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A mi hijo le da miedo ir al doctor

A mi hijo le da miedo ir al doctor

En algunos niños es común que les de miedo visitar al médico.

A mi hijo le da miedo ir al doctor

Tu hijo ya es consciente de qué es el cuerpo y sus funciones: sabe que bajo la piel hay huesos, músculos, venas… y que el cuerpo funciona como una «máquina» a la que hay que cuidar (alimentar, lavar, proteger del frío y el calor) para que no se dañe.

¿Tu hijo no puede dormir?

Mi hijo tiene miedo de ir a dormir, ¿qué hago?

Visitas al pediatra

Las visitas al pediatra se vuelven cada vez más esporádicas. Recuerda que hace un par de años, entre revisiones, vacunas y toda la colección de virus típicos de la edad, pasabas largos ratos en consulta. Ahora, el tipo de problemas médicos cambia. A partir de los cuatro años las infecciones virales disminuyen en frecuencia (aunque no se libran de las gripes y los catarros), las afecciones respiratorias mejoran (porque madura el sistema respiratorio e inmunológico) y empiezas a tener las primeras consultas por golpes o alergias.

Quizá tu hijo ahora se enfrente a un panorama impactante (¡el rojo asusta!) que pasa a formar parte del día a día en el colegio y, por tanto, a engrosar la lista de temores de los pequeños más impresionables.

¿Puede ser el caso de tu hijo?

Los miedos más comunes en los niños

 

Tips para calmar la angustia

  1. Y es que la falta de costumbre y la aparatosidad de ciertos accidentes hace que a su edad la idea de ir al hospital o simplemente hacerse daño o sangrar sea vivida con ansiedad y temor. Por eso, además de quitarle el miedo al asunto en la medida de lo posible, es importante enseñar a tu pequeño a respirar en situaciones de angustia (tomando mucho aire de una vez y soltándolo muy despacio, como si soplaras una velita que no se apaga) y a «distraer su pensamiento» (es decir, a retirar la atención del dolor o la herida sangrante y pensar y hablar de cosas que nada tengan que ver con ello) mientras llega la atención médica.
  2. Dile que lleve a la consulta a su peluche o juguete favorito para que lo acompañe.
  3. Jueguen al doctor y con sus diferentes juguetes «vayan a consulta», «cúrenlo» para que vea que es para bien.

Habla con tu hijo sobre los beneficios de ir al doctor y cómo lo ayuda a estar sano para poder jugar, bailar…

¿Tu hijo le tiene miedo a las inyecciones?

Foto: Getty Images

Cuida la salud de tu hijo…

Tips para mejorar la alimentación de tu hijo y prevenir la obesidad

 

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Ser Mamá

Llorar ayuda a bajar de peso, dice estudio

¿Eres de las que cuando se siente estresada, enojada, frustrada… llora? Felicidades, tienes una gran probabilidad de bajar de peso fácilmente por llorar.

Un estudio científico realizado por el Centro médico St. Paul Ramsay, publicado en American Journal of Ophtalmology reveló que las lágrimas liberan un trío de hormonas que contrarrestan el aumento de peso.

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Estas hormonas son prolactina, adrenocorticotrópica y leucina encefálica y entre sus funciones está la de contrarrestar los efectos del cortisol, sustancia que segrega el cuerpo por estrés y que causa el aumento de grasa corporal.

¡Exacto! Solo cuando lloras a causa de una situación estresante es que tus lágrimas actúan en contra de la grasa que has acumulado y por ende, a favor de la pérdida de peso.

En otras palabras, cuando lloras porque tu hijo o tu esposo te hicieron enojar mucho (o tienes alguna emoción «negativa» como tristeza, angustia, soledad), por ejemplo, tu cuerpo quema calorías y de este modo, bajas de peso.

Ahora sabemos por qué cuando estamos tristes o con mucha pena, solemos bajar de peso. Y en tal caso… aplica el dicho de «gordita, pero feliz». ¿O no?

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FOTO GETTY IMAGES

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Ser Bebé

Desde recién nacido, ya tendrá sus primeros miedos, ¡ayúdalo a superarlos!

Desde recién nacidos experimentamos nuestros primeros miedos; estos provienen de la angustia, que es una de las principales fuentes de malestar emocional porque significa la amenaza de algo contra nuestra integridad. Los bebés y los niños aún no cuentan con los recursos necesarios para enfrentar sus miedos, apenas los están adquiriendo; de hecho, se hacen de ellos gracias a su papás. Por ello, es importante que tú conozcas estos primeros miedos que tu hijo experimentará desde su nacimiento.

DESDE LOS PRIMEROS DÍAS DE NACIDO

MIEDO A NO SOBREVIVIR

El cuerpo de un recién nacido es muy frágil, su sistema inmunológico no está bien desarrollado; es vulnerable y dependiente. Él lo sabe, no a nivel cognitivo, sino sensorial. Por ello, experimenta angustia; desconoce si estará seguro o no, si sobrevivirá. Pero esto es algo que apenas descubrirá de la mano de mamá y papá.

Paty Osuna explica que los bebés perciben el malestar en general, el problema es que ellos aún no se lo pueden explicar, mucho menos expresarlo. “Nace el bebé y lo que siente fuera del útero materno es frío, demasiada luz, muchos sonidos; afortunamente, la inmadurez de su sistema nervioso le permite dormirse pronto, queda fuera de circulación, pero de todas maneras, los estímulos que siente son muy intensos para él por su pequeñez; cuando siente hambre, solo siente algo muy intenso en su cuerpo que no entiende, lo que siente es temor de no sobrevivir porque sus necesidades no están satisfechas; es una angustia que por sí mismo no puede solucionar”.

Justo aquí es cuando entra la función de la madre, o del cuidador. Es decir, esta dependencia del niño lo lleva a exigir lo que necesita y el trabajo de sus cuidadores es satisfacerlo. En este sentido, cuando sus cuidadores (madre, padre, abuelos, nana) responden a sus necesidades básicas, él desarrolla la confianza de que todo va a estar bien, la esperanza. Aprende a superar este primer miedo porque poco a poco, se va dando cuenta de que sí sobrevivirá, pues sus necesidades básicas están siendo satisfechas. No hay riesgo.

Tu ayuda para que supere este miedo

  • Sintonízate con tu bebé. Responde empáticamente a él, ponte en sus zapatitos para intuir qué necesita: ser arropado, cambiado de pañal, alimento, dormir, estar en brazos…
  • Dale afecto. El sistema nervioso nos hace experimentar placer ante el contacto físico; tu bebé lo necesita más porque está en una etapa sensorial. Entre más placer sienta, más seguro se percibirá.

ENTRE EL PRIMER Y SEGUNDO AÑO DE VIDA

MIEDO A PERDER A MAMÁ O PAPÁ

A esta edad, el bebé aprende que hay un otro que se hace cargo de él y en quien puede confiar porque satisface sus necesidades, por lo que comienza a crear un vínculo muy importante con esa persona y nace la angustia de perderlo. Para el bebé es vital saber que esto no ocurrirá.

“Los bebés no tienen la noción a nivel neurológico de que si alguien desaparece de su vista, sigue existiendo; por ello, cuando deja de ver al sujeto es como si desapareciera, lo perdiera. Solamente, conforme se va dando la constancia de la presencia reconoce que esa madre o padre o abuelo, aunque salga de su campo visual, sigue con él; entonces va quedando convencido de que puede confiar.

Además, su campo visual empieza a cambiar por simple maduración; pero este proceso se puede ver afectado en el terreno psicológico cuando hay una pérdida importantísima en esta etapa de vida, mal trabajada. Lo que significa que aunque su cerebro tenga la capacidad de entenderlo, va a desarrollar el miedo al abandono.

Tu ayuda para que supere este miedo

  • Evita los abandonos, asegúrate de que su cuidador sea el mismo durante esta etapa, al menos. Cambiar de nana con frecuencia, o llevarlo unos días con los abuelos paternos y otros con los maternos, luego con la cuñada y enseguida con la hermana, no le ofrece constancia ni seguridad. Tu pequeño necesita vínculos y ahora está formando uno especial con su cuidador.

MIEDO A NO SER AMADO

Entre los tres y cinco años de edad, los niños están viviendo la plena etapa de la disciplina, aprendizaje de hábitos, el control de esfínteres… Esto los hace sentir ávidos de aprobacion, lo que les causa la angustia de no ser aceptados y el miedo a ser rechazados; que su cuidador constante lo deje de querer. “Es un momento en el que los niños se sienten muy culpables fácilmente.

Por ello, el mensaje que deben recibir de sus papás, abuelitos y cualquier otra persona cercana es que lo quieren aunque sea muy travieso, o haya roto un objeto. Necesita tener claro que eso no condiciona su amor y sentir confianza en el amor que las personas sienten por él: ‘pase lo que pase, de todas maneras eres mi hijo y yo te voy a seguir queriendo’”.

Tu ayuda para que supere este miedo

  • Hablar de los sentimientos. Muchos adultos no saben reconocer lo que sienten porque no pudieron hablar de lo que sentían de niños; saben que se sienten angustiados pero no logran entender la razón, es porque no pueden ponerlo en palabras. Procura hablar con tu pequeño de lo que siente, sobre todo cuando viva algún episodio estresante, como la entrada a la escuela.

Lo indeseable

  • Cuando una persona no confía en que la aman, desarrolla mecanismos de huida para no vivir el rechazo: tiene severos problemas para concretar las relaciones de pareja o amistades largas y duraderas; se le dificulta la cercanía emocional porque está convencida de que nadie tolerará su oscuridad ni la aceptará