Categorías
Padres e Hijos

Cuándo debes decirle NO a tu hijo

Negarle algo a tu hijo puede resultarte difícil varias veces, pero hay ocasiones en que debes decirle NO a tu hijo por su bien. Mira…

Cuándo debes decirle NO

Como mamá o papá quizá quieras decirle a tu hijo sí a todo, cumplir sus exigencias, necesidades y hasta caprichos; parece sencillo si se hace en nombre del amor, sin embargo, hacerlo en todas las ocasiones podría perjudicarlo de por vida.

A continuación te presentamos seis situaciones en las que, definitivamente, tu respuesta debe ser NO, por más que tu corazón quiera que digas que sí.

SI LASTIMA A ALGUIEN

Ya sea un animal, amigo o hermano, no debes permitir que tu hijo hiera, por poco que parezca, a una tercera persona. Con ello fomentas la violencia como una herramienta para convivir en sociedad.

BULLYING

El bullying verbal o físico debe ser erradicado en quienes lo ejercen. Enseña a tu hijo a no hacerlo, pero también en no permitirlo y contarte los casos de los que haya sido testigo para que alertes a otros padres y maestros del asunto.

QUIERE SOLTAR TU MANO

Especialmente cuando se encuentra en lugares en los que pasan autos y los conductores podrían no verlos, o en donde haya gran cantidad de gente y sea sencillo perderlos o que los roben.

DESTRUYE COSAS

No está bien que los niños rompan sus juguetes o ropa, y mucho menos que lo hagan con los de alguien más. Habla con tu hijo seriamente sobre esta conducta y muestrale que es reprobable que la haga.

PORTARSE MAL EN PÚBLICO

No obedecer, correr, hacer berrinches, etc. en lugares públicos no es correcto. Muestra a tu hijo que no solamente su comportamiento es molesto para el resto de las personas que están en el lugar, sino que puede ser peligroso para su integridad física, por ejemplo, puede resultar lesionado si corre en un restaurante.

IRSE CON ALGUIEN

Debes dejar bien claro a tu hijo que no debe irse con alguna persona, extraña o conocida, sin tu consentimiento expreso.

Te invitamos a leer también: 

Aprende a decir a tu hijo «No» con autoridad, pero sin imponer

FOTO GETTY IMAGES

Categorías
Ser Mamá

Situaciones en las que decir NO a tu hijo es lo mejor

Para evitar conflictos, accidentes o malos entendidos, por su seguridad, bienestar, ¡su propia vida!, hay situaciones en las que decir No a tu hijo es lo mejor. Aunque te puedas sentir un poco culpable, tu corazón se haga chiquito o te cueste mucho mucho trabajo el NO. Ante estas situaciones, no cedas. 

Como mamá siempre querrás lo mejor para tu hijo y muchas veces te es difícil darle un no como respuesta. Siempre procuras satisfacerlo en sus deseos sean cuales sean las situaciones.

Pero hay ocasiones en las que es fundamental negarle ciertas cosas. Según la psicóloga infantil Laura Markham, un niño se cierra cuando sus padres le dicen que no a todo, pues sienten que sus iniciativas son descartadas.

Sin embargo, la misma psicóloga recomienda que es esencial imponer límites en ciertas circunstancias y situaciones. Ella te orienta con 8 situaciones en las que deberías mejor decir NO a tu hijo.

Situaciones en las que decir No a tu hijo es lo mejor

Cuando quiere soltar tu mano

Si están de compras en algún supermercado y están por descender del automóvil para acercarse al centro comercial, es de suma importancia no soltar la mano de tu hijo a pesar de que exija lo contrario.

Los niños son muy pequeños y los conductores podrían no verlos. Debes decirle a tu hijo que no puede soltar tu mano hasta que llegue a un lugar seguro.

La psicóloga Markham sugiere utilizar palabras como «No corras en el estacionamiento, no lejos de mí. Podrías morir».

Cuando agrede a alguien mas

Muchas veces los niños son inconscientes de la gravedad de sus actos. Por ejemplo, en ocasiones no se dan cuenta cuando lastiman a un perrito o gatito, por decir un ejemplo.

Cuando así suceda es una situación digna de un rotundo no, pero con un poco de suavidad, por ejemplo: «Pobre gatito, pobre perrito. Sé amable con ellos», recomienda Laura Markham.

Cuando arruina las cosas de alguien más

«Las pertenencias y las cosas de los demás deben de respetarse», orienta a decir la psicóloga.

Cuando le enseñas a tratar con desconocidos

Es fundamental que se le diga a tu hijo  que nunca, bajo ninguna circunstancia, debe irse con desconocidos ni con ningún adulto al cual sus padres no les haya dado la autorización para estar con ellos.

Cuando viajan en avión

Las aerolíneas cubren ciertas normas y reglamentos que se deben de cumplir al pie de la letra cuando de viajar se trata.

Dado que un avión es un área común, los niños no deberán patear los asientos delanteros ni jugar con las mesas ni hacer mucho ruido. Si el menor es muy inquieto, lo ideal es otorgarle algo para que se entretenga.

Un paseo por la cabina es una buena idea siempre y cuando esté permitido.

Por Rodrigo González

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer también:

10 claves para educar a tu hijo

 

Categorías
Ser Familia

¿Tus suegros insisten en decirte cómo educar a tu hijo?

Suelen presionarte, criticarte, exigirte, limitarte… Sin duda, cuando los suegros se entrometen en como educas a tu hijo crea una relación familiar un tanto compleja. ¿Qué puedes hacer, cómo puedes crear y mantener con ellos (y tu pareja) una buena relación familiar?

Lo mejor es hablar. Es el consejo que todo mundo da, sin embargo, es normal que nos dé pena, ocurre que no queremos problemas ni herir susceptibilidades. No te angusties tanto, la verdad es que el resultado depende mucho de cómo pidas las cosas y de que antes de hablar, escuches y empatices con tus suegros.

Por ejemplo, suele pasar que cuando los abuelitos, por ejemplo, te dicen: “No lo regañes, déjalo ir a jugar, no está bien que le des de comer eso…”, no son conscientes de que la crianza te corresponde a ti (y a tu pareja) y de que están invalidando tu autoridad, de hecho, quizá ellos piensan que están haciendo un bien a su nieto.

En tanto, bajo este mismo ejemplo, quizá los papás no comprenden que cuando los abuelos cuidan de su hijo, también deben ser una figura de autoridad frente a ellos.

En caso de que ellos no cuiden a tu hijo y aún así suelan entrometerse en como tú lo educas, lo más recomendable es que hables con tu pareja para que sea él quien delimite los límites a sus papás, finalmente, recuerda que él los conoce mejor que tú y sabrá cómo acercarse a ellos sin causar conflictos o malos entendidos.

TU TAREA: ponerte de acuerdo. Siéntate a platicar con tus suegros, junto con tu pareja, y entre todos definan las pautas de la disciplina (pueden hacer un plan de tareas,
permisos y límites a seguir); lo más importante es establecer qué le toca hacer a mamá, a papá y a los abuelos para lograr estas pautas (y también anótenlo).

Asesoría: Mtra. Lorena Mendoza Sosa, Terapeuta infantil y juvenil en NeuroIngenia.

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer:

Cuando tu pareja (o tú) tienen «mamitis», ¿qué hacer?

Categorías
Ser Pareja

¿Son papás separados? Claves para resolver los conflictos de cómo educar a su hijo

Aunque ya no estén juntos, su hijo los une en un equipo de trabajo. Por ello, necesitan llevar a cabo su trabajo en armonía; haciendo equipo en pro de su hijo. Les compartimos algunas claves que los ayudarán a resolver los conflictos de cómo educar a su hijo.

Ser papás ahora que ya no son pareja

Dejar de actuar en pareja es complicado porque después de un tiempo ya se han acostumbrado al otro. Ahora les toca entender que el otro es solo parte de un equipo de trabajo. En este proceso, la introspección ayuda mucho, darse el tiempo de vivir el duelo de la relación también; por ello, necesitan ser pacientes con ustedes mismos, así como muy conscientes de sus acciones y pensamientos porque pueden caer en sentirse con el derecho de pedir del otro algo que ya no es su obligación.

Estos tips pueden ayudarlos:

• El límite de sus peticiones aparece cuando al niño no le afectan, sino a ustedes mismos. Si alguno le presenta al pequeño cinco parejas en dos meses, hay un límite que poner y un tema que hablar; de lo contrario, cabe preguntarse si pudiera ser una intención escondida de poner trabas a la nueva relación del ex.

• Si alguno o ambos se dan cuenta de que no están teniendo la capacidad para negociar, acordar, reflexionar, seguir su vida, pidan ayuda a un profesional para que reciban orientación en esta crisis; este proceso terapéutico será individual. Es necesario que sean sinceros consigo mismos, porque conformar esteequipo de trabajo en pro del bienestar del niño amerita que cada uno tenga al cien toda tu capacacidad de decisión, asertividad, empatía y conciencia para que sea un buen elemento.

• Es válido decir “mejor ya no nos veamos” o tomarse un tiempo y espacio para asimilar que el otro ya no es la pareja. Aunque una cosa es no quererlo ver y otra es cortar la comunicacion, esto no es posible porque siempre habrá muchos acuerdos por hacer.

• Como en cualquier equipo, necesitan mantener una comunicación profunda, dentro de la cual lo más importante es no temer al conflicto. La comunicación no es informar, implica intercambio de opiniones, criterios, expectativas… por lo mismo, requiere de empatía, respeto, tolerancia, negociación.

Esto puede ser angustiante para ambos porque justamente su carencia pudo detonar la separación, además, ustedes vienen del conflicto y es algo que ya no desean más. Sin embargo, es parte natural de la interacción humana; lo seguirán viviendo, por lo que deben aprender a resolverlo: negociar para llegar a acuerdos, así como ceder para acordar.

Es contradictorio, pero lograrlo los ayudará a sacar adelante este proyecto llamado hijo. Les decimos las claves para saber resolver los conflictos:

1.Ejercita la capacidad de transmisión.

Muchas veces pedimos las cosas de formas inadecuadas, sin darnos cuenta de que nuestra entonación, mirada o postura transmiten un mensaje alterno al de las palabras; incluso el momento en que nos expresamos influye en lo que el otro interpreta.

Por eso, en la comunicación importa mucho que nos detengamos a pensar cómo y cuándo decimos las cosas; no es lo mismo “¡necesito que me traigas al niño ahora mismo!” que “te pido por favor que lleguen a las cinco para que el niño y yo podamos prepararnos para la escuela de mañana”.

2. Saber ceder.

En los acuerdos no se puede ganar todo, tampoco se debe perder todo; uno tiene que negociar bajo la idea de que no se va a ir con todo lo que esperaba, tampoco sin nada; se gana y se pierde. Cuando emprendemos una lucha de poder, lo que ocurre es que quien quiere ganar todo, ya la tiene perdido por adelantado.

Su hijo es la misión más trascendente que emprendieron juntos y que continuará durante toda la vida de ustedes y la de su pequeño; ambos serán siempre sus papás y él su hijo, esto nada lo puede deshacer. 

Asesoría: Florencia Bevilacqua, psicoterapeuta

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer: 

Así afecta a los niños un divorcio violento de sus padres

 

Categorías
Padres e Hijos

3 formas de controlar el enojo

Es muy normal que tras un día de mucho trabajo, tránsito y el montón de obligaciones te sientas rebasada y reacciones con enojo a la primera que te hagan: te dejamos estas efectivas formas de controlar el enojo.

Tu hijo tira la leche y tú, te enojas; no quiere ponerse la pijama y tú le gritas “no te lo vuelvo a repetir”; vaya, que cuando sientes enojo no te agrada siquiera que haga ruido en la casa. ¿Qué hacer?

Te interesa: Alimentos que te hacen feliz

Exprésalo

Cuando estás enojada lo primero que te ocurre es una reacción instintiva hacia la agresión muchas veces contra el primero que te irrite o haga algo que no te gusta (aunque sea tu hijo). Por supuesto, esto no es lo ideal porque entre el enojo puedes herir a tu hijo con palabras o golpes. Necesitas poner en palabras tu emoción: «estoy enojada porque… (ya quería llegar a casa a descansar y hubo muchísimo tránsito, por ejemplo).

Suprímelo

Esto ocurre cuando dejas de enfocarte en el enojo y optas por orientar tu atención en actividades que desfoguen tu energía: jugar con tu hijo, el gym, tener sexo…es  convertirlo en algo constructivo; calro que no se trata de “tragarlo” porque de hacerlo, en cualquier momento puedes explotar por complaeto o de poco a poco con actitudes pasivo- agresivas del tipoenjuiciamiento o control del otro: “ya te dije cariño que lo estás haciendo mal y ahora debes repetir la palabra 100 veces”.

Déjalo ir

Es lo más difícil de lograr, para ello necesitas empezar a reconocer tus reacciones físicas del enojo para, poco a poco, irlas controlando cuando aparezcan con tu respiración calmada y profunda. Por otro lado, lo mejor es hacer conscientes tus pensamientos negativos del momento para no alimentarlos: “estoy harta de que nadie me ayuda, de tener tanta responsabilidad…». Busca callar tales pensamiento ocupando tu mente con ideas que te sumen paz: “voy a abrazar a mi hijo, jugaré un rato con el perro, esta vez voy a respirar, yo puedo…”.

Cuando tu hijo esté en pleno berrinche, tengas una pelea de pareja, mucho trabajo, estés frente a cualquier situación que te despierte el enojo, recuerda estas técnicas y hazlas. En verdad te funcionarán, solo es cuestión de practicarlas.

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer:

Pensamientos positivos que te ayudan a ser mejor mamá

Categorías
Así Crece

«¿Quién soy, mami?», te decimos cómo ayudar a tu hijo a conocerse a sí mismo

Al plantear esta pregunta, entramos al terreno de la autoestima, así que en otras palabras, el tema de esta ocasión es cómo nutrir la autoestima de tu hijo de tal manera que lo ayudes a conocerse a sí mismo y al mismo tiempos a aceptarse y respetarse. ¿Empezamos? 

Cómo ayudar a tu hijo a conocerse a sí mismo

Este objetivo va mucho más allá de llamar a nuestros hijos campeón o princesa y es que si lo reflexionamos un poco ¿qué mensaje enviamos cada que les llamamos así? Claro que la intensión es que sean mensajes positivos, pero se nos escapa que llamar a un niño “campeón” constantemente, le manda el mensaje de que esperamos que siempre gane. ¿Quiere decir eso que siempre está a prueba?

¿No lo estamos predisponiendo para que ponga en primer lugar la lucha, el dominio, la competitividad y que quizá deje de lado otros valores como la compasión, la solidaridad y la generosidad? ¿Y qué hay de las “princesas”? Al llamar princesa a una niña ¿en qué estamos poniendo el acento? ¿En la belleza, el glamour, quizá la superficialidad? Claro que el concepto de princesas de hoy en día incluye ser guerreras, pero no dejan de ser estereotipos; lo mismo que los campeones.

Lo que realmente nutre la autoestima de un niño es recibir el genuino reconocimiento de todas las características que conforman su personalidad por parte de sus padres, TODAS. Esto quiere decir que realmente conozcamos a nuestros hijos, que nos involucremos con ellos, con sus deseos y necesidades, con sus sueños y temores.

¿Qué no eso forma parte de ser un ser humano? Conocer profundamente a nuestro hijo nos permitirá conocer sus cualidades y fortalezas para apoyarlas, así como identificar sus características negativas y sus debilidades (sí, por muy perfectos que veamos a nuestros hijos, también los tienen) para ayudarlos a manejarlas de la mejor manera posible.

Un riesgo que corremos como padres es pretender dar a nuestros hijos aquello de lo que carecimos en nuestra propia infancia; y no me refiero necesariamente a cosas materiales. Puede ser que de niñas nos quedamos con ganas de ganar alguna competencia de natación y nos empeñamos en que nuestra hija lo haga porque consideramos que es algo muy bueno.

O qué tal que de niños queríamos aprender a tocar algún instrumento musical e inscribimos a nuestro hijo a clases de piano también porque es muy bueno. Nadie en su sano juicio cuestionaría los beneficios que a la formación de los niños aportan el ejercicio o la educación musical, pero el error está en anteponer nuestras expectativas a las reales aptitudes y deseos de nuestros hijos. El panorama empeora cuando queremos dirigir los pasos de nuestros hijos por el camino que nosotros “sabemos que le conviene” o el que han recorrido miembros de generaciones anteriores de la familia.

Es todo un desafío mantenernos lo más neutrales que nos sea posible y acompañarlos a que descubran qué de la enorme riqueza que ofrece este mundo les hace felices, sin que les impongamos nuestras expectativas, sueños, deseos, etc.

En la medida en que podamos reconocer sus cualidades, virtudes, y habilidades propias, sin lamentar que no tengan aquellas con las que nosotros soñamos, estaremos enseñándoles a reconocerse y aceptarse tal como son; estaremos nutriendo y reforzando su autoestima y contribuyendo a que en un futuro no busquen desesperadamente la aceptación de otras personas, pues habrán recibido el mensaje de que así como son, su genuina forma de ser, está muy bien.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer también:

Enseña a tu hijo a no ceder a los chantajes de sus amigos

Categorías
Así Crece

¿Cómo enseñar a un niño a resolver sus problemas él solo?

En realidad, nunca estará solo, porque tiene el apoyo de su mamá y de su papá. Pero, es importante que tu hijo vaya aprendiendo a ser independiente y resolver sus problemas, que a esta edad suelen ser del tipo: mi hermano rompió mi juguete, mi amigo ya no me habla, perdí mi lapicera, o hasta un niño en la escuela me molesta.

Con esto no debes creer que los problemas de tu hijo son «pequeños o de poca importancia». Para él, cada una de sus vivencias tienen un carácter muy emocional porque recuerda que aún no reconoce ni puede poner bajo control sus emociones, por eso los niños tieneden a reaccionar impulsivamente e intensamente.

Tampoco significa que por muy pequeño que sea tu hijo, debes resolverlos tú imponiendo tu autoridad. Debes intervenir lo menos posible, observar cómo se desenvuelve y acudir si demanda tu apoyo. En estos casos es mejor que lo guíes con preguntas para hacerle pensar en soluciones:

«¿Qué crees que podemos hacer para que Laura se enconte contigo?». Le ayudarás a encontrar respuestas, fomentarás el diálogo y la comprensión del otro. Tu actitud es vital. Si un niño le quita la pelota al tuyo y le recomiendas: «Ahora se la quitas tú y no juegues más con ese niño», le estarás enseñando a abandonar las relaciones al primer desacuerdo.

Es posible, incluso, que él no le hubiera dado importancia a que le quitaran el juguete. O que sí le interesó y no supo cómo recuperarlo. No obstante, la mayoría de las veces los niños resolverán solos sus conflictos.

Ayuda a tu hijo a…

  • Expresar sus opiniones y sentimientos: «Últimamente siempre te pones de malas a la hora de ir a dormir, ¿quieres que hablemos y busquemos una solución?». «Me parece que no te gusta que hable por teléfono mientras estamos juntos, ¿quieres que lo platiquemos?».
  • Decir «no» con educación y respeto. Si no quiere ir a visitar a la abuelita, debe sentirse libre de poder manifestarlo sin que nadie lo presione ni se enoje. Tu labor es enseñarle a decir «no» con respeto, sin enojos: «No quiero ir, abuelita, muchas gracias, pero ahora no se me antoja».

Por Felipe Salinas

Categorías
Así Crece

¿Demasiado generoso y bueno (con los amigos)? Tu niño necesita aprender a decir No.

Parece que siempre quiere agradar, no defiende sus cosas y es incapaz de decir no. ¿Qué le pasa?

Hay niños que parecen doblegarse siempre a la voluntad de los demás y, aunque todos deseamos que nuestros pequeños sean solidarios y amables, hay momentos en los que tanta bondad se convierte en un problema (sobre todo para su autoestima): siempre acaba jugando a lo que quiere su amigo, reparte el almuerzo con medio salón o se lleva un buen regaño porque sus compañeros lo convencieron para que escondiera la chamarra de la profesora.

No defender sus ideas o sus cosas (que no es lo mismo que ceder de vez en cuando) no tiene que ver ni con la timidez ni con la bondad, sino con la falta de asertividad, que es la capacidad de defender las posturas personales.

En ocasiones les cuesta pronunciar «no» porque no saben argumentar bien su negativa o porque los demás niños inician un debate del que es difícil escapar («pero si solo es un muñeco, tienes muchos más», «yo te regale el otro día una estampa y era mi favorita» o «dice mi mamá que debemos compartir»).

Hay que explicarle a tu hijo que, en ocasiones, puedes decir «no» a los demás sin tener que justificarse demasiado; por ejemplo: «Estos muñecos son especiales para mí y no los regalo». Dejarlo ejercitar sus negativas en casa es clave para que aprenda a expresar «no» cuando sea necesario fuera de ella. Una cosa es ayudar a alguien cuando lo necesita o hacer un favor a un amigo, y otra muy distinta es hacerse cargo constantemente de los problemas de los otros.

Además de explicarle esta diferencia a tu hija, debes ayudarla a entenderlo con tu ejemplo, intentando no sobreprotegerla y contribuyendo para que comprenda que una cosa es «ayudar a alguien» (por ejemplo, si un día se le rompe a la abuelita el paraguas de camino a casa, le prestarán el suyo con todo cariño) y otra muy distinta es hacerse cargo constantemente de sus cosas (hacerle la tarea porque se quedó jugando hasta tarde u ocuparse siempre de recordarle dónde deja las cosas que luego no puede encontrar).

Una de las lecciones que tu hijo debe aprender durante la infancia es que él –y nadie más que él– es el responsable de sus acciones y sus decisiones. Así, cuando alguien le pida que haga alguna travesura, es su decisión hacerlo o no y, por tanto, le corresponde asumir las consecuencias.

Por eso, siempre que puedas, debes intentar sugerir a tu hijo (en vez de ordenar) que haga o deje de hacer determinadas cosas (recoger los juguetes antes de ir al cine, echar la ropa sucia al cesto, bañarse y ponerse la pajama sin hacerse el remolón para tener más rato de juego antes de irse a dormir…), dejándoles a ellos la posibilidad de decidir y comprobar por sí mismos las consecuencias de sus decisiones.