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13 formas de consentirte antes de dormir

13 formas de consentirte antes de dormir que te relajarán.

Sin duda apapacharte antes de dormir te llenará de tranquilidad, calma y descansarás mejor, sigue estos consejos, date unos minutos para ti todos los días.

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Reserva al menos 15 minutos al día nada más para ti. Aprovecha ese tiempo para relajarte, respirar a profundidad y concentrarte en el momento presente. Olvida los problemas y aprecia lo que tienes. Toma esos minutos para pensar positivamente. Aprende algunas técnicas de relajación, acude a aromaterapia, masajes, yoga, tai chi o meditación.

13 formas de consentirte antes de dormir que te relajarán.

  1. Aprovecha unos minutos al día para consentirte y darte tranquilidad, acuéstate y da gracias por todas las cosas positivas que viviste en el día.
  2. Enciende velas aromáticas.
  3. Ponte una mascarilla para nutrir tu cabello.
  4. Date o pide que te den un masaje en los pies con aceites o una rica crema.
  5. Alegra tu casa con flores, estudios científicos demostraron que las flores tienen beneficios positivos en el estado de ánimo.
  6. Coloca un arreglo floral lleno de flores en tonos rojos o anaranjados para hacer que tu energía fluya.
  7. Para tener dulces sueños, elige un ramo de rosas palo de rosa o durazno en tu habitación.
  8. Cepilla tu cabello.
  9. Colorea un libro con ilustraciones lindas.
  10. Date un masaje facial.
  11. Aplícate una mascarilla.
  12. Con la punta de los dedos relaja tus músculos faciales: date un masaje circular en ambos lados de la nariz. Desliza los dedos hacia abajo, luego hacia los pómulos y hasta las orejas. Termina con un masaje hacia la frente, y en las sienes.
  13. Escribe un diario.

Mantén estos hábitos para mantenerte sana física y mentalmente.

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Sobrevive al Baby Blues, o tristeza posparto

La mayoría de las mujeres, en los días que siguen al parto, pasan por una fase de tristeza más o menos intensa, conocida con el nombre de «tristeza posparto» (en inglés, «Baby blues» ). Es más frecuente tras el nacimiento del primer hijo, aunque puede suceder en todos los partos. Suele ocurrir tres o cuatro días tras el nacimiento, cuando llegas a casa y tienes que poner en marcha tu vida con el bebé.

Por ello, se afirma que es un trastorno adaptativo, es decir, originado por los numerosos cambios que tienes que asumir. A ello se suma un estado físico delicado (no estás enferma, pero sí cansada y, tal vez, dolorida). Además, te surgen dudas de todo tipo.

CONSEJOS PARA SENTIRSE MEJOR

Verbaliza lo que te pasa. Cuéntaselo a tus seres queridos y no escondas lo que sientes. Hablarlo te hará sentir comprendida.

Descansa siempre que lo necesites. Aprovecha los ratos en los que el niño duerme para relajarte, lo demás puede esperar.

Delega. Hay muchas cosas que no tienes por qué hacer tú. No eres imprescindible y no puedes asumir todas las tareas. Hay que confiar en las personas más cercanas.

Pide ayuda y consejo a las personas de tu confianza, pero no permitas que te digan cómo hay que hacer las cosas. No pasa nada si cometes errores, de ellos aprenderás.

Date tiempo para recuperarte. Al menos durante seis meses no tendrás el mismo cuerpo de antes. Los cambios son lentos, pero tarde o temprano volverás a sentirte a gusto con tu aspecto.

También date tiempo para retomar la vida sexual. Necesitas tiempo para volver a la normalidad. Tu pareja debe entender que tardarás unos meses en sentirte plena, es algo temporal.

No permitas que el exceso de visitas condicione tu vida en estos momentos. Encárgale a tu pareja que controle la situación para que no se vean desbordados por demasiada familia. Seguro que ellos entenderán que quieren estar solos con el bebé. Y quien no lo entienda es porque no quiere lo mejor para ti.

Intenta no desatender tus cuidados más básicos aunque estés agotada: baño diario, alimentación, tu aspecto físico… Cuidarte hará que te sientas mejor.

No te sientas culpable. Esto no significa que no seas una buena madre, sino tan sólo que te estás adaptando a una nueva vida, y los cambios siempre cuestan.

No tengas miedo de perjudicar a tu hijo. Ninguna mujer con tristeza puerperal hace daño a su bebé. Las agresiones a los recién nacidos se producen por otros trastornos psiquiátricos más graves.

Si tienes dudas sobre los cuidados de tu bebé, pide consejo a personas que hayan pasado por tu situación. Si no conoces a nadie, acude a tu pediatra.