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Salud

3 ejercicios para quemar grasa y puedes hacer en cinco minutos

Entre las necesidades de tu hijo, el trabajo, las tareas del hogar, los compromisos familiares… ¿encontrar el tiempo para ir al gym te resulta ¡imposible!? Estos ejercicios para quemar grasa que te proponemos los puedes hacer en casa, justo antes de iniciar tu día o ya al terminarlo, antes de bañarte, mientras tu hijo está jugando. Sólo te demandan encontrar 5 minutos en tu rutina diaria. 

Cosas de la grasa corporal que necesitas entender

La acumulación de grasa se debe a los altos niveles de estrógeno que producen las mujeres, pues necesitan una cierta cantidad de grasa para ser saludables (mínimo el 12% de su peso total) y debe provenir de la grasa esencial que se encuentra en el corazón, pulmones, hígado, riñones, intestinos, músculos y tejidos del sistema nervioso central, de acuerdo con la Academia Nacional de Medicina del Deporte.

La grasa corporal es estructuralmente importante, protege a los órganos, aísla el cuerpo para controlar la temperatura, es una fuente de energía, necesaria para la producción de hormonas y las funciones de reproducción.

Parece difícil encontrarle tantas virtudes a una parte del cuerpo que quisieras eliminar, pero las tiene. Por lo que quizá el reto es evitar vivir peleada con la grasa y concentrarte en vivir de manera saludable y llevar un estilo de vida activo. Al hacerlo, notarás grandes resultados en todo tu cuerpo.

A través de una combinación de alimentación saludable, una rutina de cardio y fuerza, perderás grasa de forma natural en brazos, piernas y vientre, logrando una tonificación adecuada en los músculos.

Hay que recordar que la flaccidez de cualquier parte de tu cuerpo es por la ausencia de músculo, por lo que deberás trabajar en la construcción y forma de los mismos.

Ejercicios para reducir la grasa corporal

Cuerda. Realiza entre 50 y 100 saltos, o hazlo; quemarás alrededor de 100 calorías.

Circuito de lagartijas y sentadillas. Inicia con cinco sentadillas, luego realiza 10 lagartijas y repite. Todo lo debes realizar en menos de 1 minuto y tratando de contraer tus músculos en cada serie; quemarás hasta 150 calorías.

Saltos. De pie en tu sitio, como si corrieras, eleva los talones hacia los glúteos; luego, abre y cierra piernas hacia derecha e izquierda (paso aeróbico); por último, da saltitos con los pies juntos, laterales  y combina hacia delante y atrás. Cada una de las series debe durar aproximadamente 5 minutos; quemarás hasta 200 calorías.

Por Fernando Martínez

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Nutrición

5 razones para incluir los pistaches en tu dieta

5 razones para incluir los pistaches en tu dieta

Por Felipe Salinas y Mayra Martínez

Los pistaches son un fruto seco que pueden aportar a tu salud grandes beneficios.

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5 razones para incluir los pistaches en tu dieta

Muchos le temen porque tiene un alto contenido calórico: entre 30.5 y 51.6 g por 100g de peso, pero lo cierto es que tal aporte depende mucho de que los incluyas en una dieta equilibrada, con verduras y sin grasas saturadas.

Te contamos sus beneficios para tu salud:

  1. Ayudan a mantener los niveles de colesterol en sangre gracias a que tienen el mayor contenido de fitoesteroles, si se consumen al menos 0,8 gramos al día.
  2.  Cuarenta y nueve pistaches te proporciona más del 11 por ciento de la dosis recomendada de proteína, y alrededor del 10 por ciento de la dosis de fibra recomendada para adultos, al día.
  3. Ayudan a combatir la diabetes debido reduciendo significativamente los niveles de glucosa y beneficiando la alteración de los niveles HOMA-IR de resistencia a la insulina, un indicador de la pre-diabetes.

Por su alto contenido de vitaminas y minerales, se recomiendan a personas que realicen grandes esfuerzos físico e intelectuales, como tus niños en edad escolar.

¿Te gustan los pistaches?

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Belleza

6 tips para no subir de peso estas vacaciones

¿Estás por salir de vacaciones o ya las estás disfrutando? En vacaciones es un hecho que se come más, hay más antojos y más tiempo libre para gozar de las delicias gastronómicas. Estos consejos te ayudarán a controlar esto y no subir de peso, ¡tanto!

Ana María González, nutrióloga certificada por el Colegio Mexicano de Nutriólogas, te comparte algunos prácticos consejos para que logres adoptar un estilo de vida más saludable y, al mismo tiempo, consigas perder un poco de peso este verano.

Establece pequeñas metas.

Aprovecha estas vacaciones para bajar de peso. Por ejemplo, si quieres bajar 10 kilos, comienza con el objetivo de bajar dos. Una vez que hayas alcanzado esta primera meta, establece un nuevo reto. Busca alguna clase o ejercicio que se acople a tus actividades de vacaciones. O bien, descarga alguna aplicación que te ayude a establecer rutinas que puedas realizar en casa.

Revisa tu refrigerador y tu alacena.

¿Los alimentos que tienes son parte del plan? Pon hasta adelante aquellos que son bajos en grasa, azúcar y calorías, ya que, si son los primeros que ves, será más fácil elegirlos. También ten siempre en el refrigerador tus frutas y verduras ya picadas o incluso congeladas.

Haz cambios inteligentes.

Muchas de las calorías que llegan a tu cuerpo las consumes sin saberlo, debido a los ingredientes que puedes utilizar al cocinar. Una excelente opción es sustituir algunos ingredientes para hacer las recetas bajas en calorías, como el aceite de canola por el aceite de coco o aguacate; los lácteos por sus versiones descremadas o bajas en grasa y los endulzantes tradicionales por sustitutos de azúcar como estevia o sucralosa.

Muévete un poco más.

En este plan no puede faltar el ejercicio, ya que es la otra parte de la balanza en el equilibrio entre lo que comemos y lo que gastamos. Realizar 30 minutos de ejercicio al día te ayudará también a mejorar tu estado de ánimo y tener más energía. Las vacaciones pueden ser un momento ideal para empezar este buen hábito porque tienen más tiempo libre. Busca algo que te guste y asesórate adecuadamente.

Mantén tu cuerpo hidratado y tu mente ocupada.

En ocasiones, la sed y el ocio pueden hacernos comer sin realmente tener hambre. Ten siempre a la mano una botella de agua. Si optas por bebidas preparadas, escoge las que no contienen azúcar o son bajas en calorías. Haz conciencia de tus señales de hambre y saciedad. Los antojos son pasajeros. Si logras distraerte durante 15 minutos es muy probable que lo olvides.

Piensa a largo plazo.

No hay nada peor que alcanzar tu meta para verte bien solo durante una semana o un par de meses. Aprovecha esta motivación haciendo cambios con los que puedas vivir a largo plazo. De esta forma, podrás disfrutar de los resultados de forma permanente.

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Embarazo

¿Estás embarazada y sueles tener antojo de helado de chocolate?

Dicen los expertos que los antojos durante el embarazo son la manifestación de que tu organismo necesita compensar los cambios metabólicos y hormonales de la etapa. Así que… si estás embarazada y sueles tener antojo de helado de chocolate… ¿qué te querrá decir tu cuerpo?

Antojo de helado de chocolate, ¡yummy, yummy!

¿Sabías que es el antojo que la mayoría de las embarazadas tiene? También antes y después del embarazo. Es una señal de que existe una carencia de magnesio.

De hecho, desde el momento en que te quedas embarazada debes asegurar una cantidad mínima de muchos minerales y vitaminas para asegurar el correcto desarrollo del feto y del embarazo, como el ácido fólico, el yodo, el hierro y, justamente, el magnesio.

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¿En qué te ayuda el magnesio?

  • Te evita los calambres en las piernas, te da energía y mejora tu motilidad intestinal.
  • Ayuda a  la formación de los tejidos del bebé in utero, de sus huesos, dientes y uñas; previene el bajo peso.
  • Mantiene la concentración de glucosa en sangre, contribuyendo a controlar la glucemia.
  • Contribuye a la formación de elastina y colágeno, lo que evita la formación de estrías tras el parto.

Para disminuir este antojo insaciable de chocolate, puedes sustituir el chocolate por semillas de girasol.

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¿Y, porqué en helado? 

Ocurre que el frío del helado podría calmar algunos síntomas de tu embarazo, como las náuseas. Quizá sea esta la razón de que tu cuerpo te pida un delicioso helado de chocolate.

Los expertos sugieren satisfacer los antojos durante el embarazo, pero sin descuidar la alimentación sana necesaria para este periodo de gestación.

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Especiales

A preguntas necias, respuestas sabias de mamá

¿Cómo puedes hacer frente a esos comentarios? En esto de la maternidad y la crianza de los hijos, como en todo, nos vamos a encontrar con personas que se creen con derecho a opinar. Lo normal es que hagamos oídos sordos, pero… la verdad es que tales inconveniencias pueden llegarte a molestar y herir tu sensibilidad. Te compartimos estas «respuestas sabias» para salir airosa de tales preguntas necias.

¿No está un poco crecidito tu niño para seguir tomando el pecho?

Lo que quisieras contestar es “¿y a usted qué le importa?”, pero es preferible dar una respuesta suave y conciliadora, dado que muy posiblemente en ese momento el bebé esté comiendo: “mire, tenía hambre (o necesitaba consuelo) y yo estoy encantada de poder seguir dándole el pecho. Así me gusta”.

Existen respuestas más groseras y ofensivas para dejar al impertinente con la palabra en la boca; pero, realmente, ¿quién nos importa más en ese momento: nuestro hijo que está alimentándose plácidamente, o una persona inoportuna?

Si fuera mi hijo, ya le habría dado una nalgada bien puesta.

La respuesta es difícil. ¿Cómo explicar a una persona con esas ideas que ese método es bestial? Quizá crea, como dice el refrán, “la letra con sangre entra” y no es fácil desterrar esa práctica tan difundida. ¡Si hasta en las familias más felices y bien avenidas ocurre! Mejor preguntarle qué sentiría ella si le pegaran; hay casos en los que más que una respuesta aguda valdría más un poco de labor social.

A la edad de tu hijo, el mío ya no necesitaba pañales.

¿Y? Las comparaciones siempre siempre son odiosas, pero en este caso son una necedad. Podemos contestar tipo niña pequeña y riéndonos: “pero el mío es más alto”, o más moreno, más gracioso… También se le puede dar la vuelta a la tortilla: “lo importante no es la edad a la que dejan el pañal, sino la forma. Si has hostigado al tuyo para que ya no los use, es probable que a la larga tenga problemas”.

Seguro que ahora ya no estará tan segura de haber hecho bien las cosas. Otra opción sería mostrarnos benevolentes y decir con suavidad: “cada niño es un mundo y en ellos cada progreso tiene su tiempo, ¿por qué compararlos? Esto no es una competencia”.

Pero… ¡si no se parece en nada al papá!

Una opción es poner cara de “ya lo sabía” y decir muy seria (o muerta de la risa, si no queremos ser tan ofensivas) “¿y por qué tiene que parecerse? Su hija y su marido tampoco tienen nada que ver”. Menos belicoso sería un “se equivoca, se parecen bastante, pero quizá no ha observado bien al papá”. O afirmar sorprendida “¡pero si todo el mundo los ve idénticos!”.

¡Qué guapo, parece una niña!

Si nuestro hijo es lo suficiente mayor como para comprender, no podemos dejar pasar el comentario; pero tampoco conviene ofendernos, porque le daríamos demasiada importancia. Como lo esencial es reparar el daño que haya podido causar al niño, tal vez baste con desarmar la idea de que la belleza es patrimonio femenino: “mujer, hay hombres guapísimos y no por ello menos hombres” o decirle con dulzura “se equivoca; es niño, parece niño y sí, es muy guapo”, aunque la mirada con la que acompañemos estas palabras no tiene por qué ser tan dulce.

¡Qué bebé más llorón!

Siempre hay personas a quienes les molestan los niños; lo malo es que lo demuestren de forma antipática. Los padres debemos tratar de impedir que nuestros hijos incomoden a las horas socialmente incorrectas: durante la siesta, por las noches o a esas horas tan increíblemente madrugadoras a las que se levantan.

Pero cuanto más pequeño sea el niño, menos podrá entender las reglas de la comunidad y un bebé, desde luego no entiende de reglas. Si el que se queja es impertinente pero no agresivo, podemos darle esperanzas: “no se preocupe, he conseguido un video para hipnotizarlo”.

¡El niño ya tiene seis meses y tú todavía con esos kilos!

¿Y? Sea o no verdad, esta afirmación está fuera de lugar. Si nos cae bien, se puede adoptar un estilo intelectual y soltar, alzando la barbilla: ”sí, elegí el modelo renacentista”. También se puede contraatacar: ”no es sano ser tan estricto con el peso”. O sorprender con una maniobra elegante: “justamente de eso te quería hablar. Todos me ven más guapa y no sé si perder estos kilitos que, al parecer, me sientan tan bien”.

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Ser Mamá

Mitos de la lactancia

¿Acaba de nacer tu bebé? Seguro tienes muchas preguntas y dudas, aquí resolvemos los mitos de la lactancia más comunes.

A veces lo que te dicen amigas, familiares y conocidas te confunde y te hace dudar, estos son los mitos de la lactancia más comunes.

Amamantar es doloroso

Si tu bebé esta en una posición correcta con tu pezón y areola, no debes sentir dolor. La boca de tu bebé debe estar bien abierta y sus labios cubriendo todo el pezón, la mayor parte de la areola debe quedar dentro de su boca, si tu bebé succiona sólo del pezón, te provocará dolor.

No puedo embarazarme y amamantar

No existe explicación médica que diga lo contrario, puedes amamantar a tu bebé mientras estás embarazada, sólo debes encontrar una posición cómoda. De cualquier manera, consulta a tu ginecólogo.

Debo tener un horario para alimentar a mi bebé

Tratar de tener un horario fijo a la lactancia es uno de los errores más grandes. Tu recién nacido debe alimentarse mínimo ocho veces al día, no trates de poner horarios, tu bebé debe tomar leche a libre demanda sino, interfieres con el ritmo natural de bajada de la leche.

Puedo cambiar de seno sin que lo haya vaciado

La recomendación es que le des un solo seno hasta que lo desocupe, y luego pasarlo al otro. En promedio un recién nacido queda bien alimentado en 40 minutos.

Comer mucho mejora la calidad de la leche

No necesitas comer en exceso, tu alimentación debe ser balanceada. Lo recomendable es tomar más líquidos.

Durante la lactancia, ¿puedo tomar café?

Evita el café y las bebidas de cola pues la cafeína puede producir trastornos del sueño y nerviosismo en tu bebé.

Los cítricos cortan la producción de la leche

Esto es falso, su aporte de vitamina C y ácido fólico, son ideales durante el embarazo y la lactancia.

Dar pecho ayuda a bajar rápido de peso

Esto es real, aunque no esperes un resultado inmediato. Esto se empieza a notar en tres meses más o menos. ¿A qué se debe? A que la grasa que se acumula en el embarazo, puede servir para darte la energía que necesitas para amamantar.

Si mi bebé tiene una mala posición, ¿puedo sufrir grietas en los pezones?

Es cierto, si tu bebé está en una mala posición al comer y te agarra mal del pezón y la areola al lactar, puede lastimar tus senos.
TIP: después de cada toma, humedece tus pezones con leche o aplica una crema rica en vitaminas que sea especial para lactar.

Si tuve una cesárea debo poner rápido el bebé al pecho, de lo contrario no tendré leche

Tras una cesárea se podría retrasar la producción de la leche. ¿Por qué? Porque la oxitocina, hormona encargada de producir las contracciones en el parto, cumple con dos funciones que sirven para la lactancia:

* Indica a la prolactina que empiece a producir leche materna

* Estimula los conductos y bombea la leche

No te preocupes, si tuviste cesáarea, la bajada de la leche se retrasará, por eso, colocas el bebé al seno lo más pronto posible para estimular la producción de oxitocina y prolactina.

Si tengo pezón plano o invertido tendré problemas al lactar

Es cierto que para tu bebé es más fácil alimentarse de un seno con un pezón prominente, pero si tienes una técnica de lactancia adecuada (el bebé no sólo se prensa de tu pezón, sino de toda la areola). Date masajes para ayudarte a crear el pezón o usa pezonera de plástico en lo que se te forma el pezón para que tu bebé no te lastime.

Si tengo senos pequeños no produciré tanta leche

Esto es falso, el tamaño de los senos no indica la cantidad de leche que producen. El tamaño sólo determina la cantidad de tejido graso que tienen, no por la leche que producen. No te preocupes, el tamaño de tus senos producirá suficiente leche para tu bebé.

Lo mejor para una lactancia feliz es relajarte y disfrutar el momento con tu hijo, no te preocupes, lo estás haciendo bien, confía en ti.

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Ser Mamá

¿Cuándo comenzar a hacer yoga con tu bebé?

Quieres hacer yoga con tu bebé porque además de ayudarte a guardar la línea después del parto, sabes que te ayudará a mejorar tu desempeño como mamá; pero, ¿cuándo comenzar a ponerse en movimiento?

Para Nicole Bishop, practicante de Hatha Yoga (un tipo de yoga) desde hace más de 10 años: «Practicar esta actividad con el bebé hace a las mamás más intuitivas y serenas a la hora de atenderlo, y al pequeño lo ayuda a conectarse mejor con su nuevo medio, de una manera más sana, amable y natura». Por ello, pon en marcha estos consejos; te ayudarán a iniciar del mejor modo para ti y tu bebé.

¿Cuándo empezar?

Como al principio lo más importante no es el ejercicio físico sino la vinculación con el niño, no necesitas estar completamente recuperada del parto para empezar a realizar posturas yóguicas, siempre y cuando la fuerza de éstas no recaiga sobre el abdomen.

El peque, por su parte, también puede beneficiarse con esta disciplina desde los primeros días de su nacimiento.

Puedes comenzar, por ejemplo, recostándote junto con el pequeño y colocando una de tus manos sobre su ombliguito, mientras colocas la otra sobre tu abdomen, cierras tus ojos y te concentras en el ritmo de la respiración de ambos. Es una forma completamente inofensiva (y muy yóguica) de hacer conciencia sobre la llegada de ese pequeño ser a tu vida.

Desde luego, los ejercicios cuya fuerza recaen directa o indirectamente sobre los  músculos del abdomen, debes dejarlos para después; a partir del mes y medio tras el nacimiento del nene, si el parto fue vaginal, y para después del segundo mes posparto, en el caso de que haya nacido por cesárea.

De hecho, practicar yoga con el nene debe ser una actividad relajada, tranquila; si al principio él se rehusara a cooperar, no te preocupes, pospón la sesión y, en tanto, disfruta dándole tu atención, percibiendo su ritmo cardiaco, mirándolo…

Por Felipe Salinas