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Su primer resfriado

Los meses más fríos del año suelen traer el primer resfriado del bebé; es normal que en su primer año de vida, tu bebé lo padezca

 

Por Armando Ayala

 

Algunas veces los síntomas vienen acompañados de un leve aumento de la temperatura, que te preocupará. Sin embargo, y salvo que se presenten complicaciones, un resfriado no se considera una enfermedad grave. Tu hijo lo superará sin problemas.

 

SÍNTOMAS

La mayoría de estas infecciones virales suelen ser leves y afectan las vías respiratorias altas: nariz y faringe. Los síntomas del resfriado son nariz obstruida, secreciones fluidas, ligera pérdida de apetito, estornudos o tos y, en ocasiones, aumento de la temperatura corporal.

Si tu bebé empeora y presenta los siguientes síntomas, corre al médico, máxime si es menor de seis meses:

Tos persistente

Está intranquilo

Pierde completamente el apetito

Se salta varias comidas

Hace mucho ruido al respirar

Tiene 38 oC de fiebre

 

¿ANTIBIÓTICOS, SÍ O NO?

No existe ningún tratamiento farmacológico contra el resfriado. Los antibióticos sirven para curar las infecciones bacterianas y la causa de los catarros son los virus. Este padecimiento suele resolverse por sí mismo en una semana. Por regla general, los enfermos empiezan a mejorar a partir del cuarto día.

ASÍ SE CONTAGIA

En el ambiente que respiramos hay miles de gérmenes y virus; los pequeños no están libres de contagiarse con alguno. En los primeros 12 meses de vida el sistema inmunológico de tu bebé no está lo bastante maduro todavía y eso lo hace vulnerable.

Por contacto con las manos de personas enfermas (incluidos los hermanos) y, sobre todo, si besan al niño, estornudan o tosen cerca de él.

En la guardería tiene mucho más contacto con los virus, ya que por buena que sea la higiene de la escuela, siempre asiste algún niño enfermo que puede contagiar al tuyo.

 

¡AUXILIO!

Nariz tapada, estornudos, tos, fiebre… ¿cómo ayudarlo?

Si tiene la nariz tapada puedes aliviarlo con un suero fisiológico en cada fosa (disuelven el moco y facilitan la limpieza).

Después extrae las secreciones con una perilla de goma o un aspirador nasal de tubo.

Evita que tu hijo sude: cubrirlo demasiado es un error.

No expongas a tu bebé a cambios bruscos de temperatura.

Si la temperatura de tu casa no supera los 20 o 22 oC, ventila su habitación a diario.

No fumen delante del bebé: el humo del tabaco irrita sus vías respiratorias.

Evita lugares cerrados con mucha gente.

En tu hogar, lávense bien las manos antes de tocar al niño.

No permitas que lo acaricie o bese cualquier persona, y mucho menos quienes estén agripados.

Los bebés que toman leche materna gozan de una mayor inmunidad comparados con aquellos que se alimentan con leche artificial, de fórmula, ya que la primera provee a los infantes de muchas defensas.

Si el ambiente de tu casa resulta muy seco, coloca un humidificador. Este aparato mantiene un grado óptimo de humedad y contribuye a aliviar la nariz tapada.

 

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO POR PRIMERA VEZ EN LA EDICIÓN DE NOVIEMBRE DE LA REVISTA PADRES E HIJOS

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Vómitos en los niños

Es un problema muy común en la infancia y debes conocer los motivos para ayudar a tu niño

 

Edición Mayra Martínez Asesoría Dr. Manuel Moreno Villares

 

El vómito o expulsión por la boca del contenido del aparato digestivo es un problema muy frecuente en los niños. Es recomendable que a pesar del desastre en ropa, piso o cualquier superficie, acompañes a tu hijo en esta desagradable experiencia con serenidad. Si le demuestras cariño, le infundirás tranquilidad.

SÍNTOMAS DEL VÓMITO

Es normal que antes de vomitar, tu pequeño…
Se sienta mal
Tenga dolor de estómago
Se ponga pálido
Padezca sensación de mareo.
Tenga fiebre ligera.
Presente diarrea.

 

 

8 TIPS PARA AYUDAR A TU HIJO

Observa su estado general (bien, decaído, molesto, enfermo…) y si el vómito se acompaña de otros síntomas como diarrea, dolor de cabeza o estómago, visión borrosa, erupción en la piel y sangre en las heces.

Lleva un registro de los vómitos, es decir, cuándo ocurren: antes o después de ir a la escuela, en época de exámenes, en vacaciones, tras comer cierto alimento…

Consulta al pediatra, no lo automediques.

Evita la deshidratación (pérdida de agua y sales minerales). Si le ves los labios y la boca resecos, tiene la lengua pastosa, ausencia de lágrimas, está adormecido, tiene llanto excesivo y no moja los pañales, recurre al suero oral; si no lo asimila, llévalo a urgencias lo antes posible.

Espera una hora antes de darle algún alimento, nunca lo obligues a comer.

Si toma pecho, continúa ofreciéndoselo; le ayudará porque contiene todo lo necesario para evitar la deshidratación.

Si piensas que es por estrés, interésate en sus problemas; escúchalo y eso lo ayudará a mejorar.

Posterior al vómito, por dos días dale una dieta blanda (arroz blanco, pescado hervido, puré de zanahoria, manzana rallada…).

 

 

CAUSAS

Un empacho por haber comido más de la cuenta.

Síntoma común de infección de estómago.

Estrés en el colegio o casa.

Alergia o intolerancia a algún alimento.

 

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Miedo a los extraños

El mes pasado era un niño sociable y, de repente, ahora llora si lo dejas con alguien más y se muestra desconfiando hasta con sus tíos. ¿Será una cuestión de carácter o una fase más del crecimiento?

 

TEXTO: Jessica López Cervantes    ASESORÍA: Silvia Yankelevich   FOTOS: iStock

 

Los niños empiezan a sentir temor hacia los extraños cuando pueden identificar diferencias, cuando aprenden a comparar lo que conocen y lo que no. Y ante esto, ¿qué podemos hacer? Pues en realidad, poca cosa: estar atentos y respetar sus deseos. Esto ocurre desde los siete y nueve meses. Es una fase que la mayoría de los niños vive, y no sólo eso: es bueno que suceda. Lo confirma Silvia Yankelevich: “Hay que permitir que los niños tengan miedo a lo desconocido porque, al final del día, está en juego su propia individualidad y su capacidad para hacer elecciones”.

 

Además, no conviene olvidar que a los adultos tampoco nos gustan todas las personas. Pero a diferencia de los niños, nosotros tenemos mecanismos de defensa adecuados y podemos racionalizar, explicarnos a nosotros mismos un rechazo determinado. Otra cosa: es un error creer que n niño que se muestra temeroso ante los desconocidos o que de repente rechaza a alguna figura familiar (puede ser incluso a su papá) está pasando por una “mala etapa”, porque no lo es. Ese miedo y rechazo a las personas ajenas a su mami representa un avance en su madurez.

 

 

¿QUÉ HACER?

Permanece junto al pequeño cuando aparezca gente nueva. Es normal que los niños se muestren más temerosos frente a los desconocidos cuando sus papás no están cerca.
Saluda a las personas que se acercan de manera amistosa con sonrisas y con un tono de voz positivo.

 

Dale tiempo cuando se encuentre en un nuevo entorno y con gente distinta; no trates de empujarlo a jugar o ser sociable porque eso es “lo correcto”. Respeta sus tiempos.
Lleva a los nuevos entornos (la guardería, la casa de los abuelos…) un juguete de casa, algo que le sea familiar y le haga sentirse acompañado.

 

Sugiere a las personas que no conoce que se aproximen de manera delicada y suave, sin tocar o tomar en brazos al niño a la primera de cambio.

 

Presta atención a las reacciones de tu niño y responde a ellas. Si llora o se siente incómodo con alguien nuevo, debes tranquilizarlo, consolarlo e intentar la aproximación en otro momento más oportuno.

 

Nunca te vayas a escondidas o sin despedirte cuando lo dejes con otra persona. Aunque parezca lo más sencillo y creas que así evitarás llantos o berrinches, tu pequeño se puede sentir confundido y hasta traicionado cuando se dé cuenta de tu ausencia. Es mejor despedirte y asegurarle que va a estar bien y que habrá un reencuentro en un lapso de tiempo.

 

Prepáralo un momento antes si va a conocer a una nueva niñera o si la que ya conoce se quedará con él un rato. El entusiasmo y la seguridad con que los papás transmiten este tipo de información es más importante de lo que solemos creer.

 

Prométele hacer algo que le guste cuando regreses, como leer un libro juntos, jugar, preparar una receta…

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Miedo a la separación

Esta es la razón por la que tu bebé llora cada vez que te vas

 

EDICIÓN: Jessica López Cervantes

Hoy sabemos que los bebés (y también los adultos) tienen una necesidad de contacto humano, de un vínculo afectivo, que es independiente de la necesidad de comer e igual de fuerte. ¿Por qué existe esta demanda? Por instinto de sobrevivencia; es decir, pedir comida, como buscar a su mamá, no son fruto de un razonamiento, sino conductas desencadenadas por una causa concreta: sentir el estómago vacío o notar que mamá no se encuentra a su lado.

 

Instinto sobre razón

Tú tienes la misma conducta y el mismo instinto: por nada del mundo abandonarías a tu hijo. Si no tuvieras casa, muebles ni ropa, si vivieras en la selva con tu hijo, jamás se te ocurriría dejarlo en el suelo, ir a buscar comida o a pasear y volver a recogerlo al cabo de unas horas. Pero, claro, ahora la vida es muy distinta. Tu niño está abrigado, protegido… te vas de compras, a trabajar o al cine y sabes cuándo volverás, quién lo cuidará y que estará a salvo.

 

El problema es que tu pequeño aún no lo sabe. Cuando lo sepa, a los tres o cuatro años de edad, también podrá, usando la razón, sobreponerse a su instinto. Cuando un niño de cuatro años va a la escuela o ve que su mamá se marcha a trabajar, la despide con un beso y se queda muy tranquilo (aunque, sí, preferiría no separarse).

 

 

Sobrevivencia emocional

Es lo que los psicólogos llaman “Teoría del apego”. En esencia, señala que cada infante tiene una figura primaria con la que crea una relación especial. Cuando se separa de ella (que casi siempre es mamá), el niño hace lo necesario (llorar, llamar, salir corriendo detrás…) para volver a reunirse con ella. Con los meses y años, el vínculo afectivo se va extendiendo y, junto a la figura primaria, aparecen otras de apego: papá, abuelos, familiares, amigos, profesores, vecinos…

Pero no te dejes engañar por quienes aseguran que el bebé debe ir a la guardería para “socializar” y “relacionarse con otros niños” o que debes quedarte con él todo el tiempo. Es cierto que los niños que tienen una relación satisfactoria con su mamá tendrán confianza en sí mismos, sabrán que son personas importantes y que merecen respeto; en cambio, los que han tenido una relación insuficiente con su mamá, los que han sido abandonados o maltratados, se convierten en seres inseguros y dependientes que tienen malas relaciones con los demás.

 

Lo anterior no implica que debas estar con él cada minuto del día: puedes ir a trabajar o hacer tus actividades; en realidad, lo que tu bebé requiere para superar el miedo normal a la separación es sentir satisfecha su necesidad de seguridad durante sus primeros tres años de edad (que es cuando se crear el apego) y esto lo puedes hacer muy bien con los consejos que te damos.

 

¿POR QUÉ LE CUESTA TANTO ESTAR SIN SU MAMÁ?

El bebé se siente mal cuando tiene hambre y, al comer, se siente bien. Como es mamá quien le da el pecho (y también el biberón casi siempre), acaba asociándola con el bienestar de la saciedad. Así, del alimento −una necesidad real− viene el estar en brazos, que es un enorme plus.

CULTIVA SU SEGURIDA

 

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Enséñale a divertirse solo

A veces resulta imposible estar pegada jugando con tu hijo; Aquí unas ideas para mantenerlo entretenido mientras haces otra actividad

 

TEXTO: Armando Ayala

Ya fuiste con tu niño al zoológico, al parque, al cine, le leíste cuentos, jugaron, vieron una película y te sale con… “¡Estoy aburrido!”. ¿Te suena familiar? Sólo debes ser creativa y estimularlo adecuadamente para que se entretenga con cosas sencillas. Algunas claves para combatir el tedio:

 

PONTE EN ACCIÓN: participa activamente en el tiempo de ocio de tu hijo; no basta con comprarle juguetes, para que se anime a jugar solito debes…

 

 

Implicarte en sus juegos: inicien juntos un rompecabezas, un castillo con bloques o un dibujo y anímalo a terminarlo por su cuenta.

 

En compañía: déjalo permanecer a tu lado aún si tienes trabajo o quehaceres que te impidan jugar con él, no lo recluyas en su habitación.

 

Buen ayudante: permite que te dé una mano: a los niños les encanta colaborar. Puede ayudarte a doblar calcetines, sacudir un mueble… si lo planteas como un juego, lo disfrutará.

 

Juguetes didácticos: debe tener juegos y juguetes adecuados a su edad y deben estar a la mano para que tome uno y luego otro y otro. Zona feliz: acondiciona un espacio de tu casa para la lectura, improvisa un taller de manualidades con plastilinas, pinturas…

 

Fomenta su creatividad: facilítale objetos como revistas, cajas de cereales vacías, rollos de papel higiénico, retazos, pegamento, tijeras, cartulina o collares de cuentas para que pueda hacer un collage.

 

 

Organiza reuniones infantiles sencillas:

 

Tu hijo necesita jugar con niños de su edad. Cada que puedas invita alguna tarde a algún primo, vecino o amiguito de la escuela.

 

¿ABURRIMIENTO O TRISTEZA?

 

Los niños también se deprimen o atraviesan periodos de tristeza profunda, aunque su comportamiento y síntomas difieren de los de un adulto. Un niño que creemos aburrido o poco cariñoso puede ser en realidad un infante triste. Debes estar atenta a los síntomas: si se queja constantemente de aburrimiento y falta de energía, tiende a aislarse de otros niños, se alteran sus patrones de comida y sueño, se queja de dolores varios… puede que estés ante un caso de depresión infantil. El primer paso es acudir al médico para descartar posibles enfermedades. Si a pesar de todo los síntomas persisten, tendrás que ir con un psicólogo o psiquiatra infantil: cuanto antes se diagnostique y trate la depresión, más rápido y mejor se curará.

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¡A entrenar la vista de tu bebé!

¡Juega con tu peque! Con estas ideas le ayudarás a divertirse y estimular su sentido de la vista

 

TEXTO: Jessica López Cervantes

 

1 MES

– Apenas puede enfocar a unos 25 centímetros de distancia

– Tiene una mirada perpleja

– Su mundo no es en color, sino en tonos grises y ocres

– Es capaz de diferenciar los grandes contrastes (blanco y negro, blanco y rojo…)

Juega con él

Haz dos fichas: una será “El damero” (4 cuadros en blanco y negro) y otra, “El ojo” (un círculo dentro de otro). Con el bebé en brazos coloca las fichas a 25 centímetros de su cara, centradas. Si no muestra interés, acércalas y aléjalas hasta que se fije en ellas, es decir, hasta que muestre asombro. En ese punto es mejor parar. Primero le enseñas una ficha y después otra. En pocos días las conocerá y disfrutará cada vez que las vea. Además, cada día será capaz de mantener su atención por más tiempo.

2 – 3 MESES

YA PUEDE ENFOCAR HASTA 40–50 CENTÍMETROS

Juega con él

-Busca la distancia a la que tu niño mantiene mejor la atención, acerca y aleja las fichas hasta notar que sus ojos se centran en la figura.

-Enséñaselas de la siguiente manera: coloca “El ojo” delante de su cara durante cinco segundos (así lo ayudas a incrementar su concentración) y “El damero”, cuando lo esté mirando, muévelo hacia un lado y luego hacia el otro (así favoreces el seguimiento).

 

4 6 MESES

-Sus hemisferios se conectan y empieza a mover las manos en busca de un objeto.

-Ya no se trata sólo de ver: quiere agarrar lo que ve.

-Enfoca a diferentes distancias, empieza a ejercitar la coordinación ojo-mano.
Juega con él.

-Los patitos. Las cajas de música sobre las que se mueven muñecos atraen su atención. Con los ojos sigue el movimiento de los objetos y es fácil que quiera cazarlos con sus manos.

-El palo de lluvia. Puedes construir un palo de lluvia con una botella de plástico en la que coloques piedras de diferentes tonalidades, botones pequeños y grandes… enséñasela al bebé, girándola suavemente hacia abajo, para que observe cómo caen los objetos.

La marioneta

Inventa una historia con ella para tu hijo. Aprovecha este momento para acercársela y alejársela, esto hará que la siga con la mirada e intente tocarla. Observa a qué distancia tu niño la mira con comodidad, a cuál deja de prestarle atención, a cuál la quiere tocar…

7 – 12 MESES

 

-Controla los músculos que le permiten girar los ojos en todas las direcciones.

-Ya puede mandar sobre sus sentidos: aumenta la coordinación, equilibrio y memoria.

-Ve con mucha nitidez.

-Lo que ve le impulsa al movimiento ya no sólo de las manos, sino de todo su cuerpo.

-Hacia los nueve meses se fija en los detalles.

-Cuando empieza a gatear, sigue los objetos, los atrapa, toca y manipula.

-El gateo le ayuda a calcular distancias y a enfocar más.

Juega con él

Burbujas. Haz burbujas delante del bebé. Primero las mirará, después intentará explotarlas. Practica enfocar diferentes distancias y ajustar la mano a distancias que cambian.

Los cochecitos. Consigue un juego de rampas de coches o pelotas que se deslicen hacia abajo para estimular los movimientos más complejos de los ojos.

Pañuelo con sorpresa. Envuelve cascabeles, sonajas o pelotas en un pañuelo; poco a poco deja caer los objetos al suelo y él se lanzará tras ellos.

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Las tareas domésticas que tus hijos pueden hacer según su edad

Nadie nace sabiendo, es por ello que conforme vamos creciendo vamos aprendiendo lo que son los deberes y las obligaciones, entre mellas incluidas las tareas domésticas.

 

Es por ello que entre más pequeños se comience en casa con este tipo de labores, ayudará a tus hijos tener autonomía y aumenta su autoestima. Las actividades que les muestres y pongas a realizar deberán ir de acuerdo a su edad. Aquí te dejamos un listado de las actividades que ya pueden hacer y así ayudar.

 

DE DOS A TRES AÑOS

 

Organizar los juguetes. Es importante que desde pequeños sepan la importancia de guardar los juguetes que utilizan. También puede puede aplicar el que lleven a su cuarto sus cosas, así como como la ropa sucia al cesto.

 

Comer solo. El experimentar con la comida les ayuda a conocer las texturas, fomenta su autonomía y a su ritmo. Si es de los que no les gusta que tú le des de comer, deja que el solito lo intente.

 

Tirar la basura. Es necesario que a su corta edad sepan que los desechos van en un bote de basura, incluso puedes empezar porque identifique qué sí y qué no según el bote.

 

DE CUATRO A CINCO AÑOS

 

Vestirse solo. Aunque a esas ellos ya no quieren que les elijas la ropa, puede dejársela lista para el siguiente día para que él o ella se la ponga por la mañana.

 

Rutinas de aseo. Lavarse los dientes, bañarse, tender su cama, etc, son actividades que ya puede hacer solo. No sólo se hará independiente, también le dará conciencia de la limpieza y la higiene.

 

Poner y quitar la mesa. Quizá en una de las cosas que menos disfrutan, pero deben entender que son parte de la familia y debe cooperar.

 

Cuidar a la mascota. Pueden comenzar por ponerle comida, cambiarle el agua, levantar los muñequitos que dejen regados. Desde ya deben aprender que tener una mascota implica responsabilidad, gastos y mucho amor.

 

DE SEIS A SIETE AÑOS

 

Hacer su cama. Si entre semana el tiempo no es suficiente, deja que el fin de semana ellos se hagan cargo de tender su cama.

 

Organizar su escritorio y cuarto. Hay que enseñarles que el lugar en donde estudian, hace tarea y demás deben estar ordenado.

 

Prepara la mochila. Esto les ayudara a incrementar su responsabilidad y autonomía.

 

Limpieza. A esta edad ya pueden pasar la aspiradora y sacudir. Deja que te ayuden mamá.

 

DE DIEZ A ONCE AÑOS

 

Limpiar su habitación. No sólo ya saben hacer, aquí se vuelve una obligación el que lo hagan por higiene y responsabilidad.

 

Hacerse cargo de la mascota. Hasta cierto punto ya pueden ser parte de los paseos de los perros, siempre y cuando haya luz.

 

Más tareas. Te pueden apoyar con tender la ropa, doblarla, barrer o incluso ya se pueden cocinar cosas sencillas que los implique algún riesgo.

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Así aprende tu niño

A pesar de que todos, en cierto sentido, tenemos canales visuales, auditivos y kinestésicos por medio de los cuales percibimos el mundo, siempre hay uno que desarrollamos más que otro. En ocasiones solemos pensar que de la manera en que nosotros aprendimos es la mejor para que nuestro hijo aprenda; sin embargo, no siempre es así. Te invitamos a tomar unos minutos y contestar estas breves preguntas basadas en el modelo de VARK (Visual, Aural, Read/Write, Kinesthetic) del autor Neil Fleming; te permitirá conocer más a tu hijo para ayudarlo a desarrollar sus capacidades y habilidades aún mejor.

TEST

ELIGE LA OPCIÓN QUE MÁS SE ADECUA A TU HIJO

 

RESPUESTAS

Selecciona el inciso correspondiente a la respuesta que diste en cada una de las preguntas anteriores. Ya que los tengas seleccionados, identifica cuál es el inciso que más se repite. ¡Ese será el estilo de aprendizaje que predomina en tu hijo!

 

VISUAL:

-Comprende los mapas con facilidad

-Organiza mejor la información en esquemas

-Tiende a tener buena memoria con rostros y lugares

 

¿Cómo ayudarlo?

Cuando le des una indicación, asegúrate de tener contacto visual y gesticular; déjalo crear sus propios métodos de estu- dio y dale memoramas para recordar datos importantes.

AUDITIVO:

-Aprende con lo que escucha, repite lo que se le dice para recordar

-Le gustan los diálogos, las obras de teatro, se concentra con música

-Mueve mucho los labios cuando habla

 

¿Cómo ayudarlo?

Dile que grabe lo que se tiene que aprender para luego escucharlo; dale pasos a seguir y pídele que lea en voz alta para que él se escuche y comprenda el texto.

KINESTÉSICO:

-Está en constante movimiento

-Aprende con lo que manipula (experimentos, maquetas…) • Recuerda lo que hizo, pero no es bueno explicando

-Expresa sus emociones con movimientos (abraza mucho, gesticula…)

¿Cómo ayudarlo?

Siempre explícale las cosas paso a paso usando las gesticulaciones. Dale a leer textos en los cuales exprese emociones y que tengan ilustraciones.

 

TEXTO: JESSICA LÓPEZ

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Ser Bebé

Conócelo bien y ayúdalo a crecer todos sus talentos. ¿Cómo serás bebé?

El papel de la familia es básico en el desarrollo de la personalidad del bebé. Sentirse querido y aceptado por papá y mamá reforzará todo lo positivo que hay en él

Después de haber pasado las 40 semanas de embarazo, de haber vivido el parto y que ahora tengas a tu pequeño en brazos, es normal de pronto ponerte a pensar: “¿cómo serás, bebé? ¿Te parecerás a mí o a tu papá?”. Y esto va más allá de los rasgos físicos, se refiere a cómo será su personalidad cuando crezca: ¿será relajado, explosivo, amable, sacará el buen humor de papá o lo tierno de mamá? ¿Cómo te imaginas que será tu hijo? Los expertos dicen que nuestros genes y el entorno en el que nos desarrollamos influyen en quiénes somos y que son los responsables de nuestra personalidad. Por ello nos explican a qué se debe que tengamos ese gran parecido con nuestros padres.

LOS PRIMEROS AÑOS, SON LA CLAVE EN SU PERSONALIDAD

La forma como tu bebé será hoy y en un futuro (cuando adulto) depende mucho del ambiente en el que crezca, tanto del familiar como del que ha creado con amigos. Todas aquellas cosas que rodean a un niño ejercen una influencia y contribuyen a formar su personalidad. Su cerebro está aún desarrollándose (en realidad no dejará de hacerlo hasta los 21 años) y los estímulos procedentes del medio modificarán su sistema nervioso.

Así, de los padres y familiares recibe sus primeras influencias, que luego irán incluyendo las de sus compañeros de clase, profesores, grupo de amigos, parejas… Pero, aunque todas ellas aportan su granito de arena, según los especialistas, las que tienen una importancia especial son las que se reciben entre los cero y los cinco años de edad.

“La forma en que los papás y los profesores abordan su papel como figuras afectivas genera que el niño se sienta y se perciba más o menos querido y aceptado, más o menos capaz y que valore el bien y el mal de una u otra forma”, explica Rosa Salas, directora del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Pontificia Comillas, España.
De hecho, el ejemplo que recibe de quienes lo rodean es fundamental para la formación de la personalidad del niño. A través del ejemplo, de forma inconsciente, le das pautas y modelos a tu hijo. Es muy importante que ese ejemplo sea positivo y equilibrado desde la afectividad.

 

5 INGREDIENTES PARA LA RECETA MÁGICA

Todo está en cómo se comportan mamá y papá con su hijo. La receta de un buen papá o mamá no requiere una fórmula demasiado complicada, simplemente se trata de dar cariño y atención a tu pequeño “terremoto” que, aunque a veces te traiga de cabeza, siempre consigue arrancarte una sonrisa. Estos cinco ingredientes son los que nunca deben faltar en tu casa para ayudar a tu hijo a formar una personalidad emocionalmente segura y fuerte:

 

Un ambiente relajado en casa

 

Un ritmo de cuidados estable

 

Afrontar tu responsabilidad como mamá o papá de forma relajada, sin tanto drama

 

Mucho amor y paciencia

 

Dedicarle tiempo, tranquilidad y toda tu atención

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¿Cómo actuar si tu hijo te pide su cumpleaños con tema de niñas?

Organizar la fiesta de cumpleaños de un hijo es una de las cosas más lindas y reconfortantes (aunque agotador) que puedes hacer como mamá. Es increíble ver la carita de felicidad de tu hija o hijo mientras disfruta de su pastel, su piñata, sus amigos, de todo lo que has preparado en su nombre.

 

Todo comienza cuando le preguntas, si ya tiene edad para decírtelo, de qué va a querer sus fiesta. Entonces comienzas con las ideas, los preparativos, los invitados… ¿pero qué sucede si tu hijo varón te dice que desea una fiesta con temática de niña?

 

Antes de negárselo o de cuestionarlo tajantemente sobre su decisión, platica con él, dale confianza y descubre la motivación de su elección. Te aseguramos que vas a aprender mucho de tu hijo.

 

 

Los papás pueden ser un poco más inflexibles cuando se trata de resolver estos asuntos, así que antes de que tu hijo le comunique a su padre lo que quiere, platica con él, dialóguenlo detenidamente sin que los prejuicios inunden su mente.

 

Una de las lecciones que puedes darle a tus hijos es que el mundo es de todos y para todos. Vivimos en un época en la que tenemos la responsabilidad como padres de acabar con los prejuicios, dejar atrás los estereotipos.

 

PUEDES VER: PASTELES DE CUMPLEAÑOS PARA LOS PEQUES

 

Deja que tus hijos exploren y desarrollen de manera natural la empatía con sus compañeritos, que aprendan la importancia de la equidad con sus semejantes.

 

Es tiempo de que niños y niñas tengan la oportunidad de vestir el color que más les guste, que elijan sus juguetes y puedan usarlos con libertad, sin miedo de represalias. Piensa que lo más importante educar a tus hijos para que sean buenos seres humanos, respetuosos y considerados con el prójimo.