lo que queremos en la vida, a llegar sin perdernos por el camino.

Piensa que en cuestiones de disciplina no estás frente a tu hijo luchando por el poder, sino a su lado, enseñándole a no sucumbir ante la frustración; transmitiéndole con amor y seguridad las normas que rigen la vida personal y social que le ayudarán a manejarse en la vida.

MENOS PODER, MÁS AMOR

  • Disciplinar se trata de comprender el comportamiento de tu niño y la forma de abordar su actitud para guiarlo en su camino siempre de forma afectiva, pero firme y respetuosa tanto para él como para ti.
  • Para disciplinar necesitas mucha comunicación, el amor, entendimiento y la empatía; obtener las herramientas para entender el comportamiento de tus hijos (incluso cuando no es adecuado) y saber reconducirlo con respeto, sin luchas de poder.
  • La disciplina efectiva no incluye ni el control excesivo ni la permisividad desbordada. Se basa en el respeto mutuo entre padres e hijos y la colaboración, todo con la intención de enseñar a tu hijo competencias básicas para su vida.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR JESSICA LÓPEZ CERVANTES.

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Estudios demuestran que la voz de mamá genera felicidad en sus hijos

¿Qué sientes cuando tu mamá te habla? Esa emoción de seguridad ocasionada por la sensación de protección que tu mamá te despierta es la misma que siente tu hijo. Por ello, no solo es capaz de reconocer tu voz de mamá, también de sentir paz, confort y felicidad cuando la escucha.  

Tu voz es un abrazo para su corazón

Un estudio de la Universidad de Chicago reveló que tan solo con escuchar la voz de mamá a través del teléfono los hijos segregan oxitocina, la hormona de la felicidad.

El estudio se hizo en tres grupos de niñas entre 12 y 17 años de edad, quienes estaban bajo una situación estresante. El primer grupo recibió una llamada de su mamá, el segundo, un abrazo de su mamá y el tercero no tuvo ningún contacto con ella.

Los resultados: el primer y segundo grupo tuvieron un incremento de oxitocina, lo que les generó la sensación de bienestar y alivio. Mientras que las chicas del tercer grupo no manifestaron reacción alguna, incluso cuando habían visto una película emotiva.

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¿Cómo saber qué es lo mejor para tu hijo?

Por un lado piensas que debes tener cuidado de no ser rígido con tu hijo, por otro, de no pasarte de permisiva y darle todo lo que pida; que él necesita de un orden, pero sin que seas autoritaria; de flexibilidad y libertad pero sin caer en el «que haga lo que quiera». ¡Todo un dilema que no te deja saber bien a bien qué es lo mejor para tu hijo!

Tu criterio es el camino

Ciertamente, los papás necesitan llevar una buena relación con sus hijos, pero no se puede llegar a ser un «amigo» de ellos. Ese no es tu rol en su vida; es el del adulto responsable, su cuidador.

En este sentido, lo mejor para tu hijo es que cumplas siempre con este papel tan importante en su desarrollo. Claro, respetándolo pero sin tener miedo a armar una bronca si hace falta, regañarlo si lo amerita, castigarlo en casos extremos… Igual que demostrarle tu amor. 

Todo esto puede parecer una tarea imposible de realizar. Pero la educación, más que una serie de acciones en donde podemos hacer el bien o el mal, es un estar con los niños en el día a día. Si estamos tranquilos y contentos, ellos también lo estarán.

Lo principal es no dramatizar las cosas ni preocuparse demasiado. Si nos equivocamos hoy, lo compensamos mañana. Si estamos de mal humor y los tratamos injustamente, con pedir perdón y explicarlo ya queda todo arreglado.

El secreto está en tener un buen contacto con los hijos, un acercamiento profundo y verdadero. No basta con estar simplemente en la misma habitación, sino hacer el esfuerzo de escucharlos, mirarlos sin prejuicios ni rencores y aceptarlos tal y como son, en lo bueno y en lo malo.

Cuando existe este contacto profundo, los padres no tienen problemas para discernir qué hacer en cada situación, pues sienten las necesidades de sus hijos como si fuesen las suyas propias. El acercamiento genera comunicación y confianza, y con eso la educación se hace sola.

 

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Ser feliz con Síndrome de Down

Se puede ser feliz con Síndrome de Down,
la clave: ACEPTA Y AMA A TU HIJO.

La única forma positiva de vivir es aceptar plenamente a tu hijo y actuar. Cuando se acepta la nueva condición de vida, se piensa con más claridad y se buscan alternativas para asegurar que el pequeño tenga un buen desarrollo. Aceptar que un hijo ha nacido o nacerá con alguna capacidad diferente no es fácil y como papás deben entender que…

Ni mamá ni papá tienen la culpa, es una causa determinada genéticamente y no podían influir en la situación.

El niño tampoco tiene la culpa y merece que lo cuiden y atiendan lo mejor posible.

• Hacer mucha conciencia y sensibilizarse es clave.

Informarse sobre las terapias de integración y formación que permiten que los niños se incorporen a la sociedad.

• Pueden estimularlo con música, está comprobado que las melodías de Mozart reducen el estrés, la hiperactividad, ayudan a mejorar la coordinación del cuerpo y permite un mejor desarrollo de habilidades.

• Lo esencial es buscar ayuda temprana para que tu pequeño logre explotar al máximo sus habilidades.

• Deben hacer todo lo posible por darle una vida lo más cercana a la normalidad.

• Su misión como papás es informarse, atender y entender a su hijo y amarlo profundamente.

Quédate tranquila de que los niños especiales dan muchas satisfacciones, cariño y orgullo, y son capaces de hacer la mayoría de las cosas que otros niños; la diferencia radica en el tiempo que tardará en lograrlo y requerirá reforzar lo aprendido con frecuencia.

A pesar de las adversidades del día a día, tu pareja y tú no deben perder de vista que su capacidad de cuidar a su niño es muy grande.

Como mamá o papá, no dudes de ti ni de todo el amor que puedes darle a tu hijo.

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