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Cómo enseñar a tu hijo a relacionarse sanamente consigo mismo

La primera relación que debe funcionar sanamente en la vida tuya y de tu hijo es la de ustedes con ustedes mismos. esto significa ser capaces de reconocer sus necesidades físicas y emocionales, para satisfacerlas. ¿Cómo enseñar a tu hijo a lograr esto, a relacionarse sanamente consigo mismo?

La palabra empoderamiento se ha puesto muy de moda, sin embargo, en la gran mayoría de los casos está mal aplicada, ya que se utiliza como sinónimo de fuerza, liderazgo, exceso de seguridad y hasta podría decirse como un exceso de orgullo y autoridad.

Sin embargo…

el real significado del empoderamiento representa recuperar tu poder, es decir, reconectarte en tus cuatro niveles: físico, mental, emocional y del espíritu.

Significa reconocer que tienes una parte divina, Ser Superior, Supraconciencia, doble cuántico, intuición o Espíritu Santo (como quieras llamarlo) que te une con el Todo y con todos, que es esa parte sabia que sabe perfectamente lo que tú necesitas y te guía cuando se lo permites por estar conectada con la Fuente.

¿Cómo enseñar esta forma de relacionarse consigo mismo a tu hijo? Suena tan metafísico y místico que… quizá te preguntas si es posible que tu hijo lo entienda. Quizá de inicio no. De inicio, tendrás que desarrollarla tú primero para que él lo comprenda a través de tus acciones diarias, porque al final, tú eres su modelo.

De tal manera que es fundamental que desarrolles este trabajo espiritual que muchas veces se deja de lado, hasta el último lugar de la fila de actividades. Este trabajo espiritual es muy sencillo, pero como todo, requiere entrenamiento y disciplina, donde la meditación, la atención plena o Mindfulnes, la respiración, la introspección y la reflexión son necesarias.

Cómo relacionarte sanamente contigo misma y enseñarle a tu hijo a hacerlo

  • Permítete y permítele a tu hijo los ratos de ocio, contemplación, exploración y descubrimiento que hoy en día son tan poco valorados; es decir, evita saturarlo con tanta información y déjalo seer más niño.
  • La alimentación también es importante, ya que lo que consumimos también tiene un nivel vibratorio. Si permites que tus hijos se alimenten de comida chatarra, esas bajas resonancias impactarán su cuerpo de manera negativa, además de no nutrirlo de manera adecuada.
  • Ayúdalo a gestionar sus emociones; también es otra gran herramienta para que tome su poder. Permítele la expresión de las mismas, tomando conciencia que detrás de cada emoción hay una necesidad que debe ser expresada.

Cada emoción tiene una parte química y una parte energética. La parte química impacta directamente a cada una de las células del organismo y son las emociones negativas las causantes de muchas enfermedades y problemas en la vida. La parte energética se radia a través del campo electromagnético del corazón, el cual, es el gran transmisor del cuerpo, impactando directamente a la materia. Si estás vibrando en emociones negativas, esa será tu realidad y el Universo te dará exactamente las emociones que estés vibrando.

Por último, enseña a tu hijo a cuestionar las creencias, la información que recibe del medio ambiente, es decir, desarrollar el juicio crítico. También a asumir la responsabilidad de sus acciones, evitando los juicios condenatorios y la crítica constante hacia los demás. Esto le permitirá comprender que a cada acción le corresponde una reacción, pero aprendiendo a reconocer, responder y reparar sus errores.

Espero que esta información haya sido de utilidad para ti
y te ayude a que tus pequeños tomen su poder.

Por Eli Martínez, especialista en Empoderamiento

www.elimartinezseruno.com Facebook: Eli Martínez Especialista en Empoderamiento maema27@hotmail.com

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«¿Quién soy, mami?», te decimos cómo ayudar a tu hijo a conocerse a sí mismo

Al plantear esta pregunta, entramos al terreno de la autoestima, así que en otras palabras, el tema de esta ocasión es cómo nutrir la autoestima de tu hijo de tal manera que lo ayudes a conocerse a sí mismo y al mismo tiempos a aceptarse y respetarse. ¿Empezamos? 

Cómo ayudar a tu hijo a conocerse a sí mismo

Este objetivo va mucho más allá de llamar a nuestros hijos campeón o princesa y es que si lo reflexionamos un poco ¿qué mensaje enviamos cada que les llamamos así? Claro que la intensión es que sean mensajes positivos, pero se nos escapa que llamar a un niño “campeón” constantemente, le manda el mensaje de que esperamos que siempre gane. ¿Quiere decir eso que siempre está a prueba?

¿No lo estamos predisponiendo para que ponga en primer lugar la lucha, el dominio, la competitividad y que quizá deje de lado otros valores como la compasión, la solidaridad y la generosidad? ¿Y qué hay de las “princesas”? Al llamar princesa a una niña ¿en qué estamos poniendo el acento? ¿En la belleza, el glamour, quizá la superficialidad? Claro que el concepto de princesas de hoy en día incluye ser guerreras, pero no dejan de ser estereotipos; lo mismo que los campeones.

Lo que realmente nutre la autoestima de un niño es recibir el genuino reconocimiento de todas las características que conforman su personalidad por parte de sus padres, TODAS. Esto quiere decir que realmente conozcamos a nuestros hijos, que nos involucremos con ellos, con sus deseos y necesidades, con sus sueños y temores.

¿Qué no eso forma parte de ser un ser humano? Conocer profundamente a nuestro hijo nos permitirá conocer sus cualidades y fortalezas para apoyarlas, así como identificar sus características negativas y sus debilidades (sí, por muy perfectos que veamos a nuestros hijos, también los tienen) para ayudarlos a manejarlas de la mejor manera posible.

Un riesgo que corremos como padres es pretender dar a nuestros hijos aquello de lo que carecimos en nuestra propia infancia; y no me refiero necesariamente a cosas materiales. Puede ser que de niñas nos quedamos con ganas de ganar alguna competencia de natación y nos empeñamos en que nuestra hija lo haga porque consideramos que es algo muy bueno.

O qué tal que de niños queríamos aprender a tocar algún instrumento musical e inscribimos a nuestro hijo a clases de piano también porque es muy bueno. Nadie en su sano juicio cuestionaría los beneficios que a la formación de los niños aportan el ejercicio o la educación musical, pero el error está en anteponer nuestras expectativas a las reales aptitudes y deseos de nuestros hijos. El panorama empeora cuando queremos dirigir los pasos de nuestros hijos por el camino que nosotros “sabemos que le conviene” o el que han recorrido miembros de generaciones anteriores de la familia.

Es todo un desafío mantenernos lo más neutrales que nos sea posible y acompañarlos a que descubran qué de la enorme riqueza que ofrece este mundo les hace felices, sin que les impongamos nuestras expectativas, sueños, deseos, etc.

En la medida en que podamos reconocer sus cualidades, virtudes, y habilidades propias, sin lamentar que no tengan aquellas con las que nosotros soñamos, estaremos enseñándoles a reconocerse y aceptarse tal como son; estaremos nutriendo y reforzando su autoestima y contribuyendo a que en un futuro no busquen desesperadamente la aceptación de otras personas, pues habrán recibido el mensaje de que así como son, su genuina forma de ser, está muy bien.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

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