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5 motivos para halagar a tu hijo

5 motivos para halagar a tu hijo

Los halagos y las felicitaciones los hacen crecer con seguridad para afrontar la vida con valentía.

5 motivos para halagar a tu hijo

No hay nada más natural que sentir la necesidad de expresar a tu hijo lo maravilloso que es: aplaudir cuando consigue subir al tobogán más alto, darle un buen abrazo cuando recoge su cuarto después de jugar o cuando hizo un dibujo hermoso.

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Mira la importancia de decirle un buen elogio. Hasta el más revoltoso, despistado o perezoso tiene cualidades y conductas que son positivas y elogiables, mira:

  1. Porque dan al pequeño información sobre la idoneidad o no de su comportamiento y porque son un reconocimiento a sus esfuerzos, dile: «¡Te estás volviendo un niño grande!», «Hoy te lavaste las manos antes de comer y lo hiciste solita».
  2. Porque le indican mucho sobre sí mismo, sobre su persona: «Bien hecho», «Cada vez lo haces mejor», «Hiciste un gran esfuerzo».
  3. Porque le ayuda a saber lo que esperan papá y mamá de él: «¿Sabes qué hijo? Hoy te has portado genial en la biblioteca esforzándote por hablar bajito, me fascina que podamos ya ir juntos a tantos sitios».
  4.  Porque todo el mundo necesita saber que aquellos a los que quiere aprueban y valoran su forma de ser y hacer las cosas.

Un halago es una forma más de decir: «te amo».

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¿Qué palabras de aliento usas con tu hijo?

Foto: Getty Images

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Sí a la crianza sin «etiquetas» (dañan la autoestima de tu hijo)

¿Le has dicho a tu hijo algún adjetivo como… ¡Guapo! ¡Desobediente! ¡Inteligente! ¡Lento! ¡Llorón!? Las etiquetas no son buenas, aquí te decimos por qué.

Cabe que te preguntes: ¿por qué etiquetas? Porque el cerebro simplifica y categoriza todo para dar significado a lo que te rodea. Pero ten en mente que tu hijo se comportará de acuerdo a las etiquetas que le pongas porque tú eres su referente. Como papá y mamá formas, en buena parte, la personalidad de tu hijo: todo lo que le digas acerca de él mismo, él lo piensa como la verdad absoluta porque tú eres su primera fuente de conocimientos en todo aspecto.

Por ello, si describes a tu hijo como “torpe”, “desobediente”, “respondón”, “malo”… él actuará ante determinadas situaciones con ese comportamiento, porque “papá y mamá le han dicho que es así”.  Lo que papá o mamá dicen (cómo, con qué voz, palabras y gestos) ejerce sobre tu hijo un ejemplo que puede persistir hasta la vida adulta.

Es simple: si el niño piensa que es un desastre (egoísta, distraído, agresivo, caprichoso o desobediente), se le dificultará comportarse de otra manera. ¿Por qué? Porque así es como ha aprendido qué es (según tú). Etiquetar hace que tu hijo crezca inseguro e incapaz de reconocer sus propias emociones y a sí mismo.

Etiquetas comunes

El niño “desobediente” se siente frustrado porque permanentemente se le llama la atención sobre su comportamiento y suele recibir castigos, gritos y represiones. Si recalcas su conducta, sólo afianzarás en él la idea de que es así y que no sabe ni puede ser de otra manera. Para mejorar la convivencia, indaga por qué no obedece a la primera. Como papá, dile las cosas de una forma más constructiva.

¿Hay etiquetas positivas?

Las etiquetas en “positivo” tampoco son siempre buenas. Una cosa es la estimulación positiva, muy necesaria para el desarrollo personal y el logro de objetivos, y otra es crear en el niño la idea de que “es mejor que los demás”. Es importante que tu hijo entienda sus atributos como naturales; ayúdale a asumir la simpatía, bondad o generosidad para ser amable con hermanos o amigos. En lugar de etiquetar, mejor:

  • Dale más oportunidades
  • Préstale más atención
  • Estimula su inteligencia
  • Ayúdalo a aumentar sus respuestas positivas.

¿Qué puedes hacer?

  • No hagas valoraciones sobre su persona, sino sobre las conductas o acciones.
  • Reconoce lo que hace bien para fomentar su autoconfianza.
  • Explícale la conducta que te gustaría que modificara y cómo puede hacerlo.
  • Evita repetirle lo que hace incorrectamente.
  • Evita las palabras “siempre” y “nunca”.
  • Escúchalo, respétalo y confía en su capacidad de cambio.
  • No tires la toalla: tu hijo lo logrará.
  • Evita estas frases: “Qué grosero”, “Eres muy llorón”, “Qué lento”, “Ya no eres un bebé”, “Eres un desastre”, “Haces lo que te da la gana”, “Nunca obedeces a la primera”.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR MAYRA MARTÍNEZ.

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Cómo reforzar la autoestima de tu hijo

La autoestima es la forma en la que nos percibimos los seres humanos, una persona puede tener alta o baja autoestima, sigue estos consejos prácticos, te decimos cómo reforzar la autoestima de tu hijo. 

¿Cómo influyo en la autoestima de mi hijo?

La autoestima de tu hijo se forma desde los primeros meses de vida y tiene una estrecha relación con el trato que le proporciones. Aprovecha cada momento para hacerle sentir amor a tu hijo, es el mejor regalo que puedes darle.

Te damos estas frase lindas, descárgalas, recórtalas y dáselas a tu hijo en momentos especiales para reforzar la autoestima de tu hijo.

Todo lo que le dices a tu hijo impacta directamente en su autoestima, procura que tus palabras estén llenas de confianza, amor y valores.

¿Percibes que tu hijo tiene autoestima alta?