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¡Mi hijo quiere ser cantante!

¡Mi hijo quiere ser cantante!

Imitar al cantante de moda y a todos los artistas que ven en la pantalla es una de las cosas con las que más se divierten los niños  y, en muchos casos, es a partir de ello que descubren sus dotes artísticas y su gusto por desarrollarlas.

¡Mi hijo quiere ser cantante!

Tal vez, en un principio parezca sólo un juego el que tu hijo agarre la botella de shampoo como micrófono durante el baño, o quiera actuar como cierto cantante y hasta se aprenda la letra de sus canciones. Esto puede tratarse del inicio de una fijación artística que puede volverse un hobbie que le ayude a desarrollar otras aptitudes, o también un talento que pueda desarrollar en lo profesional.

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¿Por qué apoyar a tu hijo si quiere ser cantante?

El canto en niños tiene grandes beneficios, como:

  • Desarrolla el habla de forma más adecuada
  • Mejora su conducta social y comportamiento frente a la agresividad
  • Es una actividad relajante y libera del estrés
  • Les facilita expresar mejor sus emociones
  • Los hace más sensibles
  • Estimula la memoria y la concentración
  • Mejora las capacidades vocales y auditivas

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Cómo estimular la creatividad de mi hijo

¿Qué puedo hacer para apoyar a mi hijo cantante?

Si ves que tu hijo tiene la inquietud de cantar e ir más allá para desarrollar este talento, tu apoyo es indispensable para que se sienta seguro de su sueño. Te damos los siguientes tips:

Inscríbelo en un coro
En este tipo de grupos, los niños aprenden mucho sobre iniciación musical. Ya sea en su escuela, u otro grupo, puede aprender muchísimo y desarrollar cualidades vocales y auditivas.

Inícialo en un instrumento 
Saber tocar algún instrumento musical es básico para que un niño se desarrolle en el área del canto. Si todavía es muy pequeño, puede iniciar con instrumentos de percusión (pandero, tambor o un triángulo). Si ya es un poco mayor, la guitarra o el piano son ideales para él.

Llévalo a actividades artísticas
Pueden ser desde conciertos instrumentales, corales, o incluso de danza o teatro. La intención es que se familiarice con el mundo musical y pueda descubrir que el mundo de la música tiene un gran alcance.

Haz con él sesiones de escucha
Aprovecha los momentos en casa como la hora del baño o la comida para poner música y canciones que lo relajen y pueda disfrutar.

Inscríbelo a un concurso
Si tu hijo se siente preparado, no dudes en motivarlo para probar su talento. Entre más se familiarice con un escenario, mejor.

Las actividades artísticas tienen muchas recompensas y ayudan a fortalecer la confianza en sí mismo.

¿Tu hijo quiere ser cantante?

Foto: Getty Images

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8 claves para enseñar a tu hijo a disfrutar el arte

Que tu hijo pequeño disfrute del arte no es una utopía. Estas son diez ideas para que, poco a poco, vaya asimilando las actividades artísticas como parte de su mundo. 

No lo obligues. 

Por supuesto, si tu hijo no quiere ir, no lo obligues. Ni mucho menos se te ocurra cambiarle un plan superapetecible (jugar con sus amigos, ir al cine…) por ir a ver esculturas y cuadros. Con eso sólo conseguirás que los odie.

Despierta su interés

No es cuestión de dar demasiadas pistas. Se trata de que tu niño sepa que va a ir al museo, pero no que conozca al detalle qué va a ver allí. De esta forma, das lugar a la sorpresa, al descubrimiento. Lo importante es que despiertes su interés, ahí entra en juego tu creatividad.

Relaciona el arte con su día a día

Para que se divierta, tiene que ver cosas que pueda reconocer. Debes ser muy hábil para explicarle a través de su experiencia. Por ejemplo, si están viendo Las Meninas, pregúntale qué ve él ahí. Quizá lo que más le llame la atención sean las faldas tan raras que llevaban. Entonces coméntale que la moda cambia, que cuando se pintó el cuadro, las mujeres usaban ese tipo de faldas y los hombres trajes como el que lleva ese señor que sale en la imagen, el propio Velázquez. Bien, una vez que lo hayas  enganchado, ahora sí puedes hablarle del pintor, de por qué pintaba para los reyes, de…

Aún no inviertan tanto tiempo 

El recorrido por el museo no debería durar más de una hora. No puedes esperar que un niño esté atento (ni entretenido) durante más tiempo. No se trata de verlo todo, ni iquiera de ver mucho, sino de disfrutar del arte. Escoger unas cuantas obras y explicársela con interés es lo mejor para que tu pequeño vaya agarrándole gusto a esto del arte. ¿Que no tienes un museo cerca? No te preocupes, también hay arte en edificios,  en iglesias, estaciones, ruinas… Si le buscas, seguro algo te quedará cerca.

No importa el conocimiento sino el disfrute

No es fundamental que los niños salgan del museo con muchos conceptos académicos. Lo importante es que disfruten y aprendan a mirar las obras. Y para ello es importante que utilices un lenguaje que sean capaces de entender. En los museos, los responsables de las visitas organizadas para niños tienen un buen truco para captar su atención y para que comprendan sus explicaciones: utilizar muchos sinónimos.

No lo hagas obligación

Si ves que ha perdido interés y no es capaz de retomarlo, lo recomendable es dejarlo para otro día o hacer un descanso y jugar un ratito a algo. Pero fuera del museo, en el jardín… nunca en la misma sala donde están viendo las obras. O qué tal, tomar un refresco y luego seguir. Ir al museo no es como ir a la escuela, no es obligatorio. Si tu pequeño cree que disfrutar del arte es otra tarea más, no conseguirás que le guste de verdad.

Haz que participe

¿Qué ves aquí? ¿Puedes encontrar un burrito en el cuadro? Conseguir que interactúe con las obras es la mejor forma de inculcarle amor por el arte. De hecho, casi todas las pinacotecas que ofrecen programas infantiles tienen talleres donde los niños ponen a prueba su destreza.

Haz del arte un encuentro de familia

Está claro que si tú o tu pareja no son aficionados ni disfrutan de la visita, difícilmente van a poder transmitir a su niño entusiasmo. Por eso, estaría bien que el museo fuera una especie de encuentro familiar, algo de lo que disfrutara toda la familia.

Si los niños no disfrutan, no amarán el arte. A estas edades, lo que más les emociona hacer es jugar, reír, moverse, sentirse grandes, descubrir…
y si lo pueden hacer en un museo, les gustará.